Las nuevas tecnologías digitales generan niveles sin precedentes de pornografía infantil en Internet


En Suecia, el año pasado, un hombre fue condenado por violación de menores, tras haber contratado a varios hombres en Filipinas para que buscaran a niños, algunos de apenas cinco años de edad, y los agredieran sexualmente, mientras él observaba y dirigía sus movimientos desde su casa, mediante un sistema de transmisión en directo a través de Internet.

Y no se trata de un caso excepcional. Incidentes como éste ocurren ahora mismo en distintos lugares del mundo.

Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han llegado a ser parte integral de la vida de los niños, al darles acceso ilimitado a conexiones e informaciones. Pero las TIC también les exponen a nuevas modalidades de abuso, que se traducen en un crecimiento alarmante de nuevas formas de explotación sexual infantil por conducto de Internet. 

Se desconoce el número exacto de niños que son víctimas de explotación sexual a través de Internet. Según la International Association of Internet Hotlines, el número de sitios web que contenían material de pornografía infantil aumentó el 147 por ciento entre 2012 y 2014, con niñas y niños de 10 años o incluso más jóvenes, utilizados en el 80 por ciento de esos materiales.

Durante un evento reciente del Consejo de Derechos Humanos que tuvo por tema central las TIC y la explotación sexual de la infancia, la Alta Comisionada Adjunta para los Derechos Humanos, la Sra. Kate Gilmore, dijo que probablemente la explotación sexual de menores por conducto de Internet aumentará en los próximos años debido a la demanda de nuevos materiales pornográficos infantiles. Entre esos materiales novedosos figuran los autogenerados, tales como los mensajes pornográficos que circulan a través de los teléfonos móviles (sexting) y las transmisiones de pornografía infantil en vivo, en las que los adultos pagan una tasa para dirigir y ver a niños que realizan actos sexuales delante de una cámara web.

“El reto de crear en Internet un contexto seguro para los niños consiste en lograr un equilibrio entre aumentar al máximo el potencial de las TIC y, al mismo tiempo, minimizar los riesgos y garantizar la seguridad y la protección de los niños, sin menoscabar por ello otros derechos, como la libertad de expresión”, afirmó la Sra. Gilmore.

Otra dificultad adicional en la lucha contra estos delitos es que muchos Estados carecen de marcos legislativos adecuados para investigar a fondo y llevar ante los tribunales los casos de explotación y abuso sexual de menores a través de Internet, añadió la Sra. Gilmore.

Además, el número de transgresores es mucho mayor de lo que jamás imaginamos, según explica el Sr. Ernie Allen, presidente de Consejo Asesor Internacional de la Iniciativa WePROTECT del Reino Unido.

“Antes de que existiera Internet, cualquiera que sintiera interés sexual por los niños se sentía aislado, solo”, afirmó el Sr. Allen. “Hoy, forma parte de una comunidad mundial.

Puede interactuar en línea con personas que comparten su interés en el mundo entero.

Intercambian imágenes, fantasías, técnicas e incluso niños de carne y hueso. Y todo eso lo hacen amparados en un anonimato virtual”.  

Por ejemplo, las autoridades australianas lograron arrestar a un grupo de hombres que habían abusado sexualmente de un bebé desde su nacimiento y habían fotografiado sus actos. Según el Sr. Allen, los organizadores de la red circulaban por todo el mundo las imágenes en Internet mediante un sistema de cifrado y luego viajaban con el niño, para que los miembros de la red pudieran abusar de él. El niño tenía 7 años de edad cuando los transgresores fueron arrestados.   

Puesto que las nuevas tecnologías han facilitado a los transgresores vías inéditas para establecer contacto directo con sus víctimas o acceder al material pornográfico, la Sra. Maud de Boer-Buquicchio, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía, dijo que todas las personas interesadas en luchar contra ese fenómeno, en particular los agentes encargados de hacer cumplir la ley, deberían trabajar concertadamente con el sector privado, a fin de aprovechar las directrices internacionales existentes, tales como los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos.

La Sra. de Boer-Buquicchio mencionó también la importancia de “los programas de cuidados, recuperación y reintegración de amplio espectro, ya que una repercusión específica que padecen los niños que han sido objeto de esos delitos es que vuelven a revivir su condición de víctimas cada vez que las escenas de abuso son vistas por otras personas”. Esta reiteración de su condición de víctimas les lleva a desarrollar sentimientos de culpa, humillación e impotencia. 

“En muchos casos, los niños se manejan mejor con la tecnología que sus mismos padres y si les proporcionamos la educación y las herramientas adecuadas podemos dotarlos de los mecanismos de protección pertinentes para que puedan enfrentarse a los depredadores que acechan en Internet”, afirmó.

Al evento asistieron también el fundador y director de la organización Internet Watch Foundation, el Sr. John Carr, el presidente del Comité de los Derechos del Niño, el Sr.  Benyam Dawit Mezmur y jefe interino de la División de Estrategia Corporativa de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el Sr. Preetam Maloor.

18 de marzo de 2016

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