Medir los derechos humanos para apoyar el desarrollo sostenible


En un evento auspiciado en marzo por el ACNUDH en paralelo a la última reunión de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas que tuvo lugar en Nueva York, se analizó de qué manera los datos que se compilan y se utilizan con un enfoque de derechos humanos en mente podrían contribuir a la consecución de los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, entre otros los de reducir la desigualdad y erradicar la discriminación contra todas las personas en el mundo entero.

En fecha reciente el ACNUDH elaboró una nota de orientación para responsables de formular políticas, especialistas en estadística y expertos en materia de desarrollo, relativa a la estrategia de derechos humanos para medir y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Compilar y desglosar los datos de manera integradora son dos conceptos fundamentales de ese documento. 

“Si no te cuentan, no cuentas”, afirmó Thorkild Olesen, presidente de Organizaciones de Personas Discapacitadas, una ONG con sede en Dinamarca. “El propósito de la compilación de datos y estadísticas es aplicar y hacer realidad los derechos humanos, incluso los de los grupos más vulnerables o marginados”.

El ACNUDH ha definido un conjunto de seis principios básicos para una estrategia de compilación y uso de datos basada en los derechos humanos: la participación de diversos grupos de población, en particular los marginados, en el proceso de recolección de datos; el desglose de los datos, a fin de prevenir la discriminación por motivo de sexo, edad, condición étnica, discapacidad, orientación sexual o religión, que está prohibida por el derecho internacional de los derechos humanos; la autodefinición de estos grupos, sin contribuir a su discriminación; la transparencia, para garantizar el derecho a la información; el respeto a la intimidad de los entrevistados y a la confidencialidad de sus datos personales; y la rendición de cuentas en lo tocante a la recopilación y el uso de los datos.  

En 2015, la Comisión de Derechos Humanos de México, en colaboración con la Oficina del ACNUDH en ese país, acogió una conferencia internacional de instituciones nacionales de derechos humanos, que se comprometieron a participar activamente en la aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y a colaborar en su evaluación estadística.

En el censo nacional que se llevó a cabo en México ese mismo año se realizó un esfuerzo para aplicar una estrategia de derechos humanos a la compilación y el análisis de los datos, mediante el desglose de la base estadística según el grupo étnico, la situación del hogar y el análisis de dos segmentos específicos de población, los adolescentes y las personas mayores.

Este trabajo puso de manifiesto que el 21,5 por ciento de la población se consideraba de origen indígena y el 1,2 por ciento se autodefinía como afromexicana. El censo también reveló que las niñas indígenas asistían a la escuela un promedio de 5,1 años, o sea, 1,1 años menos que los niños indígenas y 3,9 años menos que el promedio nacional para el conjunto de las niñas. Además, el 91,2 por ciento de los usuarios de drogas que acudían a los centros de rehabilitación eran hombres y la mayoría de las mujeres adictas en dichos centros tenían entre 15 y 19 años de edad.

El Sr. Enrique Jesús Ordaz López, director general del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México, que presentó esas conclusiones, cree que los datos desglosados que ponen de manifiesto esas lagunas debería transmitirse claramente a la población y a los responsables de la formulación de políticas, de manera que puedan traducirse en respuestas políticas eficaces. El Sr. Ordaz recomendó que se examinaran nuevas modalidades de compilación y nuevas fuentes de datos, se mejorara el desglose y se ampliara la participación.

La jefa de la Autoridad de Estadística de Filipinas, la Sra. Lisa Grace Bersales, compartió esos puntos de vista. “Las oficinas nacionales de estadística tienen que hacer un esfuerzo mucho mayor en términos de iniciativas conjuntas entre proveedores y usuarios de datos en el plano nacional y mundial, y deben coordinar nuestros sistemas nacionales de estadística”, afirmó. “Asimismo es preciso que demos un mejor uso a las fuentes existentes, tales como los registros y las encuestas administrativas, pero también a fuentes nuevas, tales como las de metadatos y las ciencias geoespaciales y de la Tierra”. 

Los jefes de departamentos de estadística presentes en la reunión confirmaron que la Nota de orientación del ACNUDH era coherente con los Principios fundamentales de las estadísticas oficiales, el conjunto de criterios profesionales y científicos aprobado en 2014 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La Nota de orientación recomienda también que las oficinas nacionales de estadística definan e integren las estadísticas relativas a los derechos humanos bajo la coordinación de un punto focal, una idea que recibió aportes positivos de los expertos en estadísticas de género de la oficina de Finlandia, según señaló su directora general, la Sra. Marjo Bruun.

“Aunque los expertos en estadística casi nunca usamos el concepto de ‘derechos humanos’, los diversos aspectos de esos derechos están presente en nuestras estadísticas”, afirmó la Sra. Bruun.

8 de abril de 2016

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