La COVID-19 ha provocado una “crisis educativa”


 Una estudiante hace sus estudios en su casa en Kibera, Nairobi, Kenya. © Brian Otieno/storitellah.com

Una “crisis educativa” ha afectado a los estudiantes de todo el mundo durante la primera mitad de 2020, y continúa haciéndolo en muchas partes del mundo, aseguró la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la educación.

Boly Barry presentó su informe sobre cómo ha afectado la pandemia de la COVID-19 al derecho a la educación en la 44.ª sesión del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, Suiza.

Según las últimas cifras de la UNESCO, el cierre de colegios y universidades sigue afectando a más de mil millones de estudiantes.

Pese a que ya ha pasado la primera fase y muchos colegios e instituciones educativas han vuelto a abrir, Boly Barry afirmó que era crucial efectuar un análisis a fondo sobre cómo este periodo tuvo un impacto significativo sobre el derecho a la educación. Analizar el asunto desde una perspectiva de los derechos humanos fue fundamental, añadió, para proteger los derechos de los más vulnerables.

Para Boly Barry, el impacto de la pandemia a largo plazo sobre la educación en todo el mundo dependerá de las medidas que adopten ahora los países. “La principal cuestión es si seremos capaces de generar cambios positivos e impedir que reviertan los avances logrados en las últimas décadas”, dijo Barry.

Destacó también que era fundamental no perder de vista el contexto general, y recordó que 285 millones de niños y jóvenes ya no iban a clase antes de la pandemia.

“Los sistemas de educación públicos siguen sin tener financiación suficiente y están sometidos a presión. Las desigualdades en educación son intolerables y para muchos el acceso a la educación sigue siendo un sueño”.

El informe recomienda que los Estados ofrezcan una respuesta multidimensional a la crisis, y señala que la interrelación e interdependencia de los derechos humanos es clara, lo que incluye, por ejemplo, el derecho a una alimentación adecuada y nutritiva (en el caso de que los colegios distribuyan comida) y el derecho a una vivienda digna (esencial para la enseñanza a distancia).

“Deben tomarse medidas en temas como educación, salud, vivienda, alimentación, empleo o servicios sociales básicos”, dijo Boly Barry. “Los Estados no deben reasignar fondos masivos a la recuperación económica y sanitaria en detrimento de la educación”.

El informe también advertía acerca del excesivo uso de las tecnologías digitales que permiten la educación a distancia. Esto podría provocar que se agraven las desigualdades, afirmó Boly Barry, quién citó las cifras de la UNESCO que indican que 826 millones de estudiantes no tienen acceso a un ordenador en sus hogares y 706 millones no tienen acceso a Internet en casa.

“Las tecnologías más sencillas, como la impresión de documentos, pueden influir positivamente sobre la continuidad del aprendizaje durante el cierre de los colegios, y deberían ser una parte esencial de la respuesta”, indicó Boly Barry.

Añadió que deben tenerse en cuenta las “desastrosas consecuencias del excesivo uso de las pantallas en los niños” y los peligros de los abusos a través de la red.

Los derechos de los profesores y del resto de personal educativo fue otro de los puntos que destacó el informe. Boly Barry expresó su preocupación sobre las condiciones sanitarias a las que está expuesto gran parte de personal, que no dispone de suficiente protección. El informe también menciona la reducción de la remuneración de buena parte del personal debido a la pandemia, algo que afectó especialmente a los profesores del sector privado.

Boly Barry instó a que se adoptasen medidas para proteger y garantizar el derecho a la salud, incluyendo el bienestar y la salud mental de todo el personal y de los estudiantes.

Pese a encomiar los esfuerzos de los Estados “que han hecho todo lo posible por resolver la crisis educativa en muy poco tiempo” y el gran trabajo realizado por los profesores durante este periodo, aseguró que los errores pasados no podían haber preparado al mundo para esta crisis.

“El fracaso de las estrategias para crear sistemas educativos sólidos y eficaces facilitó el enorme impacto sobre los más vulnerables y marginados, algo que no hubiese evitado ninguna medida temporal precipitada”, afirmó Barry.

Para Boly Barry, para “reconstruir mejor” se debe actuar dentro del marco de los derechos humanos para no comprometer el derecho a la educación y evitar una escalada del sufrimiento de los más marginados.

10 de julio de 2020

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