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El control de las armas en Estados Unidos


En la estela del asesinato de 49 personas por un solo tirador en un club nocturno gay de la Florida, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, instó a los dirigentes estadounidenses a que cumplan con la obligación de proteger a sus ciudadanos de “los ataques, terriblemente comunes, pero evitables, que son consecuencias directas del control insuficiente sobre las armas”. 

“Resulta difícil hallar una justificación racional que explique la facilidad con que la gente puede adquirir armas de fuego, incluso fusiles de asalto, aunque tengan antecedentes penales, de uso de drogas, de violencia doméstica o de trastornos mentales, o hayan estado en contacto directo con extremistas –tanto nacionales como extranjeros”, declaró el Alto Comisionado.  

“¿Cuántos asesinatos más en masa de estudiantes, empleados, devotos afroamericanos que asisten a la Iglesia; cuántos asesinatos individuales más de músicos talentosos, como Christina Grimmie, o políticos como Gabrielle Giffords, tendrán que ocurrir antes de que Estados Unidos adopte una regulación enérgica sobre las armas de fuego? ¿Por qué cualquier civil puede adquirir en cualquier lugar un fusil de asalto u otra arma de gran poder, fabricada para matar a mucha gente?”, añadió el Alto Comisionado.                 

“La propaganda irresponsable a favor de las armas sugiere que éstas generan una sociedad más segura, cuando todas las pruebas apuntan a lo contrario”, dijo Zeid. “La disponibilidad inmediata de armas de fuego deja muy poco espacio entre los impulsos asesinos y las acciones que causan muertes. Esa disponibilidad acorta el trayecto que va de las creencias llenas de odio a los delitos violentos motivados por ese odio. La sociedad, -en particular las comunidades y minorías más vulnerables, que afrontan ya prejuicios generalizados- pagan un alto precio por la incapacidad de hacer frente a los cabilderos y tomar las medidas necesarias para proteger a las personas de la violencia armada”. 

Un nuevo informe sobre derechos humanos de las Naciones Unidas relativo a la adquisición, la posesión y el uso de armas de fuego hace hincapié en la “devastadora repercusión” de la violencia armada sobre un conjunto de derechos humanos, entre otros los derechos a la vida, la seguridad, la educación, la salud, un nivel de vida adecuado y la participación en la vida cultural. El informe señala que con frecuencia las mujeres y los niños son víctimas de la violencia vinculada a las armas de fuego, incluso mediante el uso de estas armas para cometer violaciones y otros actos de violencia sexual, secuestros, atracos y hechos de violencia doméstica.    

En el documento se afirma que la protección de los derechos humanos debe ser una consideración fundamental en la elaboración de leyes y regulaciones relativas a la disponibilidad, el transporte y el uso de armas de fuego. Los expertos en derechos humanos regionales y de las Naciones Unidas han recomendado desde hace tiempo que las medidas de control de armas comprendan, entre otras, los adecuados sistemas de verificación de antecedentes, el examen periódico de los permisos, una normativa clara de confiscación de armas en los casos de violencia doméstica, la formación obligatoria y la penalización de la venta ilegal de armas.  

“Ejemplos procedentes de numerosos países demuestran claramente que un marco jurídico para la adquisición y el control de las armas de fuego se traduce en una reducción drástica de los delitos violentos”, afirmó el Alto Comisionado. “Pero en Estados Unidos hay cientos de millones de armas en circulación y cada año miles de personas resultan muertas o heridas por ellas”.

Zeid añadió que era “especialmente reprobable –y en realidad peligroso- que este terrible suceso se use para promover sentimientos de homofobia e islamofobia. “Insto a todos en Estados Unidos a hacer causa común para garantizar que los derechos humanos de todos, y por consiguiente la seguridad colectiva, se fortalezcan en la estela de este horrendo incidente. Esa es nuestra deuda mínima con los familiares de todos los niños, mujeres y hombres cuyas vidas fueron segadas por pistoleros de diversos antecedentes en el club nocturno de Orlando, la escuela primaria Sandy Hook, la Iglesia Metodista del centro de Charleston y tantos otros hogares, escuelas, colegios y lugares a lo largo y ancho de Estados Unidos”.   

14 de junio de 2016

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