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Cazados para usar sus órganos


En los últimos 10 años, se han denunciado más de 600 ataques contra niños y adultos albinos en 28 países.

Esos ataques abarcan la mutilación de órganos de las personas con albinismo, tanto vivas como muertas, para entregarlos a presuntos brujos y practicantes de la medicina tradicional, con el fin de fabricar pócimas, amuletos o talismanes, que supuestamente traerán salud o buena suerte a los usuarios.

En un novedoso informe en el que designa a la brujería como causa fundamental de esos ataques, la experta independiente de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con albinismo, Ikponwosa Ero, usa el término “brujería” en su sentido lato, para referirse a fuerzas negativas ocultas o místicas, aunque reconoce que en unas pocas ocasiones tiene connotaciones positivas de empoderamiento o purificación.

Además de que sus órganos puedan usarse para rituales mágicos, las personas con albinismo también pueden ser víctimas de acusaciones de brujería: los niños nacidos con albinismo pueden ser vistos como una maldición para sus familias, que suelen abandonarlos rápidamente, marginarlos de la comunidad a ellos y a sus madres o incluso matarlos.

Aunque la Sra, Ero hace hincapié en la utilidad de la medicina tradicional, también ha presenciado situaciones en las que ha sido difícil establecer la diferencia entre las prácticas de los brujos y las de los curanderos.  

“He visto anuncios en los periódicos en los cuales los ‘curanderos tradicionales’ ofrecían a los pacientes aumentar su riqueza, sanar enfermedades crónicas, asegurar su salida de prisión o realizar otros hechos que apuntan más a trabajos de brujería que a prácticas de medicina tradicional”, declaró la experta.

Según un estudio realizado por el UNICEF, las ideas de “brujería” y “hechicería” fueron introducidas en África por los primeros exploradores, colonos y misioneros europeos. Estos conceptos se usaron para traducir peyorativamente determinados términos que en las lenguas vernáculas designaban realidades locales.

La experta señala además que, a diferencia de la medicina tradicional, que durante siglos se ha adaptado a los contextos de su tiempo, el uso de órganos de las personas con albinismo parece ser una práctica reciente, según sugiere la rápida multiplicación de los ataques en los últimos diez años.

La Sra. Ero hizo hincapié en que “los ataques contra las personas con albinismo y el uso de sus órganos, cualquiera que sea el propósito al que se destinen, no pueden en ningún caso considerarse como elementos de una práctica legítima, lo mismo si se vinculan a la hechicería que a la medicina tradicional”.

“Esos actos son intrínsecamente delictivos y entrañan violaciones de derechos humanos. Por consiguiente, no pueden justificarse sobre la base de la tradición, la medicina tradicional o cualquier otro motivo”.

La experta menciona a tres tipos de cómplices en este horrible negocio: los que dan caza, atacan, asesinan y descuartizan a las víctimas y luego transportan sus órganos; los presuntos hechiceros o curanderos tradicionales, que emplean los órganos en sus rituales; y los clientes que adquieren esos amuletos y pociones.

La experta señala que uno de los mayores retos en la tarea de reprimir esos ataques ha sido la incapacidad de identificar y procesar judicialmente a las dos últimas categorías de cómplices. El asunto se complica aún más por la falta de supervisión sobre las actividades de los curanderos tradicionales y la ausencia de políticas nacionales claras en la materia. 

“El acopio de pruebas….  suele dificultarse por el secretismo existente en torno a las prácticas de brujería, la participación de otros miembros de la familia en los ataques, la incapacidad de las víctimas y sus familias para denunciar las agresiones o el miedo a hacerlo, y los escasos recursos económicos, humanos y técnicos de que disponen los órganos de cumplimiento de la ley en los países afectados”, añadió la Sra. Ero.

El 3 de marzo de 2017, la Sra. Ero elogió la condena emitida por la Corte Suprema de Sudáfrica contra el coordinador del asesinato y descuartizamiento de una mujer albina.

La víctima, una joven de 20 años de edad, había sido secuestrada en agosto de 2015 en una aldea de la provincia de Kwa-Zulú Natal, donde posteriormente se encontró su cadáver. Al cuerpo le habían extraído los órganos para realizar rituales que, supuestamente, traerían riquezas a los clientes del coordinador.

“Casos como éste son fundamentales para comprender los esquemas y las causas profundas de los ataques actuales contra las personas con albinismo”, dijo la Sra. Ero.

La experta independiente insistió también en que la tarea de abordar las creencias profundas, tales como la idea de que los órganos humanos son eficaces en la brujería y la medicina tradicional, exige la sensibilización de la comunidad hacia la explicación científica del albinismo. Para instruir a la población sobre el tema se requiere la participación de las confesiones religiosas, los dirigentes tradicionales, las personas con albinismo y sus familias.

Un proyecto que la UNESCO ejecutó el año pasado en Tanzania –uno de los países con mayor prevalencia de albinismo- se tradujo en un aumento porcentual de dos dígitos en el número de personas que afirmaron que tenían conocimientos sobre el albinismo, incluso sobre sus causas genéticas, y que sabían que no se trataba de una maldición. 

4 de abril 2017

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