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Promover la rendición de cuentas de las acciones de seguridad alimentaria a las personas más afectadas por la desnutrición y la inseguridad alimentaria

Video declaración de Ra'ad de Zeid Al Hussein, Alto Comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos, el derecho a la adecuada alimentación evento en Roma

24 de enero de 2017

Muchas gracias por ofrecerme la oportunidad de hablar de un tema que es fundamental para la causa de los derechos humanos. Hoy en día, quizá por vez primera en la historia, tenemos a nuestro alcance la capacidad necesaria para hacer realidad el derecho universal a la alimentación. El mundo produce comida suficiente para alimentar a todos sus habitantes. Como ha quedado patente en la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030, los Estados pueden erradicar la pobreza extrema, la desnutrición y el hambre.

Sin embargo, las estadísticas de la FAO indican que en los dos últimos años uno de cada nueve habitantes del planeta ha padecido desnutrición. Millones de esas personas eran, y son, niños, en una situación que malogra para siempre su desarrollo y su capacidad de disfrutar plenamente de sus derechos.

Los Estados no están optando por las políticas que podrían garantizar a todos un reparto de alimentos en cantidad y calidad suficientes. ¿Por qué?

Creo que esta deficiencia se debe, al menos en parte, a la tenaz ausencia de leyes nacionales y marcos legislativos que proporcionen fuerza jurídica a los derechos sociales y económicos. Estas prerrogativas son derechos, no arbitrios neutrales o facultativos. Pero, con demasiada frecuencia, los Estados no logran formular las leyes necesarias para garantizar que esos derechos reciban la protección adecuada.  Los Estados no consiguen establecer los dispositivos de rendición de cuentas para supervisar el cumplimiento, detectar las violaciones de esos derechos y proporcionar remedio jurídico a las víctimas, cuando esos derechos resultan vulnerados por agentes estatales o particulares, tales como entidades del sector privado. Yo seguiré presionando enérgicamente a los Estados para que establezcan los marcos jurídicos e institucionales necesarios a fin de garantizar que los derechos económicos, sociales y culturales tengan la condición jurídica adecuada en el contexto nacional, en tanto que derechos inalienables de cada persona.

El derecho internacional de los derechos humanos aborda también la dimensión internacional de la responsabilidad de los Estados en lo tocante a proteger los derechos humanos. Todos los Estados tienen la obligación de garantizar el reparto equitativo de la oferta de alimentos en el mundo. Deben colaborar entre sí para crear las condiciones que permitan hacer realidad el derecho universal a la alimentación. Esta obligación abarca la regulación de los agentes del sector privado, de modo que cumplan con sus responsabilidades en materia de derechos humanos. 

Y sobre todo, cualquier estrategia de derechos humanos implica dar prioridad a las personas. Las personas estarán completamente empoderadas para conseguir por sí mismas alimentos para ellas y sus familias de manera sostenible cuando dispongan de acceso a los recursos y servicios comunes tales como la educación y cuando las políticas tengan en cuenta sus necesidades y opiniones.

La estrategia de derechos humanos, puesta de relieve en las Directrices voluntarias de la FAO sobre el derecho a la alimentación, es esencial para generar un círculo virtuoso de derechos, desarrollo y progreso.

En este año en que se conmemora el aniversario de los dos grandes pactos de derechos humanos y de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, que tanto han influido en la Agenda 2030, es fundamental que promovamos un enfoque de derechos humanos en materia de seguridad alimentaria y nutrición.