Un informe de las Naciones Unidas pone de relieve la tragedia de Afganistán


Un informe de las Naciones Unidas sobre Afganistán publicado el lunes muestra que recientemente ha habido un número sin precedentes de bajas civiles, desde que se inició el cómputo de víctimas en 2009, ya que sólo en el primer semestre del año en curso 5166 civiles murieron o resultaron heridos y la tercera parte de ellos eran niños. El total de víctimas civiles registrado por las Naciones Unidas entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2016 alcanzó los 63.934, entre los que figuran 22.941 muertos y 40.993 heridos.

Entre enero y junio de este año, el equipo de derechos humanos de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en el Afganistán (UNAMA, por sus siglas en inglés) registró 1.601 civiles muertos y 3.565 heridos. Esta cifra representa un aumento del cuatro por ciento en el número total de víctimas, en comparación con los seis primeros meses de 2015 y ha sido el semestre más mortífero desde 2009.

Entre las bajas de este año figuran 1.509 niños (388 muertos y 1.121 heridos), cifras que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos calificó de “alarmantes y vergonzosas”, en particular porque representan el mayor número de niños muertos o heridos en un solo semestre, desde que el cómputo comenzara en 2009.

Hubo asimismo 507 bajas entre las mujeres (130 fallecidas y 377 heridas). Estas cifras se han calculado por lo bajo –y sin duda subestiman el total real- habida cuenta de la estricta metodología aplicada para documentarlas y determinar la condición civil de las afectadas. 

El Representante Especial del Secretario General para Afganistán y director de la UNAMA, el Sr. Tadamiche Yamamoto, hizo hincapié en que el informe debe operar como un llamamiento a las partes en conflicto para que “hagan cuanto esté a su alcance a fin de evitar a los civiles los horrores de la guerra”.

“Cada víctima registrada en este informe –personas que murieron mientras rezaban, trabajaban, estudiaban, buscaban agua o se recuperaban en un hospital- cada víctima civil, representa un fracaso de nuestro compromiso y debería ser además un llamamiento a las partes para que adopten medidas concretas y significativas a fin de reducir el sufrimiento de la población civil y aumentar su protección”, declaró el Sr. Yamamoto. ”Los tópicos que no reciben el respaldo de una acción significativa con el paso del tiempo terminan por sonar huecos. La Historia y la memoria colectiva del pueblo afgano juzgarán a los dirigentes de todas las partes en conflicto por sus hechos, no por sus palabras”. 

“El testimonio de las víctimas y sus familias da la exacta medida de la tragedia sufrida por cada una de las 63.934 personas que han resultado muertas o heridas en este prolongado conflicto, desde 2009”, afirmó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein. “La familia que perdió a su principal sostén económico, lo que obligó a los niños a dejar los estudios y trabajar para llegar a fin de mes; el chófer que perdió las piernas y se quedó sin medios de subsistencia; el hombre que fue al bazar a comprar víveres para sus hijos y que al volver al hogar descubrió que habían muerto; la espalda y la pierna lesionadas que nunca han recibido tratamiento porque la familia no puede permitirse ese gasto; los padres que recogieron los restos de su hijo en una bolsa de plástico… Tan sólo en el último semestre, ha habido al menos 5.166 casos como estos y en un tercio de esos sucesos algún niño resultó muerto o herido, lo que es particularmente alarmante y vergonzoso”.

“Las violaciones que este informe revela pusieron en marcha una cascada de abusos de derechos humanos que va desde Afganistán hasta el Mediterráneo, e incluso aún más lejos, a medida que tantos afganos tratan de buscar refugio en otros países, incluso corriendo enormes riesgos”, añadió Zeid. “Las partes en conflicto deben dejar de atacar deliberadamente a los civiles y deben abstenerse de usar armamento pesado en zonas de población civil. Es preciso poner fin a la impunidad con que proceden actualmente los responsables de esas bajas civiles – sean quienes sean”.

Si bien las fuerzas de oposición al gobierno siguen siendo responsables de la mayoría de las bajas civiles –el 60 por ciento- ha habido un aumento del número de civiles muertos y heridos por las tropas gubernamentales entre enero y junio del año en curso. En este periodo, la UNAMA documentó 1.180 bajas civiles atribuibles a las fuerzas gubernamentales, lo que representa el 23 por ciento del total del semestre, pero a la vez constituye un aumento del 47 por ciento en comparación con el primer semestre de 2015, fundamentalmente como consecuencia de combates terrestres.

Los enfrentamientos terrestres siguen causando el mayor número de víctimas civiles, seguidos de los ataques suicidas y los explosivos más potentes y refinados (IED). Los restos de explosivos y municiones abandonadas dañan sobre todo a los niños, que constituyen el 85 por ciento de las víctimas de esos artefactos. En el informe se relatan varios casos de niños que fueron mutilados o fallecieron mientras jugaban con esos objetos. En un caso ocurrido el 13 de abril, según reza en el informe, “los niños lanzaron un proyectil de mortero sobre una carretera, tras haber tratado sin éxito de cambiarlo por unos helados”.

Durante el periodo que abarca el informe, 157.987 afganos más fueron desplazados de sus hogares, lo que representa un aumento del 10 por ciento en comparación con el primer semestre del año pasado. Esta cifra eleva el número total de desplazados internos causado por el conflicto a 1,2 millones de afganos.

En el informe también se documentan otros abusos y violaciones graves de derechos humanos, como la victimización deliberada de las mujeres en la esfera pública, el uso de menores de edad en el conflicto armado, la violencia sexual contra niños y niñas, así como ataques contra instalaciones educativas y sanitarias, secuestros y ejecuciones sumarias. Numerosos defensores de derechos humanos, periodistas, abogados y jueces también han sido agredidos y en algunos casos los talibán los han declarado “objetivos militares”. En un ataque suicida perpetrado contra la prensa el 20 de enero, siete miembros del personal de la emisora Tolo TV figuraron entre los ocho civiles muertos y 30 heridos.

En el informe se destacan también los resultados de una investigación realizada sobre el bombardeo de un hospital de Médicos sin Fronteras (MSF) ocurrido en octubre del año pasado, y se hace hincapié en que persiste la necesidad de “una investigación totalmente independiente, imparcial, transparente y eficaz”, con el fin de dilucidar posibles responsabilidades penales. 

En el informe se insiste en la necesidad de la rendición de cuentas y la justicia en lo tocante a todas las violaciones y los abusos de derechos humanos, subrayando que no debe exigirse a las víctimas y sus familiares que presenten denuncias por escrito a fin de que las autoridades inicien las investigaciones, en particular habida cuenta de los bajos índices de alfabetización existentes en el país.

Yamamoto y Zeid hicieron hincapié en que el número de víctimas sólo muestra un fragmento del panorama general de sufrimiento, porque no alcanza a capturar toda la extensión del daño y las limitaciones que el conflicto armado inflige al pueblo afgano.

“Este largo conflicto ha representado para millones de afganos un grave deterioro de la educación y la atención médica, los medios de vida, la vivienda y la libertad de movimiento, así como de toda una gama de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales”, declaró el Sr. Yamamoto.

25 de julio de 2016

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