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Las protestas de Kenya se vuelven cada vez más violentas


Rupert Colville, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, manifestó el martes su profunda preocupación por el aumento de la violencia en las protestas semanales que tienen lugar en Kenya.

Se cree que ayer al menos tres personas murieron por disparos de la policía –según los informes, dos en el pueblo de Siaya, en el oeste de Kenya, cerca de la frontera con Uganda, y otra asesinada en Kisumu, a unos 75 kilómetros al este de Siaya-. Los mismos informes indican que muchas otras personas, entre ellas algunos miembros de las fuerzas de seguridad, resultaron heridas en ambos lugares. También se reprimieron manifestaciones en otras ciudades de Kenya y en la capital, Nairobi.

“Instamos a las autoridades a que garanticen que estos actos de violencia no se repetirán y a que respeten el derecho a la reunión pacífica. También instamos a los manifestantes a que protesten pacíficamente y no recurran a la violencia, como ha ocurrido tanto la semana pasada como la semana en curso”, dijo Colville en una rueda de prensa celebrada en Ginebra.

“Exhortamos tanto a las autoridades como a los coordinadores de las manifestaciones a que cooperen con fin de proteger a los manifestantes pacíficos de la violencia de otros elementos que se introducen en las marchas, y es esencial que las autoridades no reaccionen desmedidamente ante la presencia de dichos elementos, porque al hacerlo pondrían en peligro la integridad física de los manifestantes inocentes. A los coordinadores de la protesta no se les debería exigir responsabilidades por la conducta ilícita de otras personas.   

Los muertos y heridos de ayer, junto con vídeos y fotos sumamente inquietantes en los que presuntamente se ve a miembros de las fuerzas de seguridad que golpean y patean brutalmente a los manifestantes durante las últimas protestas del 16 de mayo, suscitan graves interrogantes acerca de si las fuerzas de seguridad de Kenya cumplen con las leyes y normas nacionales e internacionales que estipulan que el uso de la fuerza debe ser legal, estrictamente necesario y proporcional”.

Las condiciones para el uso de la fuerza figuran en la Ley del Servicio Nacional de Policía de Kenya (2011), que estipula que un agente de policía debe tratar siempre de aplicar medios no violentos y que sólo deberá usar la fuerza cuando esos medios no violentos sean ineficaces o no tengan posibilidades de alcanzar los resultados que se buscan.

De conformidad con las normas internacionales, la ley estipula además que la fuerza que se emplee ha de ser proporcional al objetivo que se procura, la gravedad de la ofensa y la resistencia de la persona contra la cual se emplea dicha violencia, y sólo se aplicará en la medida en que sea necesario, en cumplimiento de las cláusulas de la ley y los reglamentos del servicio.

“Aplaudimos el hecho de que el gobierno haya declarado que investigará los incidentes ocurridos el 16 de mayo y pedimos que se lleve a cabo una investigación rápida, independiente y eficaz acerca de las muertes y otros incidentes violentos ocurridos ayer. Cualquier miembro de las fuerzas de seguridad que haya hecho un uso excesivo de la fuerza debería recibir el castigo apropiado, según establece la ley”, dijo Colville. 

24 de mayo de 2016

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