Los defensores de los derechos humanos de las mujeres

El Relator Especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos define a los defensores de los derechos humanos de las mujeres como activistas de ambos sexos y cualesquiera otros defensores de los derechos humanos dedicados a promover los derechos de la mujer o las cuestiones de género (A/HRC/16/44). En la Declaración sobre los Defensores de los Derechos Humanos (HDR, por sus siglas en inglés) se reconoce la importante función que desempeñan estos activistas, tanto hombres como mujeres, y se hace hincapié en los derechos pertinentes de todos los HDR y las obligaciones de los Estados.  

Las defensoras de los derechos humanos corren los mismos riesgos que sus homólogos masculinos, pero debido a su condición de mujer se exponen a amenazas y modalidades de violencia de género específicas o son objeto de las mismas. Los motivos de estas agresiones selectivas a las defensoras de los derechos humanos son polifacéticos y complejos, y dependen del contexto específico en el que trabaja cada una de ellas. A menudo se considera que la labor de las defensoras de los derechos humanos desafía los conceptos tradicionales de familia o las funciones de género establecidas en la sociedad, lo que puede suscitar la hostilidad de las autoridades y de la población en general. De ahí que las defensoras sean a veces objeto de estigmatización y ostracismo por parte de los líderes comunitarios, los grupos religiosos, las familias y las comunidades que consideran que su labor constituye una amenaza para la religión, el honor o la cultura. 

Además, su mismo trabajo o lo que tratan de alcanzar (por ejemplo, hacer realidad los derechos de las mujeres o cualesquiera otros derechos relativos al género) también las convierte en blanco de ataques. Asimismo, sus familiares son objeto de amenazas o actos de violencia que se realizan con el fin de disuadirlas de su labor. Las defensoras de los derechos humanos corren un riesgo mayor que sus homólogos masculinos de ser objeto de determinadas modalidades de violencia y otras violaciones, prejuicios, marginación y rechazo. Por consiguiente, es importante reconocer los retos específicos que afronta este grupo de activistas, con el fin de reforzar los mecanismos de protección y otras respuestas de ámbito local o internacional a sus problemas específicos. Es preciso que se proceda a la rápida investigación de los actos de intimidación, las amenazas, la violencia y otras tropelías que se comenten contras las defensoras de los derechos humanos, tanto si las perpetran agentes estatales como si son obra de particulares. Pero en determinadas situaciones específicas, con frecuencia las defensoras de los derechos humanos carecen de mecanismos de protección eficaces.

Aunque el Estado tiene la responsabilidad primordial de proteger a los defensores de derechos humanos cuando se ven sujetos a amenazas y agresiones, la comunidad internacional y las delegaciones de las Naciones Unidas en cada país también tienen la responsabilidad de apoyarlos y protegerlos, teniendo en mente los principios básicos de preservar la confidencialidad, evitar el daño  y obtener el consentimiento informado de cada persona.  

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