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Civiles afganos siguen sufriendo graves daños a medida que empeoran los ataques suicidas, dice informe de las Naciones Unidas

GINEBRA/KABUL (17 de julio de 2017) – La cifra de civiles muertos o heridos en el conflicto de Afganistán durante la primera mitad de 2017 se mantuvo en los mismos niveles de récord que el año pasado, según un informe semestral de las Naciones Unidas. La población civil de Afganistán sigue sufriendo graves daños, en medio del recrudecimiento de los ataques suicidas que tienen mayor repercusión entre las mujeres y los niños.

En total, 1.662 muertes de civiles se confirmaron entre el 1 de enero y el 30 de junio, lo que representa un aumento del 2 por ciento sobre el mismo periodo del año pasado, según cifras de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en el Afganistán (UNAMA). El número de civiles heridos en el mismo periodo disminuyó en el 1 por ciento y quedó en 3.581 personas.

En el informe se destaca que el 40 por ciento de las bajas civiles del semestre resultaron muertas o heridas por fuerzas antigubernamentales mediante el uso de artefactos explosivos improvisados (IED, por sus siglas en inglés), tales como cinturones de bombas para suicidas y detonadores de presión, que causaron la muerte a 596 civiles e hirieron a otros 1.483.

Estas cifras abarcan a las víctimas civiles de ataques suicidas y operaciones complejas (ataques perpetrados por más de un agente y con dos o más tipos de explosivos, incluidos los IED empleados por suicidas), que mataron a 259 civiles e hirieron a 892, un aumento del 15 por ciento sobre las estadísticas computadas en el primer semestre de 2016.

Muchas de esas bajas ocurrieron en un ataque perpetrado en Kabul el 31 de mayo, cuando la explosión de un camión bomba mató al menos a 92 civiles e hirió a casi 500, el incidente más mortífero registrado por la UNAMA desde 2001.

“El costo humano de esta sucia guerra de Afganistán –pérdida de vidas, destrucción y un inmenso sufrimiento – es demasiado elevado”, declaró el Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para el Afganistán y director de la UNAMA, el Sr. Tadamichi Yamamoto. “El uso continuo de IDE ilícitos, desproporcionados e indiscriminados por parte de las fuerzas antigubernamentales resulta especialmente deplorable y debe cesar de inmediato”.

En el informe se enumeran varias recomendaciones y se dirige un llamamiento a las fuerzas antigubernamentales para que dejen de atacar a la población civil y apliquen las directrices promulgadas por los líderes talibán, que estipulan el fin de esos ataques.

En el documento se insta a las fuerzas gubernamentales a que suspendan el uso de armamentos tales como morteros y cohetes en las zonas de población civil y a que disuelvan las milicias progubernamentales y otras agrupaciones similares. En el informe también se recomienda que se mantenga el respaldo a las fuerzas militares internacionales que apoyan y entrenan al ejército nacional afgano.

Al respecto, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, declaró: “Por horrendas que sean las estadísticas contenidas en este informe, nunca podrán transmitir completamente el terrible sufrimiento humano del pueblo de Afganistán. Cada una de estas cifras de bajas refleja una familia rota, traumas y sufrimientos inconcebibles y la brutal violación de los derechos humanos de la población”. 

“Son muchos los civiles afganos que sufren de traumas psicológicos, tras haber perdido a familiares y amigos, y viven con temor, conscientes de los riesgos que corren en la vida cotidiana. Muchos otros han tenido que abandonar sus hogares y padecen lesiones duraderas que afectan a la salud, la educación y los medios de subsistencia. No debemos hacer caso omiso de la prolongada tragedia que sufre el pueblo de Afganistán”.

Las estadísticas muestran un aumento del número de mujeres y niños muertos o heridos, lo que invierte el declive registrado en 2016. En total, se confirmó la muerte de 174 mujeres, mientras que otras 462 resultaron heridas, lo que representa un incremento del 23 por ciento sobre el mismo periodo del año pasado.

Las bajas infantiles aumentaron también en un 1 por ciento, con 436 muertos y 1.141 heridos, aunque el número de muertes representa un incremento del 9 por ciento. La UNAMA señaló que el uso de IDE con detonadores de presión y los ataques aéreos realizados en zonas de población civil han incrementado considerablemente las bajas entre los niños y las mujeres.

Las fuerzas antigubernamentales causaron la muerte a 1.141 personas e hirieron a otras 2.348, lo que representa un aumento del 12 por ciento sobre el primer semestre del año pasado. Del total de bajas civiles, el 43 por ciento se atribuyó a los talibán, el 4 por ciento al Estado Islámico en la Provincia de Khorasan (ISKP) y el resto a atacantes sin identificar.

En el informe se elogia a las fuerzas de seguridad afganas por el esfuerzo constante que realizan, con el fin de reducir las bajas civiles que generan los combates terrestres, que representan la segunda causa de muerte y heridas. Las cifras indican una disminución del 10 por ciento en el número de bajas civiles provocadas por enfrentamientos terrestres en el primer semestre de 2017, en comparación con el mismo periodo del año pasado, con 434 muertos y 1.375 heridos confirmados. El descenso del número de víctimas se atribuye al menor uso de determinados armamentos, en particular los morteros, por parte de las fuerzas gubernamentales y sus aliados. 

La UNAMA atribuyó a estas fuerzas un total de 327 muertos y 618 heridos, lo que representa una disminución del 21 por ciento, en comparación con el primer semestre de 2016, aunque también destacó un aumento del 43 por ciento en el número de bajas civiles causadas por los ataques aéreos (95 muertos y 137 heridos).

El 19 por ciento de las bajas se registraron en la capital, Kabul, como consecuencia de ataques suicidas o acciones complejas. El número de bajas civiles aumentó en 15 de las 34 provincias afganas, debido principalmente al incremento de los ataques que realizaron las fuerzas antigubernamentales. Las mayores cifras de víctimas se registraron en las provincias de Kabul, Helmand, Kandahar, Nangarhar, Uruzgan, Faryab, Herat, Laghman, Kunduz y Farah.   

El informe de las Naciones Unidas tan solo abarca los incidentes que se han podido confirmar tras un exhaustivo proceso de verificación. Este procedimiento de documentación, que en cada caso entraña varias etapas de confirmación, apunta a que la cifra total probablemente sea un cálculo conservador.  

Las estadísticas compiladas por las Naciones Unidas indican que desde enero de 2009 han muerto en Afganistán más de 26.500 civiles y que casi 49.000 han sufrido heridas de diversa consideración.

FIN

El texto en inglés del informe y las principales ilustraciones, así como las versiones en dari y pastún, están disponibles en:
https://unama.unmissions.org/protection-of-civilians-reports

Si desea información adicional o material de prensa, puede ponerse en contacto con Rupert Colville (+41 22 917 9767 / rcolville@ohchr.org) o Liz Throssell  ( +41 22 917 9466 / ethrossell@ohchr.org)

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