México: Una ola de continuas violaciones de derechos humanos


El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, esbozó un panorama desolador de la situación de derechos humanos en que viven millones de personas en México, pese al progreso logrado mediante reformas jurídicas y constitucionales. Durante su reciente visita a ese país, Zeid puso de relieve la brecha que existe entre la avanzada normativa y la situación real que viven los mexicanos en materia de derechos humanos, así como la diferencia entre el excelente compromiso internacional del país en este ámbito y sus deficiencias en el plano interno.

El Alto Comisionado se reunió con el Presidente, Enrique Peña Nieto, y con altos funcionarios del Estado, ONG, víctimas de violaciones de los derechos humanos y otros miembros de la sociedad civil para examinar los elevados niveles de inseguridad, las desapariciones y muertes, el acoso a los defensores de los derechos humanos y los periodistas, la violencia contra las mujeres, y los abusos contra los migrantes y refugiados que atraviesan en país con rumbo a Estados Unidos. 

Zeid encomió el progreso logrado por el gobierno en lo tocante a las leyes sobre la desaparición forzada y la tortura, e hizo hincapié en que esas normas deben aprobarse y ponerse en práctica con la participación activa de las víctimas y la sociedad civil.

En un país donde se calcula que el 98 por ciento de los delitos quedan impunes y la gran mayoría de los casos nunca son objeto de una investigación adecuada, Zeid declaró que existe un consenso nacional, regional e internacional acerca de la gravedad de la situación de derechos humanos en México.

“Para un país que no se encuentra en situación de conflicto, los cálculos son sencillamente sobrecogedores: 151.233 personas asesinadas entre diciembre de 2006 y agosto de 2015, entre los cuales se cuentan miles de inmigrantes en tránsito”, afirmó Zeid. “Miles de mujeres y niñas ha sido víctimas de agresiones sexuales o de feminicidio. Y no se condena a casi nadie por estos delitos”.

Las víctimas de desapariciones forzadas son alrededor de 26.000 y cada día se producen nuevos casos. “El volumen de sufrimiento es imposible de comprender… Es trágico para las personas afectadas y trágico también para el país en su conjunto”, dijo Zeid.

El Alto Comisionado condenó categóricamente los actos de violencia perpetrados por “poderosas y despiadadas bandas de delincuentes” que constituyen una amenaza para la vida de los mexicanos. Pero señaló también que muchas de las desapariciones, torturas y ejecuciones extrajudiciales han sido presuntamente cometidas por autoridades federales, estatales y municipales, incluso por la policía y un sector de las fuerzas armadas. “La combinación de miedo, codicia e impunidad crónica es muy fuerte y millones de personas padecen ahora a causa de este cóctel venenoso que, una vez elaborado, es difícil de eliminar”, afirmó Zeid. 

Zeid insistió en que los funcionarios mexicanos deben solucionar el caso de la desaparición forzada que ocupó titulares de prensa en el mundo entero, cuando 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa se esfumaron en Iguala, en el Estado de Guerrero. Según los informes, la policía local participó en ataques y emboscadas a los estudiantes desarmados. Hay pruebas de que agentes de la policía municipal, estatal y federal, junto con otros oficiales del Estado y el ejército, estuvieron involucrados en el crimen, no brindaron protección a las víctimas o contribuyeron a ocultar los hechos, manifestó Zeid.

El Alto Comisionado destacó estos hechos porque podrían tener una repercusión positiva sobre casos similares en todo el país, si el asunto se resuelve como consecuencia de una investigación exhaustiva, que permita identificar, procesar y condenar a los culpables, y proporcionar reparación a las víctimas. “El caso de Iguala es un microcosmos de los problemas crónicos que sustentan la incesante ola de violaciones de derechos humanos que tiene lugar a lo largo y ancho de México”, declaró Zeid. “En particular, este caso pone de relieve la prevalencia de la impunidad y el desdén por las víctimas que afecta a todo el país”.

Zeid se sintió profundamente conmovido por el valor, la decisión y el compromiso de numerosas personas que conoció en México, que trabajan para mejorar el país, y por el elevado número de víctimas de la violencia y de familias que tienen un pariente desaparecido.

“Quisiera que todo el mundo pudiera reunirse con ellos y escucharlos”, dijo Zeid. “Padecer la desaparición de un ser querido, no saber si está vivo o muerto; y si está muerto, cuánto sufrió y durante cuánto tiempo… Resulta doblemente cruel cuando las autoridades no se molestan –o no atreven- a investigar lo que le ocurrió a tu hijo o hija, hermana, socio o mejor amigo”.

Aunque todos estos asuntos son ampliamente conocidos por la mayoría de los mexicanos, Zeid expresó su preocupación por la intolerancia que algunos políticos del país manifiestan hacia el escrutinio público en relación con los últimos informes sobre la situación de derechos humanos de México. “En vez de ejecutar al mensajero, prestemos atención al mensaje. Estamos de vuestra parte. Todos queremos ayudar a México”, afirmó Zeid. 

El Alto Comisionado presentó al gobierno mexicano un conjunto de recomendaciones para combatir esos problemas, entre otras la de fortalecer la Fiscalía General en todo el país, a fin de garantizar que las violaciones de derechos humanos son objeto de la investigación apropiada, y la de reforzar la capacidad de la policía para desempeñar sus funciones en materia de seguridad pública, de conformidad con sus obligaciones de derechos humanos. Además, Zeid se manifestó a favor de establecer un calendario para retirar a los militares de las tareas relativas a la seguridad pública y de aplicar las recomendaciones y los dispositivos de seguimiento para los casos más graves, formulados por el Grupo interdisciplinario de expertos independientes.

“En la comunidad internacional abunda la buena voluntad hacia México, pero, a fin de cuentas, son los mexicanos –y en particular, la clase política mexicana- quienes tienen que solucionar estos enormes problemas”, dijo el Alto Comisionado.

16 de octubre de 2015

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