Expertos en derechos humanos concluyen que la discriminación racial sigue viva y pujante en Estados Unidos


Estados Unidos todavía está muy lejos de abordar la discriminación racial sistémica e institucionalizada que padece en todos los niveles, afirmó un grupo de expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas.

“A pesar de que han ocurrido cambios sustanciales desde que en el decenio de 1960 se produjo la lucha por los derechos civiles y se dejaron de aplicar las ‘leyes de Jim Crow’ (antiguas leyes de segregación racial del Sur de los Estados Unidos), la ideología que asegura la dominación de un grupo sobre otro sigue teniendo repercusiones negativas sobre los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y medioambientales de los afroamericanos de hoy”, afirmó en un informe reciente el Grupo de Trabajo de Expertos sobre las Personas de Ascendencia Africana (WGPAD, por sus siglas en inglés).

El WGPAD dio a conocer sus conclusiones y recomendaciones preliminares al término de la misión que realizó a Estados Unidos del 19 al 29 de enero.  El objetivo de la visita era evaluar la situación de los afroamericanos y otras personas de ascendencia africana en lo tocante al racismo, la discriminación racial, la africanofobia, la xenofobia y la intolerancia conexa.

El WGPAD aplaudió algunas medidas adoptadas tanto por las autoridades federales como las estatales para combatir la discriminación racial. Entre estas medidas figuran una orden ejecutiva que prohíbe el confinamiento solitario en las cárceles juveniles y la adopción de la Affordable Health Care Act [Ley de asistencia médica asequible], a la que llamó “uno de los acontecimientos más importantes en el ámbito de la salud”.

Pero los alarmantes índices de brutalidad policial y el uso excesivo de fuerza letal por parte de los agentes de la ley, perpetrados con impunidad, así como el prejuicio racial vigente en el sistema de justicia penal fueron motivos de grave preocupación para el Grupo.

“Las muertes causadas últimamente por la acción policial y el trauma que generan, hacen evocar el terror racial de los linchamientos del pasado”, declaró el Grupo de Trabajo. “La impunidad de la violencia estatal ha generado la crisis actual de derechos humanos y debe abordarse con carácter de urgencia”.

Los expertos también insistieron en la brecha creciente entre los indicadores básicos de desarrollo humano y las vidas de los afroamericanos.  Señalaron que la mayoría de los barrios donde predomina la población afroamericana se hallaban sumidos en la pobreza o estaban sujetos a injusticias medioambientales y citaron como ejemplo las crisis causadas por el agua contaminada en Flint (Michigan).

El WGPAD señaló también como ámbitos de preocupación las desigualdades en la aplicación de las políticas de tolerancia cero y los esfuerzos desproporcionados para aumentar la seguridad en las escuelas, que han llevado a la penalización y el acoso excesivo de los niños afroamericanos, la presencia de agentes de policía en las escuelas para arrestar a niños por faltas menores, el uso de perfiles raciales y los ataques impunes contra la comunidad afroamericana.

“La brecha que persiste en casi todos los indicadores de derechos humanos, tales como la esperanza de vida, el ingreso y la salud, el nivel de educación, la vivienda, el empleo y el trabajo, e incluso la seguridad alimentaria, entre los afroamericanos y el resto de la población estadounidense, refleja el grado de discriminación estructural que crea barreras de hecho que impiden a las personas de ascendencia africana ejercer plenamente sus derechos humanos”, dijo Mireille Fanon Mendes France, presidenta del Grupo de Trabajo.

El Grupo comenzó su visita en Washington, D.C. y de allí viajó a Baltimore (Maryland), Jackson (Mississipi), Chicago (Illinois) y la ciudad de Nueva York (N.Y.), antes de regresar a Washington D.C. para presentar sus conclusiones preliminares.  Los integrantes del WGPAD se reunieron con funcionarios gubernamentales de ámbito federal, estatal y local, y con cientos de representantes de organizaciones de la sociedad civil y activistas de derechos humanos.

También se reunieron con particulares y víctimas de violaciones de derechos humanos, entre otros con personas cuyos parientes murieron a manos de agentes de policía y que todavía están reclamando justicia.

El WGPAD basa gran parte de su labor en la Declaración y el Programa de Acción de Durban y la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, que Estados Unidos y otros 176 países han ratificado. El Grupo de Trabajo también desempeña una función de liderazgo en la tarea de lograr que los Estados tomen medidas de ámbito nacional durante el Decenio Internacional de los Afrodescendientes: Reconocimiento, Justicia y Desarrollo (2015-2024), y trata de poner de relieve la contribución de los pueblos afrodescendientes a la sociedad y fortalecer la cooperación nacional, regional e internacional, a fin de garantizar que sus derechos humanos se respetan, se promueven y se cumplen.

3 de febrero de 2016

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