Al menos 200.000 civiles están atrapados en tres ciudades sirias


El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, hizo sonar la alarma el viernes en relación con la situación cada vez más desesperada de al menos 200.000 civiles que se encuentran atrapados en tres ciudades sirias en las que las fuerzas atacantes han logrado avances importantes en las últimas semanas.

El 7 de julio, las fuerzas gubernamentales y sus aliados lograron el control de Castello Road, la única vía de entrada y salida de las zonas de la ciudad de Alepo que están en poder de la oposición. Operando coordinadamente con tropas kurdas, las fuerzas atacantes lograron controlar buena parte de la carretera, con lo que han conseguido llegar muy cerca de las zonas dominadas por la oposición, que ahora han quedado aisladas del resto del territorio.

A medida que los ataques de la aviación iban aumentando en los últimos meses, se calcula que entre 10.000 y 30.000 personas huyeron de la zona de enero a junio. Los bombardeos aéreos realizados por las fuerzas gubernamentales y sus aliados también han aumentado en las zonas rurales del oeste de Alepo, y tan sólo el 10 de julio al menos 19 civiles (entre los que había dos mujeres y 11 niños), murieron en el poblado de Ibeen y otros siete en el de Shantra.

“Resulta muy difícil establecer cifras exactas”, declaró el Alto Comisionado. “Pero creemos que hay por lo menos 150.000 civiles completamente atrapados en las zonas de Alepo que continúan en manos de la oposición. Estamos sumamente preocupados por lo que les pueda ocurrir, a medida que la lucha se aproxime a los civiles y redoble en intensidad, mientras que sus reservas de agua, comida y medicamentos, que ya son exiguas, terminen por agotarse”.

“Mientras tanto, a medida que las tropas gubernamentales y sus aliados avanzan sobre las posiciones de las fuerzas opositoras en el este de la ciudad, los grupos armados de la oposición han incrementado los bombardeos de artillería sobre los barrios de Alepo que se encuentran en manos del gobierno, lo que representa un peligro adicional para la población civil de la zona”, afirmó Zeid, al tiempo que mencionaba varios distritos residenciales bajo control gubernamental que fueron bombardeados los días 8 y 9 de julio, entre otros la zona del restaurante  Shahba Roz, al-Midan, al-Furqan y el edificio al-Qasr al-Baladi, donde al menos 44 civiles hallaron la muerte, muchos de ellos mujeres y niños, y otros centenares resultaron heridos.

El Alto Comisionado manifestó también su alarma ante la desesperada situación de miles de civiles que están cercados en la estratégica ciudad de Darayya, en Ghouta Occidental, una zona próxima a Damasco que desde 2012 se encuentra asediada por fuerzas del gobierno y sus aliados.

“Las fuerzas sitiadoras capturaron recientemente varias zonas en el sur y el oeste de Darayya, con lo que los 8.000 civiles que permanecen allí están ahora concentrados en un área más reducida, de apenas un kilómetro cuadrado de ruinas urbanas”, dijo Zeid. “Carecen de electricidad, casi no disponen de agua y tienen menos acceso que antes a los alimentos que necesitan”.

El Alto Comisionado manifestó una profunda preocupación por las repercusiones que el aumento de los bombardeos y los combates terrestres pueden tener sobre la población civil, que está cada vez más hacinada, y sobre lo que podrían ocurrirles si Darayya cae en poder de las fuerzas atacantes.

Aunque numerosos pueblos y ciudades de Siria se encuentra todavía sitiados y experimentan combates continuos o esporádicos, la tercera ciudad que el Alto Comisionado señaló como un punto de especial preocupación es Manbij, en la zona rural del oriente de la Provincia de Aleppo. Allí la situación sigue deteriorándose drásticamente, a medida que prosiguen los combates entre las tropas del EIIL y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), que cuentan con apoyo aéreo.

Se calcula que unos 70.000 civiles están atrapados en Manbij, y que la propia ciudad y las zonas aledañas están sometidas a bombardeos y ataques terrestres casi diarios desde principios de junio. Según los informes recibidos, las SDF han logrado avances importantes y están a punto de tomar la ciudad, que se encuentra en manos del EIIL desde enero de 2014.

“Sabemos que los civiles de Manbij están en una situación desesperada, porque se encuentran atrapados entre las partes en conflicto”, dijo Zeid, y añadió que miembros de su personal habían recibido informes sobre las graves violaciones que ocurren en Manbij, entre otras la muerte y las lesiones causadas a numerosos civiles por los bombardeos y ataques terrestres, así como por las minas que ha colocado el EIIL.

“Algunos informes indican que varios civiles han sido asesinados al salir de sus casas o intentar escapar”, dijo Zeid. “No conocemos el número exacto de civiles que han muerto desde que comenzó esta última ofensiva, pero creemos que han sido al menos varias docenas y entre ellos hay mujeres y niños. Las familias no pueden llegar a los cementerios de la ciudad para inhumar los cadáveres de sus parientes y los entierran en el jardín o los conservan en sótanos. Actualmente, la ciudad carece de electricidad y de agua corriente y no se sabe que haya ninguna instalación médica en funcionamiento. A medida que las tropas del SDF se acercan a la ciudad, el EIIL impide que los civiles abandonen la zona”.  

El Alto Comisionado instó a todas las fuerzas que avanzan sobre Alepo, Darayya y Manbij, así como a quienes luchan en otros lugares de Siria a pesar de las treguas concertadas, a que se cuiden de no lesionar a los cientos de miles de civiles que se encuentran atrapados en las zonas de guerra.  

“El país ya es un cementerio gigante y devastado”, dijo Zeid. “El número de crímenes de guerra que se han cometido supera a las peores pesadillas. Pero las fuerzas que atacan o defienden y sus aliados extranjeros tienen la capacidad de reducir al mínimo las bajas civiles y evitar que se cometan nuevos crímenes y atrocidades. Y deben hacerlo”.

“También deben garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de las poblaciones asediadas, tales como el agua y los alimentos”, añadió el Alto Comisionado. “Infligir deliberadamente hambrunas a la población civil constituye una grave violación de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho humanitario, y puede ser constitutivo de un crimen de guerra. Los autores de esas violaciones deberían responder de sus actos ante un tribunal penal. Incluso si han llegado a un grado tal de bestialidad que no les importan las vidas de las mujeres, los niños y los hombres inocentes que están en sus manos, deberían tener en cuenta que algún día tendrán que responder de esos crímenes”.

15 de julio de 2016

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