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La justicia y la reconciliación son necesarias para sanar las heridas de Iraq, afirma Zeid

GINEBRA (11 de julio de 2017) – La reconquista de Mosul por las fuerzas armadas del gobierno de Iraq, con el apoyo de sus aliados de la Coalición Internacional, es un punto de inflexión importante, pero Iraq todavía afronta un conjunto de problemas en materia de derechos humanos que, si no se abordan, probablemente causarán nuevos actos de violencia y más sufrimientos a la población civil, advirtió el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein.

“Las mujeres, los niños y los hombres de Mosul han conocido el infierno en la Tierra, han padecido un grado de depravación y crueldad que resulta casi indescriptible”, dijo Zeid. “El EIIL sacó de sus hogares a decenas de miles de personas y las usó como escudos humanos en la ciudad y sus alrededores, un crimen de guerra en virtud del derecho humanitario internacional y una violación de las normas más básicas de dignidad y moralidad”, señaló.

“El cruel yugo que el EIIL impuso en Mosul ha sido quebrado y debemos reconocer los sacrificios realizados por las Fuerzas de Seguridad de Iraq (ISF) que lucharon para recuperar la ciudad y las zonas aledañas al precio de numerosas vidas”, afirmó el Alto Comisionado. “Pero los comandos del EIIL todavía pueden aterrorizar y asesinar mediante ataques con explosivos y secuestros, y en las áreas que todavía están bajo su control, como Tal Afar y Hawijah, la población todavía padece el horror y el sufrimiento cotidianos”. 

Una vez reconquistada Mosul, las dimensiones de las violaciones y los abusos cometidos por el EIIL han llegado a ser incluso más evidentes. La información reunida por la Oficina del ACNUDH indica que el EIIL podría haber perpetrado delitos tipificados en el derecho internacional durante los tres años que mantuvo el control no sólo de Mosul, sino también de vastas zonas de Iraq.

“Las violaciones graves y sistemáticas del derecho humanitario internacional y los enormes abusos y violaciones de derechos humanos cometidos por el EIIL en los tres últimos años, entre otros la esclavitud sexual de mujeres y muchachas, han dejado hondas cicatrices en la sociedad iraquí”, dijo Zeid. Entre esos hechos figuran el secuestro de 1.636 mujeres y niñas y de 1.733 hombres y niños de la comunidad yazidí, que todavía están en paradero desconocido.

El Alto Comisionado señaló que también ha habido denuncias de violaciones y abusos de derechos humanos por parte de las ISF y otras fuerzas aliadas, así como de individuos que se han vengado de milicianos del EIIL capturados o de personas acusadas de brindarles apoyo.

“Por más que los crímenes del EIIL sean horribles, no deben tolerarse actos de venganza. Por consiguiente, es inquietante recibir informes de que se han formulado amenazas de castigos colectivos, incluso de desahucios ilegales y forzosos, contra familias a cuyos miembros se considera sospechosos de estar vinculados al EIIL. Esos castigos constituyen actos de venganza que perjudican a la reconciliación nacional y la cohesión social”, declaró Zeid.

En cuanto esas zonas recuperadas de manos del EIIL sean practicables, el gobierno iraquí debería velar por que la responsabilidad de mantener la ley y el orden vuelva a quedar bajo el control de las autoridades civiles y se satisfagan las necesidades básicas de la población en materia de derechos humanos y ayuda humanitaria.

“La respuesta más adecuada, tras los horrores que el EIIL infligió a innumerables personas y comunidades en el norte de Iraq, la enorme pérdida de vidas civiles y la destrucción de medios de subsistencia, hogares e infraestructura –entre las que destacan monumentos culturales y religiosos irremplazables y lugares de gran significado cultural- consiste en redoblar los esfuerzos orientados a crear un Iraq basado en la igualdad y el Estado de derecho”, señaló el Alto Comisionado.

El Alto Comisionado recibió con beneplácito el hecho de que las autoridades judiciales hayan iniciado investigaciones en lo tocante a denuncias de graves violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas progubernamentales y pidió al gobierno que haga públicas las conclusiones y garantice que los responsables serán llevados a los tribunales.

Habida cuenta de gran escala de los crímenes más graves, Iraq debería emprender reformas legales a fin de permitir que los tribunales nacionales puedan tener jurisdicción sobre delitos de índole internacional. Con este fin, la Oficina del ACNUDH y la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Iraq (UNAMI, por sus siglas en inglés), apoyan actualmente los esfuerzos encaminados a crear un marco jurídico que permita establecer un tribunal especializado competente para juzgar a los presuntos responsables de delitos contra el derecho internacional.

“Insto al gobierno de Iraq a que dé prioridad a la rendición de cuentas y repito también mi petición a este gobierno para que se adhiera al Estatuto de la Corte Penal Internacional (CPI)”, dijo Zeid.

El Alto Comisionado pidió también una investigación exhaustiva de las denuncias relativas a violaciones de derechos humanos cometidas por las Fuerzas de Seguridad Iraquíes y solicitó que los responsables de esos hechos rindan cuentas de sus actos.

“Tras el inicio de la ofensiva para reconquistar Mosul, en octubre de 2016, pedí en repetidas ocasiones a las ISF y a sus aliados de la Coalición Internacional que garantizaran en las operaciones militares el cumplimiento cabal del derecho humanitario internacional, en particular de los principios de distinción, proporcionalidad y precaución, con el fin de evitar –o al menos, minimizar- la pérdida de vidas civiles”, afirmó.

Los ataques aéreos fueron un factor importante en el número de víctimas civiles y en las últimas semanas de la campaña para reconquistar a Mosul hubo varios informes que indicaban un aumento del número de muertes entre la población civil. Entre estas figuran las 84 personas que se afirma murieron en un ataque aéreo el 31 de mayo, cuando fueron bombardeadas varias casas del barrio de Zanjilly, que entonces se encontraba bajo el control del EIIL.

Como parte de los esfuerzos orientados a quebrar el ciclo de la violencia, es preciso iniciar la reconstrucción de las comunidades a fin de que los desplazados internos puedan regresar a sus lugares de origen con dignidad y seguridad, y en pleno cumplimiento de los principios humanitarios. Es menester poner en marcha programas de apoyo a las víctimas y los supervivientes de crímenes, para ayudarlos a reincorporarse a sus familias y comunidades, señaló el Alto Comisionado.

“Las causas profundas de la violencia y el conflicto en Iraq deben ser abordadas en términos de las violaciones de derechos humanos padecidas por todas las comunidades del país en el curso de varios decenios. Sólo cuando esto se haya logrado se podrá sentar las bases de la paz duradera que el pueblo iraquí merece”, afirmó Zeid.  

“El diálogo entre las comunidades debe comenzar ahora, para tratar de frenar el ciclo de la violencia y promover la rendición de cuentas por los crímenes cometidos contra los iraquíes. Es preciso documentar plenamente las violaciones y los abusos. Las pruebas, que abarcan unas 70 fosas comunes descubiertas hasta ahora, deben preservarse y las reformas legislativas han de aprobarse, de modo que se pueda juzgar a los acusados en tribunales que cumplan con las normas internacionales y donde tengan que rendir cuentas de sus actos. El derecho a la verdad debe primar, con miras a velar por que los crímenes del EIIL no envenenen a la sociedad iraquí durante décadas”, insistió Zeid.