Los derechos humanos de las mujeres y las inquietudes relacionadas con el género en situaciones de conflicto e inestabilidad

Los conflictos y las situaciones de inestabilidad agravan los esquemas preexistentes de discriminación contra las niñas y las mujeres, y aumentan el riesgo de que se vulneren sus derechos humanos.

  • Los conflictos pueden causar la aceptación de niveles más altos de violencia contra las niñas y las mujeres, lo que puede abarcar asesinatos, torturas y mutilaciones, violencia sexual y matrimonios forzosos. Las niñas y las mujeres son cada vez más víctimas prioritarias de la violencia sexual, empleada incluso como táctica de guerra. La violencia contra las niñas y las mujeres también se incrementa exponencialmente en las sociedades que acaban de salir de un conflicto, debido a la anarquía generalizada, la disponibilidad de armas de pequeño calibre, el derrumbe de las estructuras sociales y familiares y la “normalización” de la violencia de género, que se añade a la discriminación preexistente.
  • El tráfico de niñas y mujeres también se incrementa durante los conflictos y después de ellos, a causa del resquebrajamiento de las estructuras políticas, económicas y sociales, los altos niveles de violencia y el aumento del militarismo. Los conflictos también pueden generar más demanda de servicios específicos ligados a la actividad bélica que incrementen la explotación de las mujeres con fines sexuales, económicos y militares.
  • La ausencia de prestaciones de servicios esenciales para la población que se produce durante los conflictos y las situaciones de guerra e inestabilidad, puede tener una repercusión desproporcionada sobre las niñas y las mujeres. Las niñas pueden afrontar obstáculos adicionales para acceder a la enseñanza, entre otros, por el miedo a las agresiones y las amenazas que les pueden infligir y la carga adicional de tareas domésticas y responsabilidades que suelen verse obligadas a asumir. Las mujeres también se ven obligadas a buscar fuentes alternativas de manutención, a medida que la supervivencia de la familia depende más de ellas. El acceso a los servicios esenciales, como la atención médica, incluidos los servicios de salud sexual y reproductiva, puede sufrir interrupciones y las jóvenes y las mujeres adultas pueden quedar expuestas a mayores riesgos de embarazo no previsto, mortalidad y morbilidad materna, graves lesiones sexuales y reproductivas y enfermedades de transmisión sexual, incluso las derivadas de la violencia sexual que se ejerce en el marco del conflicto.
  • Los desplazamientos internos tienen dimensiones de género específicas. Las mujeres sujetas a desplazamiento interno pueden verse afectadas de manera más que proporcional por la pérdida de medios de subsistencia. Por ejemplo, tal vez no puedan ejercer las actividades que les proporcionaban esos medios a causa de la pérdida de tierras o ganado. La pérdida de la vivienda y la tierra también puede afectar desproporcionadamente a las mujeres, debido, por ejemplo, a la ausencia de títulos de propiedad. Otras preocupaciones relativas a los derechos humanos abarcan el acceso desigual a la ayuda, la educación y la formación. A menudo, las mujeres desplazadas carecen de acceso a servicios y respuestas adecuadas en materia de salud reproductiva y pueden ser víctimas de violencia y abuso, explotación sexual y laboral, trata de personas, reclutamiento forzoso y secuestro. Las mujeres desplazadas internas también suelen verse marginadas de los procesos de adopción de decisiones.
  • La exclusión de las mujeres de los esfuerzos encaminados a la prevención de conflictos y los procesos de transición y reconstrucción posteriores a un conflicto ha sido motivo de preocupación para la comunidad internacional.

A las niñas y las mujeres no debería considerárseles únicamente como víctimas del conflicto y la inestabilidad. En términos históricos, han ejercido y siguen ejerciendo funciones de combatientes, activistas de derechos humanos en tanto que miembros de la sociedad civil, miembros de movimientos de resistencia y agentes activas de procesos de construcción de la paz y de recuperación, tanto formales como informales. Las situaciones posteriores a conflictos y las reformas pueden considerarse otras tantas oportunidades de transformar las estructuras y normas sociales vigentes antes del conflicto, con miras a garantizar a las mujeres un mayor disfrute de sus derechos humanos.

En el año 2000, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 1325 sobre las mujeres, la paz y la seguridad, en la que reconoció la repercusión desproporcionada y extraordinaria que los conflictos armados tienen sobre las niñas y las mujeres, y la función que éstas desempeñan en los esfuerzos encaminados a construir la paz. En 2008 el Consejo aprobó la Resolución 1820 en la que reconoció que la violencia sexual constituye una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Las resoluciones de seguimiento posteriores, 1888 (2009), 1889 (2009), 1960 (2010), 2016 (2013) y 2122 (2013), se han centrado en prevenir y responder a la violencia sexual en el contexto de los conflictos y han establecido determinado número de mecanismos a este fin. En esas resoluciones se ha reiterado también la función esencial que desempeñan las mujeres en la prevención de conflictos y la construcción de la paz, y se ha instado a que se elaboren estrategias para abordar las necesidades de las niñas y las mujeres en situaciones de post conflicto. Por último, en esas resoluciones se han pedido esfuerzos y medidas específicas para incorporar la perspectiva de género a todos los aspectos de las tareas de mantenimiento y construcción de la paz y las labores de recuperación.

En octubre de 2013, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer aprobó la Observación general 30, que proporciona una referencia autorizada a los Estados partes en la Convención acerca de las medidas legislativas, políticas y de otro tipo apropiadas para respetar, proteger y cumplir los derechos humanos de las mujeres, en situaciones de conflicto e instabilidad. La Convención y los demás tratados de derechos humanos representan los cimientos para la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre las mujeres, la paz y la seguridad, en la medida en que las preocupaciones contenidas en estos documentos se corresponden con los artículos sustantivos de la Convención.

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