Expertos en Argentina, 35 años después


GINEBRA (10 de marzo de 2015) – Cuando Ariel Dulitzky entró a la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) en Buenos Aires, Argentina, no estaba solamente asistiendo a una sesión del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas e Involuntaria. Él enfrentó los fantasmas y recuerdos de su propia historia familiar.

Dulitzky, quien preside el Grupo de Trabajo, es argentino y la ESMA funcionaba antiguamente como uno de los mayores locales de detención clandestina y tortura que operaron en el país. Dultizky tuvo dos primos desaparecidos en los años 70, y hubo información de que uno de sus primos estuvo detenido en la ESMA. “Es una experiencia muy poderosa”, dijo.

El Grupo de Trabajo estuvo en Argentina para realizar su sesión número 105. La sesión también coincidió con el aniversario número 35 de la fundación del Grupo, que fue creado como una respuesta directa a las desapariciones en Argentina. El Grupo de Trabajo, que consiste en 5 expertos y expertas, fue el primero en su especie creado para investigar un tema –en este caso, las desapariciones forzadas e involuntarias- en el mundo, en lugar de enfocarse en las violaciones de derechos humanos en un país específico. El Grupo de Trabajo ha llamado a todos los Estados a apoyar plenamente a las familias de personas desaparecidas y a las organizaciones que trabajan en su nombre.

Aún existen más de 43 mil casos de desapariciones en la base de datos del Grupo de Trabajo. El Grupo de Trabajo ha dejado constancia de que este crimen continúa hasta que se pueda dar cuenta de cada una de estas personas.

Durante la sesión en Argentina, el Grupo examinó más de 700 casos de 41 países. También se encontró con familiares de personas desaparecidas, representantes de la sociedad civil y diversas autoridades del Estado.

Se espera que la sesión en Argentina signifique dos cosas: primero, que dé al Grupo de Trabajo una oportunidad de reconectarse con algunas de las organizaciones de derechos humanos locales con las que trabajó desde sus orígenes, tales como las Madres de Plaza de Mayo.

Segundo, que muestre que un país que ha estado sumergido en una cultura de violencia y desapariciones puede comenzar a hacer cambios positivos.

10 de marzo de 2015

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