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Alto Comisionado insta a Indonesia a que suspenda las ejecuciones

GINEBRA (27 de julio de 2016) – El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, expresó hoy su alarma ante la noticia de que 14 personas podrían ser ejecutadas dentro de poco tiempo en Indonesia, la mayoría de ellas por delitos relacionados con el narcotráfico. Zeid pidió a las autoridades de ese país que restablezcan de inmediato la moratoria sobre la pena capital.

Según se informa, las ejecuciones se llevarían a cabo a finales de esta semana en la prisión de alta seguridad de la isla de Nusa Kambangan, en Java central. El ACNUDH ha manifestado su honda preocupación por la falta de transparencia a lo largo del proceso judicial y la ausencia de garantías de un juicio imparcial, incluido el derecho de apelación.

“El uso creciente de la pena de muerte en Indonesia es motivo de terrible inquietud y exhorto al gobierno indonesio a que ponga fin de inmediato a esta práctica, que es injusta e incompatible con los derechos humanos”, declaró Zeid. “Considero que es sumamente inquietante el hecho de que desde 2013 Indonesia haya ejecutado a 19 personas, lo que convierte a ese país en el verdugo más prolífico de Asia suroriental”.

En marzo de 2013, Indonesia suspendió una moratoria de facto sobre la pena capital, en una decisión que va en contra de la tendencia internacional favorable a la abolición de la pena de muerte.

Varios de los reos ejecutados en Indonesia desde 2013 habían sido sentenciados a muerte por delitos vinculados al narcotráfico.

El Alto Comisionado hizo hincapié en que, en virtud del derecho internacional, y en particular a tenor del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que Indonesia ha ratificado, en los países que no han abolido la pena capital, este castigo sólo puede aplicarse “por los crímenes más graves”, lo que ha sido interpretado como delitos en los que se comete un asesinato. Los delitos relativos al narcotráfico no entran en esta categoría de “crímenes más graves”. Pero aun cuando estos últimos ocurren, el proceso judicial ha de cumplir con los requisitos más estrictos que definen a un juicio imparcial, entre otros la transparencia total a lo largo del proceso.

Zeid reconoció los desafíos a los que se enfrenta Indonesia en la lucha contra el narcotráfico, pero insistió en que la respuesta del país debe basarse en el derecho internacional de los derechos humanos.

“En comparación con otras modalidades de castigo, la pena de muerte no es un disuasivo eficaz ni protege a la población del consumo indebido de narcóticos. El eje de la labor preventiva en materia de prevención del narcotráfico debería ser el fortalecimiento del sistema judicial y el aumento de su eficacia”, afirmó.

“Insto al gobierno de Indonesia a que, como primera medida de importancia, implante una moratoria sobre el uso de la pena capital y a que colabore con nosotros y otros asociados en la búsqueda de estrategias alternativas para combatir todos los delitos”, declaró el Alto Comisionado.

Las Naciones Unidas se oponen a la aplicación de la pena capital en toda circunstancia.

FIN