La misoginia digital es un problema personal y tiene arreglo


“Se trata de cómo lograr que las mujeres que desean participar en la vida pública lleguen a ser más resilientes en línea”, afirmó Seyi Akiwowo. “El insulto en Internet no va a desaparecer, pero se puede atenuar y reducir su repercusión sobre las personas y hay maneras de protegerse”.

(Dos mujeres trabajan en un sitio de medios sociales en un café de Vietnam. Las mujeres y las niñas a menudo son sometidas a abusos en línea, pero puede protegerse. © EPA/LUONG THAI LINH)

Para las niñas y las mujeres, Internet puede ser un ámbito de empoderamiento, aunque también puede ser un lugar peligroso. Las amenazas, la intimidación y los intentos de extorsión son solo algunas de las formas que asumen los abusos en la red. Esos abusos tienen su origen en algo que la víctima ha dicho o por el grupo al que pertenece o la causa que defiende o, en muchos casos, simplemente por tratarse de una mujer.

Para Seyi Akiwowo un instante de triunfo en Internet se transformó en una pesadilla. En 2017, un amigo bloguero subió a la red un vídeo que contenía un discurso pronunciado por la Sra. Akiwowo durante una reunión de jóvenes celebrada en el Parlamento Europeo. En el discurso, la Sra. Akiwowo sostuvo que las antiguas potencias coloniales deberían pagar indemnizaciones a las ex colonias, con el fin de estimular el desarrollo.

La Sra. Akiwowo sabía que su activismo podía resultar problemático en Internet. En su caso, por tratarse de una mujer de color (de ascendencia nigeriana), joven y activa en política (con 23 años fue una de las funcionarias más jóvenes jamás elegidas en un barrio de la capital británica), todo lo cual la convertía en blanco de las críticas, afirmó. 

Al principio, los comentarios acerca de su discurso fueron positivos. Pero luego empezó el troleo. Pronto los buzones de sus redes sociales estaban desbordados de insultos, dijo la joven. Entre otras injurias, la amenazaban con “un linchamiento”, le decían que “se largara de vuelta al África”, además de múltiples variaciones de otras injurias de índole racial o machista. Los ataques duraron varios meses. 

“Fue un alud de insultos, con acentos racistas y misóginos, y el bombardeo era incansable”, recordó la Sra. Akiwowo. “Comprendí que no era la única persona a quien le había ocurrido algo así. De modo que pensé que había un fallo en el mundo cibernético y que podía repararse”.

Es un asunto personal

La índole de los ataques contra las mujeres defensoras y activistas de derechos humanos es diferente, declaró Nighat Dad, Directora Ejecutiva de la Fundación para los Derechos Digitales, de Pakistán. Según afirma, ella ha notado que los insultos contra las mujeres en Internet suelen asumir un cariz personal. A las mujeres se les critica por la ropa que visten o por cómo fuman un cigarrillo, y se emiten llamamientos a que las agredan o las violen, dijo la Sra. Dad.

“Aunque ningún insulto dirigido a una persona es menos terrible que otro, cuando se insulta a los hombres las injurias suelen basarse en su trabajo. Pero cuando se trata de una mujer, los ataques toman un sesgo personal. Se les reprocha por sus cuerpos, se les calumnia, se les amenaza con violencia sexual, con lo que sea”.

Este acoso en Internet tiene resultados drásticos: varias mujeres han denunciado los daños psicológicos posteriores, incluso casos de depresión, y amenazas a su seguridad. Las amenazas proferidas en el mundo virtual se concretan a veces en el mundo real, por ejemplo, como ocurrió en la India el año pasado, cuando la periodista Gauri Lankesh, que publicó artículos que criticaban el extremismo hindú, fue asesinada tras múltiples llamamientos en Internet para que se actuara violentamente contra ella. 

“La consecuencia es que [las mujeres] empiezan por autocensurarse y, en el peor de los casos, abandonan totalmente el ciberespacio, con la esperanza de preservar su integridad física”, afirmó la Sra. Dad.

La riposta

Para luchar contra los insultos en la esfera digital, las niñas y las mujeres tienen que reapropiarse del ciberespacio, manifestó la Sra. Akiwowo. Al igual que ocurre en el espacio físico, es preciso que niñas y mujeres sigan afirmando su presencia, que estén ahí, dijo. 

“Los derechos humanos son importantes en este asunto. Es preciso disponer de una estrategia basada en los derechos humanos para abordar el tema. Para que la mujeres puedan mantenerse en el ciberespacio, deben entender que tienen el derecho de estar presentes ahí”, afirmó la Sra Akiwowo.

Fiel a su idea, la Sra. Akiwowo intentó arreglar el problema. En la actualidad, es coordinadora de la organización Glitch! UK, una entidad sin ánimo de lucro consagrada a prevenir el abuso en Internet mediante la promoción, la formación y el desarrollo de campañas. Su contribución a otras personas y activistas que usan Internet la realiza mediante la capacitación de niñas y mujeres para que puedan cuidarse por sí solas y permanecer en el ciberespacio con toda seguridad. 

Las niñas y las mujeres tienen recursos que pueden usar para defenderse de la violencia y los insultos en Internet, hay medidas que pueden adoptar para abordar este problema de derechos humanos que cada vez va en aumento. Durante un debate celebrado recientemente en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, expertos y activistas examinaron posibles soluciones –tanto de índole jurídica como práctica- que podrían ayudar a niñas y mujeres a protegerse mejor contra la violencia en el ciberespacio.

También se trata de usar la tecnología para mantener la seguridad, afirmó Matt Mitchell. El Sr. Mitchell es un ‘pirata informático’ [hacker] y dirige la sección de seguridad y privacidad digital de la empresa Tactical Tech. Este grupo colabora con activistas y defensores de derechos humanos y les recomienda que controlen mejor sus datos personales. 

El Sr. Mitchell señaló que a menudo la identidad personal es lo que se usa para atormentar e insultar a los activistas en Internet. Es preciso mejorar el control sobre nuestra identidad digital y las huellas que dejamos en el ciberespacio, por ejemplo, mediante el uso de tecnologías de comunicación más seguras, incluso mediante el cifrado y el examen pormenorizado de los datos que están a disposición del público.

“Se trata de entender la tecnología y de saber que tu identidad es tu fuerza, no la fuente de tus problemas”, afirmó el Sr. Mitchell. “Podemos usar la tecnología para protegernos”.

Los Estados también tienen un papel que desempeñar. La Relatora Especial sobre la violencia contra las mujeres, la Sra. Dubravka Šimonovic, pidió que la protección de los derechos humanos de las mujeres se lleve a cabo tanto en el mundo virtual como en el mundo físico.

“Uno de los muchos desafíos en la lucha contra la violencia que padecen las mujeres en Internet es que la mayoría de los Estados todavía no reconoce que esa violencia en el ciberespacio es real y que existe una necesidad urgente de adoptar medidas legislativas especiales de ámbito nacional”, afirmó la Relatora Especial.

6 de julio de 2018


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