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31º Período Extraordinario de Sesiones del Consejo de Derechos Humanos
Las graves cuestiones y situación de derechos humanos en Afganistán

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24 agosto de 2021

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Declaración de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos


24 de agosto de 2021

Señora Presidenta, 
Excelencias,
Colegas y amigos, 

En este momento crítico, el pueblo de Afganistán se dirige al Consejo de Derechos Humanos para que defienda y proteja sus derechos. La necesidad de prevenir que se cometan abusos de derechos humanos de una magnitud y alcance aun mayores hace que esta sea una reunión fundamental.

La rápida captura de gran parte del país, incluyendo la capital, por parte de los talibanes, ha suscitado enormes temores de una vuelta a patrones pasados de violaciones de derechos humanos, además de alimentar la desesperanza entre numerosos afganos. 

Durante las pasadas semanas, mi Oficina ha recibido informes desgarradores y creíbles sobre las repercusiones para civiles de violaciones del derecho humanitario internacional, así como de violaciones y abusos de derechos humanos, cometidos por las partes en el conflicto. 

El informe de UNAMA Protección de Civiles del 1 de enero al 30 de junio de este año ya indicaba un aumento de víctimas civiles de casi el 50 por ciento en comparación con el mismo período de 2020. Sin duda alguna, esta cifra se ha incrementado aun más durante los meses de julio y agosto. 

En particular, también hemos recibido informes creíbles de graves violaciones del derecho humanitario internacional, y de abusos de derechos humanos, que han sucedido en muchas zonas bajo control efectivo de los talibanes.  Estos incluyen, entre otros, ejecuciones sumarias de civiles y de miembros fuera de combate de las fuerzas de seguridad nacionales afganas; restricciones de los derechos de las mujeres, incluyendo su derecho a desplazarse libremente y el derecho de las niñas a asistir a la escuela; reclutamiento de niños soldado; así como la represión de protestas pacíficas y de la expresión de disensión. 

Muchas personas temen ahora represalias por parte de los talibanes contra los que trabajan con el gobierno o con la comunidad internacional; contra personas que han trabajado en pro de los derechos humanos y la justicia; o contra aquellos cuyos estilos de vida y opiniones son simplemente percibidas como contrarias a la ideología de los talibanes. 

Existe un gran temor por las mujeres, por los periodistas y por la nueva generación de líderes de la sociedad civil que han ido emergiendo durante los últimos años.  Las diversas minorías étnicas y religiosas de Afganistán están expuestas también a la violencia y la represión, dados los patrones previos de violaciones graves bajo el régimen talibán y los informes de asesinatos y ataques selectivos en los meses recientes. 

La trágica situación humanitaria, agravada por una sequía pertinente, la pandemia de COVID-19, y las considerables deficiencias para hacer realidad derechos económicos, sociales y culturales, se ha agravado aun más debido a los sucesos recientes. 

Hace un mes la Representante Especial del Secretario General Deborah Lyons, indicó que 18 millones de afganos se enfrentaban a una situación humanitaria calamitosa. Esta cifra duplicaba el número de julio de 2020, lo que asciende a la mitad de la población del país, y lleva camino de seguir aumentando. 

ACNUDH ha calculado que otras 270.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares y medios de vida desde enero de 2021, lo que se traduce en una población total de desplazados de más de 3,5 millones.  Prevemos que un número considerable de personas buscarán refugio en países vecinos o fuera de la región.

Las Naciones Unidas están comprometidas a quedarse y ofrecer ayuda a aquellos que más lo necesitan, a apoyar los esfuerzos para restaurar la paz y la estabilidad y a defender los derechos y dignidad de todos los afganos.  Estando en juego derechos humanos fundamentales, mi Oficina trabajará de forma urgente para reestablecer las condiciones para la supervisión de violaciones de derechos humanos. 

Señora Presidenta, 

En declaraciones realizadas durante las últimas semanas, los talibanes han prometido respetar y proteger los derechos humanos. 

Los portavoces de los talibanes se han comprometido de forma específica a respetar el derecho de las mujeres a trabajar y el derecho de las niñas a asistir al colegio, conforme con la interpretación talibán de la ley islámica.  También han afirmado que respetarán los derechos de miembros de minorías étnicas y religiosas, y que se abstendrán de adoptar represalias contra aquellos que han trabajado con el gobierno o con la comunidad internacional. 

Incumbe ahora a los talibanes trasladar estos compromisos a la realidad. Al haber tomado el control efectivo de gran parte del país, deben asegurarse, en estas zonas, de mantener el respeto por los compromisos internacionales en materia de derechos humanos adoptados por el Estado, así como garantizar el suministro continuo y  aumentado de servicios públicos esenciales, sin discriminación alguna, para todo el mundo. 

El derecho humanitario internacional es inmutable.  El disfrute de los derechos humanos no está sujeto a cambios en el control del territorio o de las autoridades de facto.Además, avances considerables en materia de derechos humanos conseguidos durante las dos últimas décadas han proporcionado al pueblo de Afganistán una participación importante en una sociedad que valora y defiende los derechos humanos. 

