Caricaturistas para minorías


¿Es posible que las imágenes sean una fuerza promotora del bien? Esta fue la pregunta que planteó un grupo de caricaturistas políticos de fama mundial que participan en el proyecto “Promover y proteger los derechos de las minorías mediante las artes visuales”, creado por el ACNUDH, el cantón de Ginebra y la ciudad de Ginebra.

Los dibujantes Patrick Chappatte, conocido popularmente por su apellido, Ángel Boligán Corbo y Godfrey Mwampembwa, conocido como Gado, intercambiaron puntos de vista en una mesa redonda que se celebró como evento paralelo del Foro de las Naciones Unidas sobre cuestiones de las minorías, que tuvo lugar en Ginebra el pasado mes de noviembre.

Los tres son miembros del proyecto “Caricaturistas por la paz”, creado hace 10 años en París por el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan y al que actualmente están afiliados 150 artistas. La ciudad de Ginebra y la Fundación Ginebra crearon un premio bienal denominado Cartooning for Peace [Dibujar en pro de la paz] para reconocer los esfuerzos de los caricaturistas que mantienen un compromiso político en el mundo entero.

Chappatte, que sirvió de moderador en el debate, recordó que durante siglos las imágenes se han usado negativamente como instrumentos de propaganda y han demostrado gran eficacia en tanto que medios de comunicación.

Pero insistió en que la función de los caricaturistas políticos ha evolucionado.

 

“Nuestra función primordial es comentar las noticias. Ejercemos una función de crítica, que es una función positiva. En cualquier sociedad, régimen o sistema, son importantes las opiniones que ayudan a que los poderes fácticos entiendan lo que está pasado y comprendan las opiniones disidentes”.

El artista tanzano Gado, laureado con el premio Cartooning for Peace de 2016 y despedido recientemente de su trabajo en un periódico a causa de las caricaturas que publicó en contra de la corrupción y de diversas modalidades de discriminación en África Oriental, pidió que se otorgue más protección a la diversidad.

“Me he manifestado contra la discriminación por motivos de etnia, lengua o creencia religiosa. Siempre he creído que la diversidad es una fuente de fortaleza y que deberíamos protegerla”, afirmó Gado. “En tanto que colectividad, la diversidad nos permite desarrollarnos, avanzar en términos económicos, políticos y sociales.

Cada uno de nosotros puede contribuir un poco y manifestarse en contra de la discriminación en su propia comunidad, en su propio trabajo”.

 

El dibujante cubano Boligán vive en México desde hace algún tiempo y trabaja para el periódico El Universal, donde publica una columna de opinión en la que emplea una fórmula mixta: dibujos, ideas y humor.

“La caricatura es un lenguaje sin fronteras; nuestros dibujos pueden llegar al mundo entero en pocos minutos, gracias a las redes sociales. En tanto que caricaturistas, nosotros somos una minoría; hay un dibujante por cada millón de habitantes, pero disponemos de la pluma y tenemos acceso a la prensa plana y electrónica: eso nos da la capacidad de hacer el bien”, declaró.

 

“En México, nos consideramos como autores de una revancha, en nombre del pueblo que carece de acceso a la pluma, el ordenador o las redes sociales, para criticar a los poderosos”.

Hani Abbas, un refugiado palestino que creció en el campamento de refugiados de Yarmouk, al sur de Damasco (Siria), cree que desde su nacimiento tiene una responsabilidad que cumplir e incluso una denuncia que formular.

“En realidad, no sé de dónde proviene esta denuncia –se supone que soy una víctima- pero como era un refugiado palestino, tropezaba con los prejuicios. En los países donde hay tensiones raciales, lo tratan a uno como a un sospechoso”, dijo el ganador del premio Cartooning for Peace de 2014.

“Desde el principio, todos mis dibujos trataban de la cuestión palestina. Lo que te impulsa a proseguir en el trabajo y la vida es la voluntad de defender tus creencias religiosas y tu identidad étnica ante quienes te han convertido en un refugiado”, añadió Abbas. “Aunque no eres culpable de las tensiones, tropiezas con los prejuicios y siempre tienes que defenderte”.

Desde que tenía 17 años, la motivación de Abbas ha sido expresar el dolor del pueblo palestino a través de sus dibujos. En su opinión, situaciones como la guerra de Irak de 2003 suscitan reacciones sectarias en la gente y todos los grupos étnicos pagan por ello.

“Todos los pueblos son iguales en dignidad y derechos, y es una vergüenza que, en pleno siglo XXI, tengamos que hablar de mayorías opresoras y minorías oprimidas. Pero es un hecho que debemos afrontar, para hallar una solución viable, que no otorgue ventaja a unos sobre otros”, dijo Abbas.

Los cuatro dibujantes recibieron el encargo de elaborar caricaturas para el proyecto contra la discriminación y para la protección de las minorías, y los dibujos se develaron durante la reunión.

“La sencillez de sus líneas nos conecta de manera emotiva en un momento de empatía con los demás seres humanos y nos impulsa a avanzar en la lucha por la justicia”, declaró Mona Rishmawi, Jefa de la Subdivisión de Estado de Derecho, Igualdad y No Discriminación del ACNUDH, al describir los dibujos.

“Una imagen es capaz de transmitir en una mirada lo que un informe trata de expresar en muchos folios. Los artistas que hoy nos acompañan demuestran la capacidad de resistencia de los creadores y su tenacidad en la tarea de mantener viva la conciencia humana”, añadió la Sra. Rishmawi.

12 de diciembre de 2016

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