Un paso de avance para la visibilidad de la intersexualidad y los derechos humanos


No todos los bebés que nacen encajan en la definición típica de niño o niña. Daniel Truffer nació con órganos genitales ambiguos, un caso en el que los genitales externos no son claramente masculinos o femeninos.

“Cuando nací, nadie podía precisar si era niño o niña. A los dos meses me castraron y a los siete años me mutilaron los genitales”, dijo Trufffer, que actualmente es una activista intersexual en la ONG internacional Zwischengeschlecht.org.  Truffer siempre tuvo la impresión de que los médicos le habían mentido. “Decían que tenía ovarios, pero en realidad tenía testículos. Te sientes avergonzado. Tienes que esconderte y no sabes por qué”, afirmó. Truffer ha dedicado su vida a luchar en favor de leyes que prohíban las operaciones quirúrgicas innecesarias y el tratamiento de los niños intersexuales sin su consentimiento, con el fin de evitar a otros el dolor y el sufrimiento agudos que ella tuvo que soportar.

Las personas intersexuales son las que han nacido con una gama de variaciones naturales en sus características sexuales que no encajan en las definiciones tradicionales de masculino o femenino, lo que abarca la anatomía sexual, los órganos reproductivos o los patrones cromosomáticos.  Se calcula que hasta el 1,7 por ciento de la población nace con rasgos intersexuales. Las personas intersexuales, además de hacer frente a intervenciones quirúrgicas innecesarias y a tratamientos no consentidos, también suelen afrontar la estigmatización y la discriminación.

Truffer participó en una reunión celebrada por el ACNUDH con el fin de abordar específicamente la situación de derechos humanos de las personas intersexuales.  La conferencia, de dos días de duración, era la primera de ese tipo que se realizaba en el marco de las Naciones Unidas. A la reunión, que tuvo lugar en Ginebra (Suiza), acudieron expertos de las Naciones Unidas y de los mecanismos regionales de derechos humanos, y especialistas y organizaciones de personas intersexuales de la sociedad civil, que reflexionaron sobre las últimas novedades relativas a la protección de los derechos de las personas intersexuales en el ámbito de las Naciones Unidas, y en los planos regional y nacional, con miras a definir los problemas y las lagunas vigentes en el tratamiento de las violaciones de derechos humanos que padecen esas personas.

En su discurso inaugural, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, admitió cuando asumió su mandato al frente del ACNUDH, hace ahora un año, sabía muy poco acerca de las personas intersexuales –un reflejo de la falta general de información al respecto.

“Demasiadas personas dan por sentado, sin pararse a pensarlo, que a todo el mundo se le puede situar en una de dos categorías distintas y mutuamente excluyentes”, dijo Zeid.

“Pero, de hecho, los seres humanos, al igual que la mayoría de los seres vivos, somos más diversos y complejos que eso. Nuestra diversidad –las diferencias entre nuestras experiencias y perspectivas, así como en la forma de nuestros cuerpos- es algo que debemos celebrar y proteger en todas sus manifestaciones”.

Kimberly Ziesalman, Directora Ejecutiva de la organización Advocates for Informed Choice, no descubrió su condición de intersexual hasta que alcanzó los 41 años de edad.

Pero durante toda su vida había tenido la profunda sensación de que en ella había algo diferente. “Cuando lo supe, me sentí liberada”, dijo Ziesalman y añadió que la reunión de Ginebra le había ofrecido la oportunidad de intercambiar experiencias con otras personas intersexuales y con representantes de las Naciones Unidas y las organizaciones regionales, y que había sido un momento histórico para la comunidad de personas intersexuales. “La intersexualidad ya está aquí, pero la labor más ardua todavía está pendiente”, declaró.

El mito de que las personas pertenecen a un sexo u otro, de manera distinta y separada, es lo que contribuye a la estigmatización y discriminación que padecen las personas intersexuales. Las violaciones de derechos humanos ligadas a este estigma incluyen las intervenciones quirúrgicas innecesarias y otros tratamientos invasivos aplicados los bebés y los niños intersexuales, sin su consentimiento, que han sido condenados por los órganos de las Naciones Unidas como prácticas nocivas y malos tratos, así como los infanticidios de bebés intersexuales y la discriminación generalizada a lo largo de toda la vida, en ámbitos que abarcan la educación, el empleo, la salud, el deporte, el acceso a los servicios públicos, la inscripción en el registro civil y la obtención de documentos de identidad. 

“Rara vez esas violaciones son objeto de debate y mucho menos de investigación o de proceso judicial”, afirmó Zeid. “El resultado es impunidad para quienes los cometen, carencia de remedios para las víctimas y perpetuación del ciclo de ignorancia y transgresión”.

Dan Christian Ghattas, de la organización Intersex International Europe, explicó lo difícil que había sido para él su paso por la escuela debido a su condición de persona intersexual. “Si tú no existes, eres objeto de discriminación”, dijo. “En la escuela hablan de niños y niñas, de modo que tú no encajas en esas categorías.  No aprendes nada acerca del grupo de personas al que perteneces, aparte de las imágenes que aparecen en algunos libros de biología en los que tu condición se describe como resultado de malformaciones,  de manera que no obtienes reconocimiento. Esta discriminación es traumatizante y repercute en tu vida”.

Zeid señaló que se están logrando avances en la promoción de los derechos de las personas intersexuales, gracias a la incansable labor de las organizaciones que las representan y los activistas de derechos humanos. Asimismo añadió que se han formulado recomendaciones a los Estados Miembros para que adopten medidas orientadas a abordar esas violaciones y que en algunos Estados se han producido recientemente algunos fallos judiciales importantes y se han aprobado nuevas leyes para proteger los derechos de las personas intersexuales.

Pero Zeid insistió también en que todavía habrá que trabajar más para sensibilizar y evitar las violaciones de derechos humanos. “Necesitamos salvar la brecha entre la legislación y la realidad que viven las personas intersexuales”, afirmó.

25 de septiembre de 2015

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