La estela de destrucción de Boko Haram


El secuestro de 276 alumnas de la Escuela Secundaria Estatal de Chibok, en el Estado de Borno (Nigeria), que Boko Haram realizó en abril de 2014, conmovió al mundo entero. Sólo 57 de ellas han logrado escapar desde entonces, no sin antes haber padecido  tratos crueles, inhumanos y degradantes, violencia sexual y otros abusos. 

La estela de destrucción y violaciones de derechos humanos en gran escala que ha dejado Boko Haram sigue afectando la vida de millones de personas en Camerún, Chad, Níger y Nigeria. Los insurgentes han destruido escuelas, lugares de culto, hospitales y mercados, dejando a miles de niños sin escuela ni acceso a la atención médica.

Según un informe reciente del ACNUDH, entre otras violaciones de derechos humanos cometidas por Boko Haram figuran asesinatos, uso de niños en las hostilidades, estupro, tortura y malos tratos. Algunos de estos actos, habida cuenta de su índole y dimensiones, si se confirman por un tribunal de justicia, podrían constituir crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad. La insurgencia ha provocado el desplazamiento de 2,3 millones de personas, entre ellas 1,4 millones de niños, en la región del Lago Chad.   

Las conclusiones del informe formaron parte de una investigación sobre Boko Haram encargada por el Consejo de Derechos Humanos en una resolución que se aprobó durante su 23er periodo especial de sesiones, en abril de 2015. En la resolución se pedía al ACNUDH que compilara información sobre los abusos y las violaciones cometidas por el grupo insurgente Boko Haram y sus repercusiones sobre la población civil. El informe se basó en más de 350 entrevistas confidenciales realizadas por el ACNUDH, entre ellas 210 a mujeres y niñas, así como a refugiados y desplazados internos.

Desde 2009, Boko Haram ha abusado gravemente de niñas y mujeres, sometiéndolas, entre otros, a la esclavitud y la violencia sexual, el matrimonio obligatorio con combatientes, los embarazos forzados y las conversiones forzosas. El informe contiene el testimonio de una mujer que afirmó que la habían obligado a casarse cuando el grupo insurgente atacó su aldea. “Tras haber asesinado a los hombres y los muchachos, volvieron y me dijeron que un imán de su grupo presidiría la ceremonia de matrimonio”, declaró la víctima. Otra mujer nigeriana fue secuestrada en Damask, Estado de Borno, y fue violada repetidas veces por 40 hombres.

Los niños también han sido víctimas de las actividades delictivas de Boko Haram y han sido secuestrados y separados de sus familias.  Según el informe, algunos niños de edades comprendidas entre los 6 y los 15 años que fueron secuestrados en Nigeria contaron que los rodearon hombres armados y vehículos blindados, mientras los golpeaban con cables por no haber rezado sus oraciones. A los niños se les ha obligado a agredir a sus familiares para demostrar su lealtad a Boko Haram, mientras que a las niñas se les obligó a casarse, a limpiar, cocinar y transportar equipos y armamento. Algunas fueron usadas como escudos humanos para hacer explotar bombas.

En Yola, Estado de Adamawa (Nigeria), los miembros del ACNUDH conversaron con cuatro niños de entre 12 y 14 años de edad, que finalmente habían logrado reunirse con sus familias tras escapar del cautiverio, la presunta violencia sexual y la explotación. Una niña de 14 años de Gwoza (Nigeria), dijo al ACNUDH que cuando estaba prisionera la habían privado de agua y alimento durante dos o tres días y que algunas mujeres pasaban hambre con tal de dar de comer a sus hijos.

En la presentación del informe, durante el 30º periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra (Suiza), el Secretario General Adjunto para los Derechos Humanos, Ivan Šimonović habló de su visita a uno de los campamentos de refugiados de Maiduguri, en el Estado de Borno (Nigeria), donde se entrevistó con varias víctimas, entre otras numerosas mujeres y muchachas que habían sido secuestradas y estaban embarazadas o habían tenido hijos como resultado de violaciones perpetradas por miembros de Boko Haram.  “Exhorto a las autoridades competentes a que proporcionen asistencia urgente y compasiva a estas víctimas”, afirmó  Šimonović.

Algunas de esas víctimas reciben asistencia actualmente por conducto de programas gubernamentales para combatir la radicalización. En Nigeria, en junio de 2015, había 307 mujeres y niños inscritos en un programa del gobierno que les proporciona asesoramiento, educación y servicios médicos.

Los gobiernos de los Estados afectados han tomado también diversas medidas para afrontar los abusos y las violaciones de Boko Haram. “Pero algunas de estas iniciativas suscitan inquietud en lo tocante a los derechos humanos, en particular por lo que atañe al arresto, la detención y las garantías de proceso justo para las personas privadas de libertad en conexión con las medidas de contrainsurgencia”, señala el informe.

El informe contiene recomendaciones dirigidas a los gobiernos para que adopten de inmediato medidas para fortalecer y ampliar la protección de los civiles, incluso durante las operaciones de contrainsurgencia. Šimonović también hizo hincapié en la recomendación contenida en el informe, en el sentido de garantizar un proceso exhaustivo de justicia de transición, que proporcione remedio y resarcimiento a las víctimas y exija responsabilidad por las violaciones de derechos humanos perpetradas por todas las partes del conflicto. “La reconciliación y la paz sostenible no pueden lograrse simplemente por medios militares, sin abordar las causas profundas del movimiento de Boko Haram”, dijo Šimonović.

29 de octubre de 2015

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