Incrementar la igualdad y combatir la discriminación

Los principios de igualdad y no discriminación constituyen la esencia de los derechos humanos y ayudan a reducir las desventajas por numerosas razones y en muchos ámbitos. Los derechos humanos no se restringen a grupos especiales. 

Son para todos, para toda la sociedad y para el mundo entero. Sin embargo, persiste la discriminación contra las minorías religiosas, étnicas y nacionales, las personas de ascendencia africana, los pueblos indígenas, las personas con discapacidad, los migrantes, las personas mayores, los niños, las mujeres y las personas LGBTI, entre otras. Las formas tradicionales de los prejuicios se combinan con la desigualdad social y de ingresos para impulsar el conflicto, el racismo y la xenofobia. Asimismo, el aumento de los medios de comunicación social ha provocado la difusión de mensajes de odio que alimentan la discriminación. Al mismo tiempo, la Agenda 2030 y su compromiso de «no dejar a nadie atrás» ha generado un empuje a favor de la igualdad y la no discriminación.

Nos dedicaremos a promover la igualdad y combatir la discriminación por medio de leyes e instituciones y alentaremos el discurso público inclusivo y basado en derechos; prestaremos especial atención a la discriminación contra mujeres, discapacitados y migrantes; combatiremos las expresiones de odio en los espacios digitales, y nos propondremos garantizar que el sistema de la ONU y la aplicación de los ODS adopten una respuesta basada en los derechos humanos a la discriminación y la desigualdad, para asegurarnos de que nadie quede atrás.

Junto con nuestros aliados, durante el período 2018 a 2021 trabajaremos para que:

Las leyes, políticas y prácticas combatan la discriminación en todas sus formas con más eficacia y que las autoridades responsables trabajen en forma activa para “no dejar a nadie atrás”; por ejemplo, abordando las causas fundamentales de la desigualdad.

Elaboraremos buenas prácticas para combatir la discriminación y estaremos en contacto con los encargados de formular políticas para su aplicación. Revelaremos las normas sociales subyacentes y nos pondremos al frente de la promoción estratégica para combatir toda legislación, práctica y política discriminatoria y oponernos al uso de perfiles raciales y prácticas segregacionistas y estigmatizantes. Facilitaremos y crearemos nuevas alianzas para el cambio positivo, y abogaremos por la inclusión de quienes queden rezagados en la aplicación y supervisión de los ODS. Apuntalaremos las acciones locales para combatir la discriminación y alentaremos a los jóvenes a expresarse en contra de la discriminación, incluso a través de las escuelas. En toda nuestra labor, prestaremos especial atención a la discriminación múltiple e interseccional y combatiremos las amenazas crecientes de la incitación al odio y los delitos de odio.

Los sistemas judiciales y las instituciones conexas incrementen el control y la investigación de la discriminación y brinden reparación a las víctimas.

Nos proponemos ayudar a los sistemas judiciales formales e informales a que apliquen un enfoque basado en los derechos humanos y centrados en las víctimas, mediante el asesoramiento jurídico y la asistencia técnica; alentar y ayudar a los Estados a abordar los factores que contribuyen a las disparidades en la administración de la justicia, inclusive mediante la recopilación y el análisis de datos comparativos; vigilar y luchar contra los prejuicios de las agencias de orden público, la administración de la justicia y las penas impuestas; y ayudar a los mecanismos nacionales e independientes de rendición de cuentas y las instituciones estatales para que controlen e investiguen los casos de discriminación. Además, facultaremos a grupos e individuos que padecen discriminación para que reclamen justicia y rendición de cuentas por las violaciones sufridas, incluso mediante la prestación de apoyo para litigios estratégicos.

Los marcos jurídicos y sociales aumenten la promoción de la autonomía y capacidad de decidir libremente de mujeres y niñas, y las protejan de la violencia, incluso en el espacio digital.

Ayudaremos en las acciones para promover la autonomía de mujeres y niñas y abordar de manera integral la violencia basada en género (VBG). Prestaremos ayuda para elaborar marcos jurídicos y políticos no discriminatorios y apropiados, centrándonos en la custodia, las órdenes de protección, el acceso a los servicios sociales, los legados, la nacionalidad, el trabajo, el acceso al crédito y la situación jurídica; proseguiremos los esfuerzos por integrar los derechos humanos en políticas que aborden el abuso y la violencia en línea; recopilaremos pruebas y orientación basada en derechos sobre la violencia basada en género, prácticas nocivas y el uso adecuado de las leyes penales, y evaluaremos los obstáculos que limitan la participación en línea de mujeres y niñas. Fortaleceremos la capacidad de diversos actores, incluida la sociedad civil, para vigilar la violencia basada en género y las prácticas nocivas, y reclamaremos enfoques que promuevan la autonomía y libertad de decisión de mujeres y niñas. Utilizaremos nuestro poder de convocatoria para generar espacios para el debate y el intercambio de conocimientos; y nos comunicaremos con nuevos aliados.

Las instituciones judiciales, los medios de comunicación y otros sectores reconozcan mejor y se opongan a los estereotipos de género y las normativas de género nocivas, con miras a su erradicación.

Realizaremos estudios sobre la forma en que los estereotipos de género y las convenciones sociales nocivas en medios de comunicación, sistemas judiciales y espacios digitales socavan la igualdad de género, y produciremos herramientas y orientación para fortalecer la capacidad de periodistas, jueces, empresas de tecnología digital, funcionarios de control de fronteras y agentes del orden público para hacer frente a los prejuicios de género nocivos en su labor. Aumentaremos la concienciación de jóvenes y comunidades y ayudaremos a las organizaciones de la sociedad civil a controlar y analizar los estereotipos de género e impugnar las convenciones sociales nocivas y los prejuicios.

