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Nuevo acuerdo sobre actividades entre México y el ACNUDH

Mensaje en vídeo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, en la ceremonia de firma del acuerdo

22 de febrero de 2017

Excmo. Sr. Ministro Videgaray,

Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, D. Luis Raúl González,
Viceministros, Senadores, Miembros de la Cámara de Diputados,

Defensores de derechos humanos y representantes de la sociedad civil mexicana:

Me complace sobremanera dirigirme a ustedes, con motivo de la firma del Acuerdo sobre Actividades que hoy suscriben el gobierno de México y la Oficina del ACNUDH en México. Lamento profundamente no poder acompañarlos en esta ceremonia.

Durante muchos años, México ha sido un pilar muy activo y fiable de los programas de derechos humanos en la arena internacional y quisiera agradecer al gobierno mexicano sus iniciativas y la solidez del apoyo que nos ha brindado en numerosos asuntos de derechos humanos.

Al mismo tiempo, soy muy consciente de que México afronta numerosos retos de derechos humanos en su propio territorio. Mi Oficina ha venido apoyando al gobierno, a varias entidades estatales y a otros agentes nacionales en el tratamiento de estos problemas durante los últimos 15 años. En verdad, me enorgullece poder afirmar que en ese periodo la Oficina ha reforzado el sistema nacional de protección de derechos al propiciar reformas legislativas, la elaboración de políticas públicas y el empoderamiento de las víctimas de violaciones de derechos humanos, de conformidad con los compromisos internacionales y regionales contraídos por México.

Quisiera hacer hincapié en que esa labor –a veces crítica, pero siempre constructiva- se ha realizado en estrecha colaboración con las tres ramas del gobierno federal, así como con los gobiernos de los Estados, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y los abnegados defensores de derechos humanos del país. En los casos en que las posturas del gobierno y la sociedad civil han diferido, mi Oficina ha desempeñado una función de mediadora y ha contribuido a tender puentes, y tiene sumo interés en seguir haciéndolo.

Por lo tanto, este nuevo acuerdo se ha elaborado sobre la base de logros anteriores y representa otro paso adelante en la colaboración entre México y el ACNUDH. Al entrar en vigor este acuerdo, mi Oficina se compromete a apoyar aún más los esfuerzos encaminados a abordar la impunidad y garantizar la rendición de cuentas, con arreglo a las recomendaciones que México ha recibido de los mecanismos internacionales/regionales de derechos humanos, que incluyen la legislación y las políticas relativas a las desapariciones y la tortura; las consultas previas, libres e informadas y el consentimiento de la población indígena; la protección de los periodistas y defensores de derechos humanos; el uso de indicadores de derechos humanos, la mejora del acceso a la justicia y la lucha contra la impunidad.

Asimismo, quisiera expresar el compromiso de la Oficina –y el mío propio- con la resolución de casos emblemáticos, como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Deseo reiterar mi inquebrantable apoyo a las víctimas y a sus familiares, así como nuestra disposición a respaldar todos los esfuerzos encaminados al esclarecimiento de los hechos y la provisión de justicia, lo que comprende los mecanismos de seguimiento para el Grupo Internacional de Expertos.

Las 14 recomendaciones que remití a México y que se publicaron en octubre pasado, junto con la respuesta del gobierno, constituyen una base idónea para abordar las lagunas en materia de aplicación y garantizar la protección de los derechos humanos en ese país.

Por último, permítanme mencionar un ámbito que en meses recientes ha recibido especial atención: los derechos de los migrantes, entre ellos los de los niños que viajan solos. Como he señalado en diversas ocasiones, estamos ante una tendencia muy peligrosa, que se manifiesta no sólo en el continente americano, sino también en otras zonas del mundo.

Los migrantes se usan cada vez más como chivos expiatorios y a los que se encuentran en situación irregular se les penaliza, se les arresta y se les deporta, a veces sin el debido proceso judicial. Esto desgarra a muchas familias. Cada vez se construyen barreras más altas para disuadir a los migrantes, pero nosotros sabemos que esta medida los obliga a usar vías de entrada más peligrosas, que representan riesgos aún mayores para sus vidas.

En el ACNUDH estamos muy preocupados por esta tendencia, en particular cuando deja de ser un recurso retórico para convertirse en un conjunto de medidas políticas concretas.  

Aplaudo los esfuerzos que el gobierno de este país lleva a cabo para proporcionar más apoyo a los migrantes mexicanos que se encuentras en el extranjero, mediante el suministro de información relativa a sus derechos. Al mismo tiempo, invito a todos los Estados no sólo a proteger a sus ciudadanos, sino también a examinar sus propias políticas migratorias, para que se aseguren de que están basadas en las normas pertinentes de derechos humanos. Los países que rechazan la denigración y estigmatización de los migrantes pueden y deben hacer más en este sentido y predicar con el ejemplo.

Espero que este Acuerdo llegue a ser otro hito importante en la prolongada y fructífera colaboración entre México y mi Oficina, con miras a hacer realidad todos los derechos humanos y, en particular, a proteger de manera eficaz a los grupos más vulnerables de la sociedad.

Muchas gracias por su atención.

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