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Afganistán : 10.000 civiles perdieron la vida o resultaron heridos en 2017 - Según informe de las Naciones Unidas

Los ataques suicidas y los artefactos explosivos improvisados causaron un gran número de muertos y heridos

GINEBRA / KABUL (15 de febrero de 2018) - Más de 10.000 civiles perdieron la vida o resultaron heridos durante 2017, según el último informe de las Naciones Unidas que documenta la repercusión del conflicto armado sobre la población de Afganistán.

Se ha documentado un total de 10.453 bajas civiles, 3.438 muertos y 7.015 heridos, en el informe anual de 2017 publicado hoy por la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en el Afganistán (UNAMA) y la Oficina del ACNUDH. Aunque esta cifra representa una disminución del 9 por ciento comparada con 2016, el informe resalta el gran número de bajas causadas por atentados suicidas con bombas y otros ataques realizados con artefactos explosivos improvisados (IED, por sus siglas en inglés).

“Las estadísticas escalofriantes de este informe proporcionan datos fiables sobre la repercusión de la guerra, pero los números por sí solos no alcanzan a plasmar el terrible sufrimiento humano infligido a la gente común, especialmente a mujeres y niños”, declaró el Sr. Tadamichi Yamamoto, Representante Especial del Secretario General para el Afganistán.

El Sr. Yamamoto, que también coordina la UNAMA, expresó una profunda preocupación por el aumento de los daños que los ataques suicidas causan entre los civiles. “Me siento especialmente consternado por el uso ilícito, continuo e indiscriminado de IED, tales como los ataques suicidas con bombas y las minas de presión, en las zonas donde reside la población civil. Son hechos lamentables”, añadió.

La segunda causa principal de bajas civiles en 2017 fueron los choques terrestres entre elementos opositores y fuerzas pro gubernamentales, aunque hubo una disminución del 19 por ciento con respecto al volumen sin precedentes registrado en 2016.

En el informe se atribuyen dos tercios de todas las bajas (el 65 por ciento) a la acción de fuerzas opositoras; el 42 por ciento a los talibán; el 10 por ciento al Daesh/Estado Islámico de la Provincia de Khorasan (ISIL-KP, por sus siglas en inglés) y el 13 por ciento a otros elementos indeterminados o antigubernamentales.

Las fuerzas progubernamentales causaron una quinta parte de las bajas civiles: el 16 por ciento se atribuyó a las fuerzas de seguridad afganas; el 2 por ciento, a las tropas internacionales y el 1 por ciento, a cada grupo armado aliado del gobierno. El 11 por ciento de las víctimas se debió al fuego cruzado en enfrentamientos terrestres entre las fuerzas opositoras y los aliados del gobierno. 

Las mujeres y los niños siguen considerablemente afectados por la violencia del conflicto. En 2017 la UNAMA documentó la muerte de 357 mujeres, lo que supone un incremento del 5 por ciento en relación con el año anterior, y hubo 865 heridas. El número de bajas registrado entre los niños, 861 muertos y 2.318 heridos, se redujo un 10 por ciento en comparación con 2016.

Los ataques en los que las milicias antigubernamentales atentaron deliberadamente contra la población civil causaron el 27 por ciento del total de bajas civiles registradas en el país en 2017 y fueron, en su mayoría, atentados suicidas y ataques combinados dirigidos contra personas o propiedades.

El más grave de los sucesos mortales documentados desde que la UNAMA empezó a registrar las bajas civiles en 2009 tuvo lugar en Kabul el 31 de mayo, cuando un suicida detonó un camión cargado con unos 2.000 kilos de explosivos de uso militar durante la hora de máxima afluencia en una zona densamente poblada. La explosión causó 92 muertos y 491 heridos.

