La crítica no es una amenaza para la soberanía


El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, inició su intervención evocando una imagen que ha quedado grabada en la memoria de millones de personas y ha movilizado la conciencia individual y colectiva.

“Avergonzado y deshonrado, el mundo llora”, afirmó el Alto Comisionado, ante el cuerpo del niño sirio de tres años Aylan Al Kurdi, que apareció ahogado en una costa de Turquía, y cuyo cadáver debería impulsar a los países a afrontar las frustraciones y dificultades del trabajo en el ámbito de los derechos humanos, en una época en la que el sufrimiento aumenta exponencialmente.

“Al igual que muchos de mis colegas del ACNUDH, me siento exhausto e indignado”, dijo Zeid. “Exhausto, porque el sistema apenas puede hacer frente a las dificultades, habida cuenta de los recursos disponibles, mientras que el sufrimiento de las personas va en aumento… E indignado porque parece que casi nada de lo que decimos cambiará esta situación. A menos que cambiemos drásticamente nuestra manera de pensar y actuar en el ámbito internacional… los organismos encargados de los derechos humanos serán intrascendentes ante el incremento de las transgresiones”.

Zeid pronunció este discurso en la inauguración del 30º periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Durante cada sesión de tres semanas de duración, el Consejo debate acerca de numerosas cuestiones e informes relativos a los derechos humanos. Entre las medidas que puede adoptar figura la solicitud de que se establezca una comisión de investigación, se elaboren otros informes específicos, se aprueben resoluciones o se nombre a relatores especiales y expertos independientes.

Zeid también hizo hincapié en que son cada vez más los países que adoptan “medidas sumamente graves para limitar o penalizar las voces de la sociedad civil”. “Me causa un hondo pesar”, declaró a los diplomáticos presentes, “tener que informarles de que los países que componen esa lista son demasiado numerosos como para nombrarlos a todos hoy. Este es un juicio sombrío del resultado de nuestra labor en lo tocante a proteger ese pilar de la buena gobernanza que es el servicio que el Estado presta a su pueblo y es un mal augurio para el futuro de vuestras sociedades”.

Zeid les recordó a los Estados Miembros que la crítica y el escrutinio son elementos necesarios de  los procedimientos internacionales en materia de derechos humanos. La promoción de los derechos humanos que el ACNUDH realiza y el activismo de sus defensores sobre el terreno ayudan al país, no le crean dificultades. Las críticas que se dirigen a las deficiencias del sistema no deberían desembocar en la suspensión de las contribuciones financieras destinadas al ACNUDH o a represalias contra sus activistas, afirmó. Un gobierno sano debería respetar a su pueblo, en vez de temerle.   

“Necesitamos vuestro apoyo para ayudar a vuestros países y también a los demás”, declaró Zeid. “Un comentario bien ponderado no puede lesionar la soberanía. La búsqueda de la verdad puede tener múltiples efectos, pero no debilita, vulnera ni agrede. La defensa de los derechos humanos es una de las obligaciones intrínsecas de la soberanía…. La voz de los defensores de los derechos humanos se alza para apoyar vuestra gobernanza, para ayudar a construir sociedades más recias, pacíficas y prósperas”.

14 de septiembre de 2015


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