Un nombre, una nacionalidad, una identidad: Inscribir a los pueblos indígenas en Panamá


Para llegar al poblado de Monte Virgen, en la comarca indígena ngäbe-buglé de Panamá, es preciso subir a una barca, cruzar la laguna de Chiriquí e internarse en un pantano cubierto de mangle. El viaje termina en un muelle, donde un reducido grupo de curiosos acoge al visitante.

Este fue el trayecto que cubrieron recientemente los miembros de la Oficina del ACNUDH para América Central en Panamá (ACNUDH-AC), en compañía de un equipo regional del Tribunal Electoral de ese país. El objetivo del viaje era inscribir en el Registro Civil a miembros de esa comunidad indígena.

Desde 2011, el Tribunal Electoral he venido colaborando con el UNICEF en la tarea de reducir el número de nacimientos que quedaban sin inscribir en las zonas indígenas del país. Pero, a medida que la labor avanzaba, el tribunal se dio cuenta de que había un problema: existía una firme resistencia a la inscripción entre una rama de la etnia ngäbe-buglé que practicaba una modalidad estricta del culto mama tata. Se calculaba que unas 12.000 familias de las regiones más remotas de la comarca no habían inscrito a sus hijos.

Nacionalidad, pero no identidad

Como parte de un proyecto conjunto, el ACNUDH-AC y el Tribunal Electoral realizaron una investigación para dilucidar los motivos de esa renuencia a inscribir los nacimientos. El objetivo del proyecto era apoyar la aplicación de las recomendaciones que diversos organismos de derechos humanos habían formulado al gobierno panameño. Una de esas recomendaciones era que se garantizase el derecho de todo niño a que su nacimiento se inscribiera en el Registro Civil, en particular los niños afrodescendientes, los miembros de grupos indígenas y los que vivían en zonas rurales y fronterizas.

El proyecto puso de manifiesto que los seguidores del culto mama tata no inscribían a los recién nacidos por varias razones, entre otras una creencia errónea acerca de las consecuencias de la inscripción y una arraigada desconfianza hacia el Estado, debida al tradicional abandono en que se hallaban los territorios indígenas y sus pobladores.

Este fue el punto de partida de una operación para aumentar la confianza entre el Tribunal Electoral y los dirigentes religiosos mama tata. La labor duró bastante tiempo y en ella colaboraron miembros del grupo ngäbe-buglé que participaron en los equipos de inscripción, afirmó Bonifacio Bonilla Bururobo, Coordinador Regional del Tribunal Electoral en la comarca ngäbe-buglé.

“Al principio, nos vimos confrontados a la resistencia de algunos líderes religiosos que se sentían amenazados cuando los forasteros trataban de hablar con sus seguidores”, dijo Bonilla. “Pero seguimos hablando con ellos para explicar nuestros planes y objetivos”.

Un nombre, una identidad

En lo tocante a la comunidad de Monte Virgen, el método funcionó y los dirigentes religiosos aceptaron que comenzara la inscripción. A través de la radio local se informó a la población cuándo se inscribiría a los niños.

Hasta ahora, el proyecto ha alcanzado a ocho comunidades en las zonas de Chiriquí y Bocas del Toro, en lugares tan remotos que para llegar a ellos hay que viajar durante tres días.

“El objetivo es inscribir al ciento por ciento. De modo que el proceso continúa”, afirmó Bonilla.

La Representante Regional del ACNUDH para América Central, Carmen Rosa Villa Quintana, dijo que el proyecto había puesto de manifiesto la importancia de la coordinación entre instituciones nacionales y autoridades indígenas en la consecución de los derechos humanos de los pueblos indígenas.

“La normativa internacional de derechos humanos ha reconocido el derecho de los pueblos indígenas al desarrollo con arreglo a sus propias tradiciones, en el ejercicio de sus derechos mediante sus propias instituciones políticas, sociales y culturales”, declaró la Sra. Villa. “Por consiguiente, es importante que los pueblos indígenas participen en la adopción de las decisiones que les conciernen y que esas decisiones sean coherentes con sus necesidades y estilos de vida”.

Entre los seguidores del culto mama tata, hay diversidad de criterios sobre la necesidad de inscribir a los recién nacidos. Un secretario de la congregación de Monte Virgen dijo que algunos elementos conservadores se oponen a la inscripción, mientras que otros comprenden las ventajas que les aporta la posesión de documentos oficiales.

“Creo que es ventajosa para la comunidad”, afirmó. “Mientras más gente se entere de esto, más vendrán a obtener sus documentos”.

13 de octubre de 2015

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