“Los civiles afganos han sido asesinados mientras hacían vida cotidiana, por ejemplo, cuando viajaban en autobús, rezaban en una mezquita o caminaban junto a un edificio que fue blanco de un ataque. Año tras año, el pueblo de Afganistán sigue viviendo con miedo e inseguridad, mientras los autores de esos crímenes y mutilaciones escapan al castigo”, afirmó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid  Ra’ad Al Hussein,

“Esos ataques están prohibidos con arreglo a la ley humanitaria internacional y, en la mayoría de los casos, probablemente constituyen crímenes de guerra. Es preciso identificar a los autores y hacer que rindan cuentas”, añadió Zeid.

En el informe se atribuyen al Daesh/ISIL-KP 1.000 bajas civiles (399 muertos y 601 heridos), así como el secuestro de 119 personas. “Este grupo atacó principalmente a civiles durante 2017, aunque también realizó ataques indiscriminados y desproporcionados contra fuerzas de seguridad en zonas de población civil”, señala el documento. La UNAMA registró 160 muertos y 252 heridos en seis ataques contra lugares de culto, dirigentes religiosos y fieles que asistían a los oficios, que el Daesh/ISIL-KP se atribuyó a lo largo de 2017.

El informe señala que el número de ataques aéreos realizados por las fuerzas militares internacionales y las fuerzas aéreas afganas aumentó de manera significativa. La UNAMA documentó 631 bajas civiles (295 muertos y 336 heridos) como consecuencia de las operaciones aéreas realizadas por las fuerzas progubernamentales, lo que equivale a un aumento del 7 por ciento en comparación con 2016, y representa el mayor número de ataques aéreos llevados a cabo en un solo año desde 2009. En 2017 las operaciones aéreas causaron el 6 por ciento de todas las víctimas civiles en Afganistán.

En el informe se elogian las medidas tomadas a lo largo del año por el gobierno de Afganistán y las fuerzas de seguridad progubernamentales con el fin de proteger a las comunidades y se destaca que el 23 por ciento de la reducción del número de bajas civiles se atribuye a las fuerzas aliadas al gobierno.

Entre otras medidas de protección adoptadas por el gobierno figuran una política nacional de prevención de víctimas civiles y la ratificación de la Convención de 1980 sobre el empleo de ciertas armas convencionales, en cuyo Protocolo V se establecen las directrices para eliminar los restos explosivos de guerra.

En el informe se hace hincapié en la importancia de aplicar el Protocolo V y se señala que en 2017 la UNAMA documentó el hecho de que 164 personas murieron y otras 475 resultaron heridas a consecuencia de los restos explosivos de guerra. El 81 por ciento de las víctimas fueron niños y muchos de los supervivientes perdieron los miembros o los ojos y sufrieron otras heridas graves y traumas psicológicos que redujeron sus perspectivas de desarrollar una vida normal.

Entre sus recomendaciones, el informe insta a las partes en conflicto a que adopten todas las precauciones posibles para proteger a la población y las instalaciones civiles. Asimismo exhorta a los elementos antigubernamentales a que pongan fin a los ataques deliberados contra la población civil y sus bienes, y al uso indiscriminado y desproporcionado de cualquier tipo de IED.

FIN

Lea el informe íntegro: http://www.ohchr.org/Documents/Countries/AF/ProtectionCiviliansAnnualReport2017.pdf

Para más información y solicitudes de prensa, póngase en contacto con Rupert Colville (+41 22 917 97 67 / rcolville@ohchr.org), o Liz Throssell (+41 22 917 94 66 / ethrossell@ohchr.org) o Ravina Shamdasani (+41 22 917 91 69 / rshamdasani@ohchr.org)

Este año 2018 se conmemora el 70º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948. La Declaración Universal, traducida a la cifra récord de 500 idiomas, se basa en el principio de que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. La DUDH sigue siendo pertinente para todos, cada día. Con el fin de honrar el 70º aniversario de este documento que tan extraordinaria influencia ha ejercido, instamos a todas las personas a  Defender los derechos humanos: www.standup4humanrights.org

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