Los principios y las prácticas combatan de forma eficaz la discriminación y la incitación al odio en los espacios digitales.

Apoyaremos el análisis de las repercusiones sobre los derechos humanos de la inteligencia artificial, los big data (grandes datos) y la discriminación y la incitación al odio en el espacio digital, además de identificar y esclarecer principios y mejores prácticas. Cooperaremos con gobiernos y el sector privado para proteger los derechos humanos en el espacio digital y abordar la discriminación y la incitación al odio. Ayudaremos a enfrentar la brecha digital y trabajaremos para integrar los derechos humanos en el sistema de la ONU en este ámbito.
Los derechos humanos de todos los migrantes sean protegidos, en especial los de migrantes en situaciones vulnerables.

Nos proponemos vigilar y presentar informes sobre los derechos de los migrantes durante todas las fases del ciclo de migración; abogar por la plena aplicación de las protecciones específicas a las que tienen derecho los migrantes en situaciones vulnerables; brindar asistencia técnica, material de orientación y conocimientos jurídicos en apoyo de enfoques relativos a la gobernanza de la migración basados en los derechos humanos, y fortalecer la capacidad de los Estados miembros, la sociedad civil, las instituciones nacionales de derechos humanos y los aliados de la ONU para promover y aplicar enfoques con perspectiva de derechos humanos. Realizaremos investigaciones y análisis de los problemas emergentes relacionados con la migración, incluidos los migrantes en situaciones vulnerables, el retorno y la reintegración, y los vínculos relativos a los derechos humanos entre la migración y el cambio climático, la pobreza, los derechos de la mujer y la protección infantil, y produciremos herramientas comunicativas para replantear las narrativas hostiles a la migración y amplificar las voces de los migrantes.

Aumente el respaldo público para las sociedades igualitarias, inclusivas y diversas, libres de discriminación.

Recopilaremos y difundiremos pruebas, relatos sobre derechos humanos y mensajes eficaces en apoyo de la inclusión, incluso sobre los efectos negativos de la discriminación, y apoyaremos las estrategias de comunicación y campañas multimedia, con el uso de las herramientas de los medios sociales, para llegar a los jóvenes y a los grupos marginados. Apoyaremos los programas educativos para escuelas y universidades y para diferentes públicos religiosos, centrándonos en la igualdad y la no discriminación, y colaboraremos en forma estrecha con aliados para generar apoyo popular para la inclusión y la diversidad en las sociedades.

El sistema de la ONU aplique una respuesta coherente y basada en los derechos humanos a la desigualdad y la discriminación, incluidas las múltiples formas interseccionales de discriminación.

Desempeñaremos un papel protagónico en el trabajo de la ONU sobre la discriminación y la desigualdad social y económica, en especial en el contexto de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que proporciona un marco general para abordar la discriminación, la exclusión y la desigualdad estructurales entre los países y dentro de ellos. Nos proponemos ayudar a los equipos de país de la ONU a garantizar que el compromiso de «no dejar a nadie atrás» de la Agenda 2030 esté fundamentado en los principios de igualdad y no discriminación; proporcionar apoyo técnico con respecto a los grupos específicos que sufren discriminación, sobre la base de nuevas investigaciones que examinarán las dimensiones de derechos humanos de la desigualdad, en relación con cuestiones como las políticas fiscales y tributarias, la protección social y los derechos laborales, y fortalecer la capacidad del sistema de la ONU para identificar y responder a las posibles violaciones y señales de advertencia sobre discriminación y desigualdad.

El trabajo en estos pilares cubre los componentes básicos de nuestro mandato, lo que permite la cobertura universal, aunque estratégica (dados los recursos limitados) de los derechos humanos en todos los países. Estos pilares temáticos son indivisibles e interdependientes y se refuerzan mutuamente.

Cuatro grandes «transformaciones» en nuestro enfoque que podrán adaptar mejor nuestro trabajo al cambiante contexto externo.

Ellas nos ayudarán a centrarnos en las principales amenazas a los derechos y en las oportunidades clave para potenciar el apoyo y así mejorar la protección y promoción de los derechos. Las transformaciones que realizaremos en nuestros seis pilares son:

i.  Apoyar la prevención de conflictos, violencia e inseguridad.
ii. Proteger y ampliar los espacios cívicos.
iii. Apoyar y aumentar el alcance mundial de los derechos humanos.
iv. Cumplir con los derechos humanos en el contexto de las preocupaciones mundiales emergentes («cuestiones frontera en materia de derechos humanos»).

Estas «transformaciones» unirán todavía más nuestras acciones como una sola Oficina; impulsarán la coherencia, la escala y los efectos mensurables de los derechos humanos en un mundo incierto.

Nuestra labor se «centrará en las personas». Asimismo, en todo lo que hacemos, incluso cuando nos centramos en los derechos humanos de otros grupos poblacionales, prestaremos especial atención a los derechos humanos de las mujeres, los jóvenes y las personas con discapacidad. En apoyo del compromiso relativo a los derechos humanos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible («no dejar a nadie atrás»), destacaremos las preocupaciones sobre los derechos humanos de las mujeres, los jóvenes y las personas con discapacidad, incluso en su calidad de defensores de derechos.