Prevenir las violaciones de los derechos humanos y fortalecer su protección, incluso en situaciones de conflicto e inseguridad

Uno de los propósitos de la Carta de las Naciones Unidas es mantener la paz y la seguridad internacional. La violencia y los conflictos socavan el desarrollo sostenible. Las violaciones de los derechos humanos son una causa primordial de los conflictos y la inseguridad, los que, a su vez, resultan invariablemente en nuevas violaciones de los derechos humanos. Es así que las acciones para proteger y promover los derechos humanos cuentan con poderes preventivos inherentes, mientras que los enfoques basados en los derechos en materia de paz y seguridad aportan esta potencia a los esfuerzos para lograr una paz sostenible. El marco normativo de los derechos humanos proporciona también una base sólida para abordar cuestiones muy preocupantes en los países, o entre ellos, las que, si no se atienden, pueden conducir a conflictos. El análisis y la información sobre los derechos humanos constituyen herramientas para la alerta temprana y la actuación temprana específica que aún no se han aprovechado plenamente.

El incumplimiento de las normas internacionales y la falta de protección de los derechos humanos debilitan las acciones para establecer, mantener y consolidar la paz. Las acciones mundiales de lucha contra el terrorismo y de prevención de la propagación del extremismo violento se ven afectadas por estas deficiencias. Renovar el enfoque de la ONU en la prevención y el mantenimiento de la paz es clave, tanto para este pilar como para el previo sobre el avance del desarrollo sostenible. Podemos ayudar a mantener tanto la paz como el desarrollo si demostramos que la aplicación de las normas de derechos humanos puede abordar las reivindicaciones, reducir la desigualdad y aumentar la resiliencia. Este pilar además hace frente a las amenazas posibles planteadas por las nuevas tecnologías en un contexto de seguridad.

Junto con nuestros aliados, de 2018 a 2021, trabajaremos para que:

Las partes en conflicto y los actores que intervienen en las operaciones de mantenimiento de la paz se ajusten cada vez mejor a las normas internacionales de derechos humanos y del derecho humanitario y brinden mayor protección a los civiles.

Nos proponemos hacer un seguimiento de las violaciones de derechos humanos cometidas durante los conflictos armados, incluidas las bajas civiles y los incidentes de violencia sexual y de género; señalar los hechos y las pruebas a las partes y a la opinión pública, y abogar por cambios en las políticas, la práctica y la conducta; proporcionar capacitación y asesoramiento técnico para la integración de las normas internacionales de derechos humanos y el derecho humanitario en las operaciones militares y de paz; intervenir en forma estratégica ante las partes en conflicto para reducir las violaciones de los derechos humanos e incluirlos en la toma de decisiones políticas y los acuerdos de paz; facilitar la participación de diversos grupos, incluidas las mujeres, en las negociaciones de paz, y cooperar en forma estrecha con las misiones de paz de la ONU y regionales para garantizar la integración de los derechos humanos.

Las acciones para combatir el terrorismo y prevenir el extremismo violento respeten el derecho internacional.

Reuniremos pruebas y realizaremos investigaciones adicionales, controlando y presentando informes para apoyar la promoción estratégica del papel de las violaciones de los derechos humanos en dar impulso al extremismo violento y el terrorismo, y el papel que desempeña la protección de los derechos humanos en su prevención. Fortaleceremos la capacidad y el compromiso de las autoridades del Estado y otros actores en relación con respetar el derecho internacional en sus esfuerzos por combatir el terrorismo y prevenir el extremismo violento, y garantizar la rendición de cuentas y el respeto por los derechos de las víctimas.

Las estrategias para prevenir y responder a los conflictos siempre incluyan la protección de los derechos humanos.

Participaremos en forma activa con los organismos de la ONU, los órganos regionales y cada uno de los Estados miembros para demostrar que la protección y promoción de los derechos humanos contribuyen a aumentar la eficacia de la prevención y gestión de los conflictos y la paz posterior a ellos. Con tal propósito, controlaremos la aplicación de estrategias pertinentes, brindaremos asesoramiento sobre lo que se necesita para garantizar la protección efectiva de los derechos humanos y ofreceremos capacitación, orientación operativa y asesoramiento técnico sobre cómo integrar los derechos humanos de manera funcional en actividades de prevención y consolidación de la paz.

Los mecanismos de la justicia, incluida la justicia transicional, proporcionen una mayor rendición de cuentas por violaciones relacionadas con conflictos.

Nos proponemos documentar, realizar mapeos y presentar informes sobre violaciones y abusos de derechos humanos, así como infracciones del derecho internacional humanitario en el contexto de conflictos, incluso mediante la asistencia a los mecanismos de investigación establecidos por los órganos intergubernamentales de la ONU; respaldar los mecanismos judiciales que buscan mejorar la rendición de cuentas por violaciones relacionadas con conflictos en diversas jurisdicciones, incluso en la jurisdicción universal, y continuar apoyando los procesos integrales de la justicia transicional y el derecho de las víctimas a la reparación efectiva.
Produciremos herramientas y orientación sobre la protección y participación de víctimas y testigos, y mejoraremos la eficacia de nuestro apoyo a las instituciones de la justicia. Nos proponemos ayudar a evitar nuevos ciclos de violencia y conflicto mediante la promoción de la justicia y las reparaciones por violaciones cometidas en el pasado.

