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Supervisar las elecciones en Guatemala: las Naciones Unidas protegen a los activistas de derechos humanos


La primera vuelta de las elecciones generales de Guatemala, el 6 de septiembre, se llevó a cabo en medio de una crisis política. Las tensiones habían aumentado desde abril, cuando la Oficina del Fiscal General y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas, revelaron la existencia de un escándalo de corrupción de grandes dimensiones, que culminó con la dimisión y el encarcelamiento de la Vicepresidenta y el Presidente de la República. El escándalo de corrupción también provocó protestas masivas para exigir reformas institucionales de gran calado.

Ante una situación de inestabilidad que podría generar estallidos de violencia y represalias contra los defensores de derechos humanos, la oficina del ACNUDH en Guatemala desplegó varios equipos de observación a lo largo y ancho del país, con el fin de vigilar las posibles violaciones de derechos humanos durante los comicios. Estas misiones se realizaron en estrecha coordinación con la institución nacional de derechos humanos, la Procuradoría de los Derechos Humanos (PDH).  

“El objetivo era prevenir la violencia y garantizar la protección de los defensores de los derechos humanos, entre otros los periodistas y los nuevos activistas que participan en los movimientos sociales en pro de las reformas políticas y la justicia”, dijo Alberto Brunori, representante del ACNUDH en Guatemala. “También era decisivo para esta estrategia apoyar el mandato del Procurador durante las elecciones”, añadió Brunori.

A fin de aumentar el alcance del despliegue, las oficinas del ACNUDH en Bolivia, Colombia y México enviaron observadores que se incorporaron a los equipos de vigilancia. Asimismo, el personal de otras entidades de las Naciones Unidas acudió a reforzarlos. Como resultado de este esfuerzo, se enviaron 11 equipos de vigilancia que acompañaron a los observadores de la PDH a 30 municipios de nueve departamentos del país. Este despliegue fue posible gracias a la financiación que proporcionó la Unión Europea.      

“La presencia del ACNUDH en el terreno durante las elecciones contribuyó a proporcionar un contexto más seguro a los defensores de los derechos humanos”, señaló Brunori. “También garantizó la protección estatal en casos de intimidación a dos periodistas y de amenazas recibidas por una organización de la sociedad civil en el día de los comicios”, declaró.

La dirigente del Consejo de Pueblos K’iché, Lolita Chávez, coincidió con esta opinión: “Yo trabajo en una región donde abundan los conflictos, las luchas por el poder y las bandas de delincuentes, y en 2005 recibí protección de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Por consiguiente, fue muy positivo y alentador contar con la presencia del ACNUDH en apoyo de los activistas de derechos humanos”, afirmó la dirigente indígena.

La presencia conjunta del ACNUDH y la PDH en los colegios electorales tuvo también una repercusión positiva sobre los votantes, que se sintieron en contextos más seguros. Con anterioridad, el ACNUDH había facilitado asistencia técnica para la preparación de un mapa de riesgo de conflicto social durante el proceso electoral, que permitió definir las zonas críticas que debían ser objeto de supervisión. Además, un grupo de voluntarios de las Naciones Unidas que colabora con el ACNUDH proporcionó formación en materia de derechos humanos a 550 observadores voluntarios de la PDH.

Este caso es un ejemplo de la colaboración amplia e integrada que el ACNUDH lleva a cabo, tanto con el sistema de las Naciones Unidas como con sus propias oficinas sobre el terreno. Para los observadores, la experiencia de participar en los equipos conjuntos fue una práctica idónea, que debería repetirse.

“Este ejercicio demostró que, mediante una coordinación eficaz, es posible realizar actividades conjuntas de supervisión. Al combinar personal de distintas oficinas del ACNUDH, cada uno de nosotros hemos podido aportar nuestra propia experiencia”, afirmó Jorge Nava, oficial de derechos humanos de México. “Fue un esfuerzo totalmente provechoso”, declaró.

La vuelta final de las elecciones presidenciales se celebrará el próximo 25 de octubre.

7 de octubre de 2015

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