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Niños privados de libertad – Estudio Mundial de las Naciones Unidas

Dos niños pequeños detrás de una valla en un centro para refugiados y migrantes. © EPA / YANNIS KOLESIDISA pesar de los progresos en la realización de los derechos de los niños, según lo estipulado en la Convención de los Derechos del Niño, todavía quedan demasiados compromisos sin cumplir. Esto es especialmente cierto en el caso de los niños privados de libertad, que a menudo permanecen invisibles y olvidados.

La mayoría de los países carecen de datos sobre el número de niños privados de libertad, así como sobre los motivos, la duración y los lugares donde se encuentran detenidos. La detención de un niño puede ser resultado de una decisión judicial, administrativa o de otros órganos, entre los que figuran la policía, las autoridades militares, los funcionarios de inmigración, los organismos de bienestar o protección de menores, los profesionales de la salud y agentes no estatales, incluso en situaciones de conflicto armado.

Los niños que viven en la calle, las víctimas del tráfico de personas, de la prostitución, de las bandas de delincuentes o de situaciones de conflicto corren un riesgo especial. Otros pueden terminar en un centro de detención como consecuencia de una discapacidad, problemas mentales o abuso de narcóticos, o debido a su condición de migrantes o solicitantes de asilo. En situaciones de conflicto armado, los militares o las fuerzas de seguridad nacional usan la detención como un instrumento para retener a un gran número de niños, porque los consideran una amenaza a la seguridad nacional o porque se supone que han participado en las hostilidades.

Los niños privados de libertad siguen siendo un grupo invisible y olvidado en la sociedad, a pesar de las pruebas cada vez más numerosas de que son víctimas de violaciones de derechos humanos. Son innumerables los niños que se encuentran en condiciones inhumanas y en instalaciones destinadas a adultos, donde corren graves riesgos de ser víctimas de violencias, agresiones sexuales, torturas, castigos y tratos inhumanos o degradantes. A los niños se les detiene a edades cada vez más tempranas y se les mantiene detenidos durante periodos cada vez más largos. El costo personal que esta situación entraña para los niños es desmesurado, en términos de la repercusión destructiva sobre su desarrollo y su capacidad para vivir una vida sana y constructiva en la sociedad.

El costo financiero que esta situación representa para los gobiernos también puede repercutir negativamente en los presupuestos nacionales y llegar a ser un despilfarro de recursos financieros cuando no se aplican estrategias centradas en el bienestar de los niños.

Para abordar esta situación, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en virtud de la resolución 69/157, invitó al Secretario General de las Naciones Unidas a que encargara un estudio mundial a fondo sobre los niños privados de libertad. El 25 de octubre de 2016, el Secretario General aceptó con beneplácito la selección de Manfred Nowak como experto independiente encargado de coordinar el nuevo estudio mundial sobre la situación de los niños privados de libertad. Manfred Nowak as Independent expert to lead the new global study on the situation of children deprived of liberty. Por la resolución 71/177 la Asamblea General invitó al experto independiente que presente un informe final en su 73º período de sesiones en septiembre de 2018.

El estudio mundial

Los objetivos fundamentales del estudio mundial son los siguientes:

  1. Evaluar la magnitud del fenómeno, compendido el número de niños privados de libertad (desglosado por edades, género, origen étnico, social y nacional, discapacidad y otras categorías), así como las razones aducidas, las causas profundas, el tipo y la duración de la privación de libertad y los lugares de detención;
  2. Documentar las prácticas idóneas y aprehender las opiniones y experiencias de los niños como aportes a las recomendaciones del estudio mundial;
  3. Promover un cambio en las actitudes y conductas de estigmatización seguidas hacia los niños que están en situación de riesgo o que se encuentran privados de libertad, y
  4. Formular recomendaciones acerca de leyes, políticas y medidas prácticas con miras a salvaguardar los derechos de los niños interesados y prevenir y reducir de manera significativa el número de niños privados de libertad, mediante opciones eficaces que no estén basadas en la reclusión, orientadas por el interés superior del niño.