Los análisis y la información sobre derechos humanos se incluyan en los sistemas de alerta temprana y de análisis e influyan en la formulación de políticas, estrategias y operaciones internacionales y nacionales para prevenir, mitigar o responder a las crisis emergentes, incluidos los conflictos y las crisis humanitarias.

Continuaremos elaborando prácticas y sistemas de gestión de la información para proporcionar análisis de alerta temprana en tiempo real, que puedan aportar a las estrategias de la ONU para la prevención en materia de derechos humanos, alerta temprana e intervención. Esta capacidad fortalecerá nuestra habilidad para identificar posibles crisis y apoyar las respuestas. El diseño y lanzamiento de la plataforma «Rights View» (Observatorio de Derechos) brindará acceso a información de la OACNUDH y otras fuentes y medios fiables de derechos humanos. Además, desplegaremos personal para respuesta en casos de emergencia a las oficinas regionales, de manera progresiva. Nuestro trabajo en esta área será un elemento integral de las acciones de las Naciones Unidas sobre el terreno, y aprovechará la Plataforma de prevención, el Plan de Acción los Derechos en Primer lugar, la Nueva manera de trabajar y las iniciativas del Comité Permanente entre Organismos.

El respaldo de las Naciones Unidas a las fuerzas de seguridad nacionales y regionales, los organismos encargados de hacer cumplir la ley, y los actores no estatales incluya los derechos humanos y cumpla con la política de diligencia debida en materia de derechos humanos (HRDDP por su sigla en inglés).

Prestaremos apoyo, asesoramiento y capacitación a los aliados de las Naciones Unidas para aplicar la política de diligencia debida en materia de derechos humanos. Esta política establece medidas que deben tomar todos los organismos de las Naciones Unidas para garantizar que el respaldo brindado a las fuerzas no pertenecientes a las Naciones Unidas sea congruente con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y con su responsabilidad de respetar, promover y alentar el respeto por el derecho internacional humanitario, y el derecho en materia de derechos humanos y de refugiados. Estas medidas requieren que los organismos de las Naciones Unidas controlen y presenten informes sobre la conducta de las fuerzas de seguridad que apoyan y que evalúen el riesgo de que las mismas puedan cometer violaciones graves. Trabajaremos para fortalecer la rendición de cuentas por la aplicación de la política, para apoyar el desarrollo de procedimientos operativos estándar, evaluaciones de riesgo y medidas de mitigación y para garantizar que la política de diligencia debida en materia de derechos humanos se aplique en forma sistemática en todas las formas de apoyo de la ONU a las fuerzas de seguridad, incluidas las medidas para combatir el terrorismo y prevenir el extremismo violento, las operaciones regionales y de consolidación de la paz, y el control de fronteras.

El uso de empresas militares y de seguridad privadas y el desarrollo y la aplicación de nuevas tecnologías, armas y tácticas sean cada vez más coherentes con el derecho internacional en materia de derechos humanos y el derecho internacional humanitario, y que los respeten.

Profundizaremos nuestra comprensión de las repercusiones para los derechos humanos y las cuestiones de género del desarrollo y la aplicación de nuevas tecnologías, armas y tácticas. Formularemos una estrategia que abarque a la Oficina entera para abordar los problemas de derechos humanos que plantean estas tendencias y su uso en situaciones de conflicto y de no conflicto. También ayudaremos a los Estados y a otras partes interesadas pertinentes a poner en práctica marcos sólidos de rendición de cuentas internacional, con el fin de hacer frente a los abusos y violaciones de derechos humanos por empresas militares y de seguridad privadas (EMSP), y apoyaremos las acciones nacionales para elaborar leyes, políticas y prácticas que garanticen que las
EMSP cumplan con las normas de derechos humanos.

El trabajo en estos pilares cubre los componentes básicos de nuestro mandato, lo que permite la cobertura universal, aunque estratégica (dados los recursos limitados) de los derechos humanos en todos los países. Estos pilares temáticos son indivisibles e interdependientes y se refuerzan mutuamente.

Cuatro grandes «transformaciones» en nuestro enfoque que podrán adaptar mejor nuestro trabajo al cambiante contexto externo.

Ellas nos ayudarán a centrarnos en las principales amenazas a los derechos y en las oportunidades clave para potenciar el apoyo y así mejorar la protección y promoción de los derechos. Las transformaciones que realizaremos en nuestros seis pilares son:

i.  Apoyar la prevención de conflictos, violencia e inseguridad.
ii. Proteger y ampliar los espacios cívicos.
iii. Apoyar y aumentar el alcance mundial de los derechos humanos.
iv. Cumplir con los derechos humanos en el contexto de las preocupaciones mundiales emergentes («cuestiones frontera en materia de derechos humanos»).

Estas «transformaciones» unirán todavía más nuestras acciones como una sola Oficina; impulsarán la coherencia, la escala y los efectos mensurables de los derechos humanos en un mundo incierto.

Nuestra labor se «centrará en las personas». Asimismo, en todo lo que hacemos, incluso cuando nos centramos en los derechos humanos de otros grupos poblacionales, prestaremos especial atención a los derechos humanos de las mujeres, los jóvenes y las personas con discapacidad. En apoyo del compromiso relativo a los derechos humanos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible («no dejar a nadie atrás»), destacaremos las preocupaciones sobre los derechos humanos de las mujeres, los jóvenes y las personas con discapacidad, incluso en su calidad de defensores de derechos.