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La protección de civiles reviste la máxima importancia, a medida que el EIIL usa más escudos humanos

GINEBRA (28 de marzo de 2017) – El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, deploró el martes la pérdida masiva de vidas entre la población civil que ha tenido lugar recientemente en el oeste de Mosul, como consecuencia de las acciones del EIIL y de los ataques aéreos.

Todavía siguen apareciendo cadáveres en los edificios donde, según los informes, el EIIL retuvo como escudos humanos a civiles que luego murieron a causa de los ataques aéreos realizados por las Fuerzas de Seguridad Iraquíes y la Coalición Internacional, así como por los artefactos explosivos improvisados (IED, por sus siglas en inglés) que según las fuentes el EIIL colocó en esos edificios. Muchos otros civiles murieron debido a los bombardeos de artillería o fueron asesinados por los francotiradores del EIIL cuando intentaban escapar.

Zeid expresó su satisfacción ante el anuncio formulado por las Fuerzas de Seguridad Iraquíes y la Coalición Internacional, en el sentido de que estos cuerpos están investigando los incidentes más graves que concluyeron con la pérdida de vidas civiles e hizo hincapié en que “las investigaciones de esos incidentes deben ser exhaustivas y transparentes, para determinar los hechos y el número de víctimas civiles en cada caso, y las conclusiones deben hacerse públicas”.

El Alto Comisionado instó también a los interesados a “emprender un examen urgente de las tácticas empleadas, para garantizar que su repercusión sobre la población civil se reduce al mínimo, de conformidad plena con el derecho humanitario internacional”. Zeid instó al gobierno de Iraq y a sus aliados a que garanticen y respeten los derechos de las víctimas supervivientes y a velar por que reciban el resarcimiento adecuado, así como el apoyo médico y psicosocial que necesiten.

Según informaciones verificadas por la Oficina del ACNUDH y la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para el Iraq, al menos 307 personas murieron y otras 273 resultaron heridas entre el 17 y el 22 de febrero. El incidente más mortífero ocurrió el 17 de marzo, cuando los proyectiles de la aviación –que según las fuentes iban dirigidos contra francotiradores y equipamientos del EIIL- cayeron sobre una casa del barrio de al-Jadida, en el oeste de la ciudad de Mosul. Los testigos afirmaron que antes del ataque el EIIL había hacinado a 140 civiles en la casa, para usarlos como escudos humanos. También dijeron que el EIIL había colocado bombas-trampa con IED. Hasta el momento, las cifras oficiales indican que al menos 61 personas murieron en este incidente, aunque el número real podría ser mucho mayor.

En otro incidente de gravedad, el 22 de marzo la aviación atacó un edificio de viviendas en el barrio de Rajm Hadid, en el oeste de Mosul. Según las fuentes, el EIIL llenó la casa con gente del barrio, entre ellos varios niños, y luego la usó de plataforma para lanzar granadas autopropulsadas contra las Fuerzas de Seguridad Iraquíes. El ataque aéreo mató a una niña de siete años y dejó atrapados bajo los escombros a otros ocho niños, siete de los cuales fueron rescatados posteriormente y trasladados al hospital.

Además, entre el 23 y el 26 de marzo, se recibieron informes de que al menos 95 civiles habían muerto en los barrios de Risalah, Nabils, Uruba y Sainaah al-Qadimah, en el oeste de Mosul, como consecuencia de disparos de artillería, coches-bomba y otros explosivos plantados por el EIIL, así como por disparos de los francotiradores de este grupo.

Según otros informes, el EIIL ha trasladado por la fuerza a civiles en la zona occidental de Mosul. El 20 de marzo, militantes del EIIL obligaron a 38 familias del barrio de Bab al-Beth a dejar sus hogares, cuando las fuerzas gubernamentales iniciaron sus operaciones en la zona, y los trasladaron a otro barrio del oeste de Mosul conocido como 17 Tamouze, a fin de usarlos como escudos humanos para sus combatientes, a medida que estos cambiaban de posición, así como para proteger puntos estratégicos. Las fuentes indican que el EIIL obligó a varias familias a que permanecieran en unas 15 casas situadas en el frente de batalla en los barrios de Nabils y Risala, y que usa esas viviendas para lanzar ataques contra las tropas del gobierno. Se han recibido numerosos informes de que los francotiradores del EIIL dispararon y en algunos casos mataron a civiles que trataban de escapar hacia las posiciones de las Fuerzas de Seguridad Iraquíes, y que el EIIL también bombardeó zonas de población civil de la ciudad que habían sido reconquistadas por las tropas gubernamentales.

“La estrategia del EIIL de usar a niños, hombres y mujeres para protegerse de los ataques es cobarde y vergonzosa, y viola las normas más elementales de dignidad y moralidad. Con arreglo al derecho humanitario internacional, el uso de escudos humanos constituye un crimen de guerra”, afirmó el Alto Comisionado Zeid.”Y disparar contra los civiles por la espalda cuando huyen tratando de salvar la vida, es un acto de monstruosa depravación”.

Zeid hizo hincapié en que la conducción de operaciones militares en zonas densamente pobladas sigue planteando un riesgo grave e importante a los civiles que permanecen en ellas. “Los ataques aéreos contra las posiciones del EIIL en contextos de ese tipo, en particular si se tienen en cuenta las fundadas sospechas de que este grupo utiliza a un gran número de civiles como escudos humanos en esos puntos, pueden tener una repercusión mortífera y desproporcionada sobre la población civil”, declaró el Alto Comisionado.

“No subestimo la enormidad del problema que afrontan las Fuerzas de Seguridad Iraquíes y sus aliados de la Coalición, en la tarea de expulsar al EIIL de sus últimos reductos en Mosul, y de las inmensas dificultades a las que se enfrentan para tratar de salvar a los civiles de la pesadilla que ha sido su vida bajo el dominio del EIIL”, dijo Zeid. “Este es un enemigo que se aprovecha despiadadamente de la población civil para servir a sus propios fines y es evidente que no tiene el menor escrúpulo en ponerlos deliberadamente en peligro. Es esencial que las Fuerzas de Seguridad Iraquíes y sus aliados de la Coalición eviten caer en esta trampa, que examinen hasta qué punto sus procedimientos cumplen con las obligaciones contraídas en virtud del principio de precaución del derecho humanitario internacional y que tengan en cuenta todas las opciones tácticas disponibles, con miras a evitar la pérdida de vidas de civiles y, en cualquier caso, atenuar la repercusión de sus operaciones sobre la población civil y reducirla al mínimo”.

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