Análisis de la situación: La región que comprende Europa, Norteamérica, Asia Central (y el Cáucaso) es única debido a la diversidad de los países que la componen, los profundos cambios que ha tenido la región desde comienzos de los años noventa y el potencial que tiene la transferencia de conocimientos en esos países. Los países de esta región varían significativamente en términos de desarrollo económico y social. La situación de derechos humanos varía desde la que existe en democracias asentadas, con sólidos sistemas de protección de derechos humanos, hasta la de países en transición que tienen dificultades con el proceso de crear instituciones. Sin embargo, los vínculos entre los países son cercanos.
Las organizaciones regionales, particularmente la Unión Europea (UE), desempeñan un papel destacado en la región. Los países de la UE tienen un reconocido historial de cooperación con mecanismos internacionales de derechos humanos. Los beneficios de la cooperación regional se extienden más allá de los países de la UE, puesto que todos los países de la región son miembros de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y la mayoría es miembro del Consejo de Europa. Las alianzas con organizaciones regionales le han dado a la OACDH la oportunidad de coordinar la asistencia a países que han emprendido reformas sustanciales en materia de derechos humanos, en particular los países de la antigua Unión Soviética.
Prioridades y estrategias regionales: Al ayudar a los países a subsanar las insuficiencias de sus sistemas de protección de derechos humanos, la Oficina se esforzará por alentar a los gobiernos a cumplir con sus obligaciones en materia de derechos humanos a través del diálogo, la ayuda y la defensa. El fortalecimiento de las actuales oficinas regionales y la creación de las nuevas ayudará a la OACDH a colaborar con los gobiernos y la sociedad civil, mientras las alianzas con organismos de las Naciones Unidas y organizaciones regionales pertinentes, particularmente la OSCE y el Consejo de Europa, maximizarán los resultados de la labor de la OACDH.
El nombramiento de un oficial superior de derechos humanos en Moscú será un primer paso importante en el aporte de adecuados conocimientos técnicos especializados a la Federación de Rusia, una tarea que la Oficina considera particularmente importante debido al tamaño del país y el carácter transfronterizo de muchas de las preocupaciones sobre derechos humanos que existen allí.
El fortalecimiento de la Oficina Regional de Asia Central permitirá ofrecer protección en un área en la que no existen instrumentos regionales de protección u órganos de protección de derechos humanos, como el Consejo de Europa. Al mismo tiempo, al hacer hincapié en la transferencia de conocimientos y la creación de capacidad para poner en marcha los mecanismos internacionales de derechos humanos, la OACDH, trabajando de cerca con la OSCE y otros socios, ayudará a los países de Asia Central a beneficiarse de las experiencias positivas en materia de derechos humanos en la región en general.
La presencia de un funcionario de derechos humanos en el Cáucaso Meridional (en Tbilisi, Georgia) permitirá trabajar más fácilmente con socios regionales en una región que ha dado muestras de su creciente voluntad de cumplir con sus obligaciones en materia de derechos humanos mientras hace esfuerzos por subsanar las insuficiencias de capacidad.
Las oficinas de Europa sudoriental, en donde la OACDH ha mantenido una presencia de largo plazo, desaparecerán gradualmente durante el bienio 2006-2007, a excepción de la oficina de Kosovo, que será reforzada para responder a los acontecimientos relacionados con las conversaciones sobre el estatuto definitivo. Las actividades tendrán como objetivo garantizar que los derechos humanos se conviertan en una piedra angular de las legislaciones e instituciones futuras. Todas las oficinas de la región continuarán realizando las actividades que han puesto en marcha, en estrecha colaboración con los gobiernos, la sociedad civil y sus contrapartes internacionales, prestando asistencia técnica para la integración de los derechos humanos en las reformas legislativas, institucionales y de política, y trabajando para mejorar la capacidad de protección de los derechos humanos de las instituciones y la sociedad civil. La labor de la OACDH seguirá centrándose en: la protección de los más vulnerables; la lucha contra la discriminación; el acceso a los derechos económicos, sociales y culturales; y la lucha contra la impunidad frente a los crímenes de guerra y los actos de violencia posteriores a los conflictos, con el fin de alcanzar la sostenibilidad local.
Para aprovechar plenamente los conocimientos especializados disponibles en la región, es necesario forjar relaciones más estrechas con los países de Norteamérica. Se ampliarán las funciones de la Oficina de Nueva York para asegurar una mayor cooperación con estos países y con las entidades multilaterales financieras y de desarrollo allí establecidas. No debe subestimarse la importancia de los vínculos con las instituciones multilaterales, pues sólo a través de las relaciones con los principales interlocutores internacionales en el tema del desarrollo podrá la Oficina ayudar a subsanar significativamente las deficiencias de capacidad en materia de derechos humanos.
La Oficina seguirá prestando apoyo a los relatores por país, como el Relator Especial sobre la situación de derechos humanos en Belarús. Los países en los que no es posible establecer una presencia, pero donde persisten las preocupaciones en materia de derechos humanos, recibirán mayor atención de la Sede principal, en estrecha colaboración con las oficinas regionales pertinentes.
Los retos más importantes en materia de derechos humanos en la región incluyen el establecimiento del estado de derecho, la prevención de la corrupción y el crimen organizado, la protección de los derechos humanos dentro del marco de las medidas de lucha contra el terrorismo, la participación de la sociedad civil dentro del contexto general de la buena gobernanza, la lucha contra la impunidad ante violaciones anteriores de derechos humanos, la trata de personas y la discriminación e intolerancia entre los distintos grupos étnicos. El carácter transfronterizo de muchas de estas cuestiones requiere la adopción de enfoques subregionales y la cooperación entre los países. La OACDH se centrará asimismo en la realización de los derechos económicos y sociales dentro del contexto del proceso de reforma económica, particularmente en países de la antigua Unión Soviética.