Haciendo frente a la COVID-19 en Nigeria desde una perspectiva de educación en seguridad


Imagen de Ugochi Obidiegwu. © Ugochi ObidiegwuUno de los desafíos principales durante la pandemia fue la proliferación de información falsa, lo que provocó más miedo y pánico que el propio virus.          Esta es la razón por la que Ugochi Obidiegwu, también conocida como The Safety Chic por su labor en sensibilización de la seguridad, decidió aumentar sus esfuerzos en pro de la educación por la seguridad.

Debido a la pandemia, ella centró sus intervenciones en niños y adultos.  Ugochi escribió un folleto con un cuento sobre seguridad infantil acerca del coronavirus, “The Adventures of Muna: A kid-to-kid guide on the Coronavirus.” El folleto usaba una historia, personajes Africanos, preguntas, actividades de colorear, y un laberinto con el fin de transmitir a los niños el mensaje sobre seguridad de un modo divertido pero a la vez instructivo. 

Se elaboraron y distribuyeron mil folletos para niños de seis estados de Nigeria.  Obidiegwu organizó tres eventos virtuales de lectura de libros para niños además de asociarse con una empresa nigeriana de tecnología de educación para crear un juego en línea para preparar a los niños para una vuelta segura a los colegios durante una pandemia. 

Para los adultos, Obidiegwu lanzó su app sobre educación en seguridad, the Safety Chic Compass. Su objetivo era que, independientemente de su ubicación, los padres y profesores africanos pudieran acceder a contenido sobre seguridad que se ajustara a su contexto singular africano desde la comodidad de sus dispositivos móviles.  Obidiegwu también usó la sensibilización en redes sociales, donde enseñaba medidas de seguridad correctas que se deben adoptar en diferentes situaciones como la preparación para la vuelta al colegio post-COVID-19, para trabajar desde casa de forma segura, y sobre la seguridad en línea para niños, como por ejemplo el ciberacoso.

En la actualidad, ella continúa formando sobre medidas de seguridad vía en línea o a través de las redes sociales con el fin de poder llegar a más personas.

 También organizó de forma virtual en mayo la cuarta edición de su Conferencia anual sobre Seguridad en las Escuelas. En el evento, las participantes, que eran en su mayoría mujeres, pudieron aprender cómo administrar primeros auxilios en una variedad de situaciones, de forma especial en este período de pandemia. 

A la vez que Obidiegwu consiguió algunos avances en el aumento de la sensibilización sobre seguridad, ella y sus beneficiarios se enfrentaron a varios desafíos.   La COVID-19 impidió a mujeres y niñas acceder a intervenciones sobre la seguridad que sí hubieran disfrutado de no haber existido restricciones para el movimiento.  Por ejemplo, el año pasado asistieron más de 400 profesores a la Conferencia anual de Seguridad en las Escuelas, 85 de los cuales eran mujeres y muchas de ellas procedentes de escuelas de bajos ingresos.  No obstante, debido a la pandemia, a la edición de este año de la Conferencia solamente asistieron algo más de 100 participantes, la mayoría mujeres.

«Teniendo en cuenta que, con anterioridad a la pandemia, se habían organizado preparativos con un distrito educativo para formar a cerca de 400 profesores, esta resultó una cifra decepcionante,» se lamentó Obidiegwu. «Descubrimos que muchas mujeres habían tenido que elegir entre alimentar a sus familias o apuntarse a programas en línea que requieren del pago de datos para conseguir conexión a Internet. Esto también afectó a las posibilidades de que sus hijos accedieran a plataformas de educación en línea.»

Para las niñas, debido a que ya no era posible realizar sesiones físicas, se enviaron folletos a sus comunidades gracias a la colaboración de organizaciones que distribuyen paliativos en esas comunidades. 

«Los comentarios recibidos nos informaron de que los folletos resultaron útiles gracias al uso de los cuentos y las actividades de aprendizaje divertido.  Personalmente, tuvimos dificultades para conseguir financiación, lo que afectó a nuestros beneficiarios y a nuestra liquidez,» explicó Obidiegwu.

«Un donante, que colabora con nosotros proporcionando materiales de formación y educación en seguridad a escuelas públicas femeninas en tres estados en el Norte y el Este, se vió obligado a suspender sus fondos debido a la pandemia,» añadió.  «Mantenemos la esperanza de que sigamos pudiendo llevar a cabo ese proyecto después de que haya pasado lo peor de la pandemia. De cualquier modo, nos alegramos de haber podido usar creatividad, capacidades y colaboraciones para desempeñar una labor en esta época tan importante de la historia.»

La historia de Ugochi Obidiegwu es parte de una serie sobre defensoras africanas de derechos humanos incluida en una nueva publicación titulada “On the frontlines: *Defendiendo los derechos en la época de COVID-19.”* La publicación, elaborada por las Oficinas Regionales de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para África Oriental y Meridional, resalta la labor de estas defensoras durante la pandemia y crea una fuente de información sobre los programas de recuperación por la COVID-19 y la elaboración de políticas para defensoras de derechos humanos. 

Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista, información y opiniones expresados en este artículo son los de las personas que aparecen en el artículo y no reflejan necesariamente la política o posición oficial de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

8 de enero de 2021

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