Organizaciones de la sociedad civil han aflorado por todo el país.  Las mujeres han asumido funciones en el sector público y posiciones de liderazgo en los medios de comunicación y en toda la sociedad. En 2021, el 27 por ciento de los miembros del parlamento y una quinta parte de los funcionarios eran mujeres.  Cerca de 3,5 millones de niñas asistían a la escuela, en comparación con 1999, cuando ninguna niña podía asistir a la escuela secundaria y solamente 9.000 estaban matriculadas en la educación primaria. 

Los defensores de derechos humanos han contribuido al desarrollo económico, político y social de sus comunidades por todo el país. Una institución nacional de derechos humanos valiente e independiente ha desempeñado una función de primera línea. Una pluralidad de opiniones se ha visto reflejada en medios de comunicación florecientes y diversos. Movimientos juveniles en todo el país han empoderado a las mujeres y hombres jóvenes procedentes de diversas comunidades étnicas y religiosas. Una generación de jóvenes ha crecido con esperanzas puestas en un futuro mejor, y con el conocimiento de poder elegir de forma libre e individual, a la vez que también permanecían profundamente arraigados a las tradiciones culturales y religiosas de Afganistán. 

Estos avances considerables en derechos humanos han modificado las mentalidades y cambiado las realidades. No será fácil borrarlos.

También son clave para el destino futuro de Afganistán.  Para que el desarrollo y la prosperidad de cualquier país sean sostenibles, las personas necesitan vivir sin miedo, sin discriminación, sin represión y con el pleno respeto de sus derechos humanos. 

Asimismo, las violaciones de derechos humanos socavan la legitimidad de los autores, tanto con respecto a las personas, como a las instituciones regionales e internacionales y otros Estados. 

Pido encarecidamente a los talibanes que adopten normas de gobernanza responsable y de derechos humanos, y que trabajen para restablecer la cohesión social y la reconciliación, y que incluyan el respeto de los derechos de todos aquellos que han sufrido durante décadas de conflicto.

Una línea roja fundamental supondrá el trato que los talibanes dispensen a las mujeres y niñas, y el respeto por sus derechos a la libertad, libertad de movimiento, educación, libertad de expresión y empleo, con base en las normas internacionales de derechos humanos.  De forma concreta, el asegurar el acceso de las niñas a educación secundaria de calidad será un indicador clave del compromiso con los derechos humanos. 

El gobierno debe seguir siendo inclusivo, con una participación importante de mujeres, y la representación de las diversas comunidades de Afganistán, para ayudar a comenzar a generar confianza, y garantizar un futuro en el que todos puedan desempeñar un papel equitativo.

Debe existir un diálogo verdadero e inclusivo, que incluya a las mujeres, así como a miembros de las distintas comunidades étnicas y religiosas de Afganistán, con el fin de resolver los problemas subyacentes a los que se enfrenta el país, las causas fundamentales de la discriminación, así como el legado duradero de décadas de conflicto. 

No deben haber represalias y sanciones contra los miles de defensores de derechos humanos que han contribuido al bienestar y con los derechos de su pueblo.  Es necesario respetar el mandato, funcionamiento e independencia de la Comisión Independiente de Derechos Humanos del Afganistán.

También demando un acceso abierto a la asistencia humanitaria, así como la protección de todo el personal de ayuda humanitaria. 

Señora Presidenta, 

apelo a todos los Estados a crear pasillos seguros para los refugiados y migrantes afganos, programas más amplios de asilo y reasentamiento además de detener de forma inmediata la deportación de la población afgana que busque protección.  Los países vecinos necesitarán de ayuda financiera y logística adicional para ayudar a los refugiados, y todos los Estados deben tener muy en cuenta su obligación de proporcionar protección y asistencia a los que huyen del peligro. 

También pido a los Estados que utilicen su influencia con los talibanes para alentar el respeto por todos los derechos humanos, para todo el mundo.  Los países de mayoría islámica en particular podrían compartir sus experiencias positivas a la hora de poner en práctica normas internacionales de derechos humanos en sus contextos culturales y religiosos.

Insto a este Consejo a emprender medidas valientes y enérgicas, proporcionales a la gravedad de esta crisis, creando un mecanismo específico para supervisar de forma estrecha la evolución de la situación de derechos humanos en Afganistán, incluyendo, de forma concreta, la puesta en práctica de las promesas realizadas por los talibán, con especial atención en la prevención. 

Quiero señalar además que dada la urgencia de esta situación puede que sea necesaria una actualización por parte de mi Oficina en el próximo período de sesiones de septiembre. Estoy dispuesta también a informar al Consejo entre los períodos de sesiones, de manera urgente, durante los próximos meses.

La toma unitaria e inequívoca de medidas por parte de los Estados Miembros supondrá transmitir una señal importante a los talibán de que una vuelta a prácticas anteriores no será aceptada por la comunidad internacional, ni ahora, ni tampoco en el futuro.  El pueblo de Afganistán ha avanzado mucho para que tolere esa posibilidad. 

Gracias, Señora Presidenta.


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