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Declaración final de misión - Visita del Experto Independiente sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo a Venezuela y Ecuador del 26 de noviembre al 9 de diciembre 2017

11 de Diciembre 2017

Como el primer experto independiente sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo, he tenido la oportunidad de definir el mandato y la metodología. Asimismo, he elaborado seis informes para el Consejo de Derechos Humanos y seis informes para la Asamblea General que abordan temas de orden internacional incluyendo: los paraísos fiscales, la solución de controversias entreinversoresyEstado, los tratados bilaterales de inversión, los tratados de libre comercio, los proyectos del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y las condicionalidades de sus préstamos, el desarme para el desarrollo, la libre determinación de los pueblos y la reforma del Consejo de Seguridad. El objetivo y la finalidad de mi mandato están establecidos en la Resolución 18/6 del Consejo de Derechos Humanos y los parámetros de mi visita están descritos en un comunicado de prensa emitido el 27 de noviembre de 2017.1

La función de los relatores y los expertos independientes es hacer preguntas, escuchar a los participantes, evaluar documentos y ofrecer recomendaciones constructivas a los Estados. Hemos venido con el fin de ayudar a los pueblos a que, de una mejor manera, ejerzan sus derechos humanos. Para ello, intentamos convencer a los gobiernos de que es para su propio interés colaborar con las Naciones Unidas y les ofrecemos nuestros servicios de asesoría y asistencia técnica. Nuestra función no puede estar reducida a condenar a los gobiernos.

Como uno de los pocos Procedimientos Especiales (Special Procedures) que permitió el acceso a Venezuela y Ecuador, las expectaciones de mi visita fueron altas. Si bien, no pude satisfacer las expectativas de algunos sectores de la sociedad civil y tuve que mantenerme dentro de los parámetros de mi mandato, les aseguré a mis interlocutores que transmitiría sus inquietudes a los relatores pertinentes; en especial, los temas planteados que podrían examinarse detenidamente por los relatores sobre: libertad de expresión, derecho a reunión pacífica y asociación, independencia de jueces y abogados, alimentación, salud y detención arbitraria. Asimismo, me comprometí a incorporar algunas de las inquietudes mencionadas en el escrito de mis recomendaciones preliminares a los Estados. Cuando sea pertinente, comentaré dichas inquietudes en el informe final a ser presentado ante el Consejo en 2018.

He escuchado a cientos de participantes y he recibido de ellos abundante información, la cual aún debo examinar y digerir antes de elaborar las versiones definitivas de los informes. Una cosa debe estar clara, mi enfoque ha sido y será siempre escuchar y ofrecer sugerencias constructivas acerca de cómo reformar la legislación, las normas y las prácticas que causen violaciones de los derechos humanos.

Me he esforzado en ofrecer una visión distinta de las realidades de Venezuela y Ecuador, dos países que están tratando de abordar los problemas económicos y sociales de maneras diferentes e innovadoras. Soy consciente de los problemas de pobreza, corrupción, restricciones financieras, la caída de los precios del petróleo y ciertas fallas para-institucionales. En ambos países, tuve conocimiento de fallas en garantizar el consentimiento libre, previo e informadoen el sector extractivo, en particular con respecto a las comunidades indígenas. En Venezuela, he observado los efectos adversos de la inflación, los controles de precios, el contrabando, la distribución ineficiente y la represión del disenso. Existen numerosos diagnósticos de los problemas, así como muchas causas. Mi intención es recomendar soluciones viables dentro de los límites de mi mandato, y mi enfoque ha sido siempre orientado a los resultados.

La misión se ha enfocado en examinar las iniciativas conjuntas para promover el progreso social y la mejora de los estándares de vida, de conformidad con las disposiciones del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales yCulturales, el Pacto Internacional Derechos Civiles y Políticos; así como con las agendas del Foro Social Mundial desde sus inicios en Porto Alegre.

Vale la pena reiterar que la Cumbre Mundial de septiembre de 2005 reafirmó que “la democracia es un valor universal basado en la voluntad libremente expresada delos pueblos dedeterminarsus propiossistemas políticos, económicos, sociales y culturales, y su plena participación en todos los aspectos de sus vidas”. El Documento Final de la Cumbre también subrayó que “la democracia, eldesarrollo y el respeto de los derechos humanos, así como las libertades fundamentales son interdependientes y se refuerzan mutuamente”, y señaló que “a pesar de que las democracias comparten características comunes, no existe un único modelo de democracia”. En este sentido, los modelos de Venezuela y Ecuador merecen atención.

Los impactos de los modelos sociales que prevalecen en ambos países, así como también en Bolivia, Nicaragua y Cuba, sobre el orden internacional revelan posibilidades de mayor integración regional y cooperación con organizaciones internacionales, en particular con el sistema de las Naciones Unidas, el cual puede ofrecer servicios de asesoría y asistencia técnica a los Estados, para asegurar que el progreso social no se logre a expensas de las libertades civiles. Observé que hay progreso en el ámbito de la eliminación del analfabetismo, educación gratuita desde las escuelas primarias hasta la universidad, programas para reducir la pobreza extrema, proveer viviendas a quienes no tienen hogar y a los vulnerables, eliminación paulatina de privilegios y discriminación, ampliación de la asistencia médica para todos, incluyendo a los más jóvenes y a los ancianos. Entre los obstáculos para el disfrute de los derechos humanos, pregunté acerca de las medidas económicas adversas adoptadas por muchos estados, dirigidas a afectar directamente e indirectamente el buen funcionamiento del Estado pertinente o limitando su espacio regulatorio. Desde hace décadas, las Naciones Unidas han condenado las medidas coercitivas unilaterales, en especial desde el importante estudio de la Subcomisión sobre Promoción y Proteccióndelos Derechos Humanos en el año 2000. La especulación monetaria ha sido uno de los medios preferidos para desestabilizar economías específicas, así como las actividades de las organizaciones de calificación crediticias, las cuales, si bien carecen de legitimidad democrática, impactan gravemente la capacidad financiera de los Estados para emitir bonos y obtener financiamiento. La fuga de fondos nacionales a paraísos fiscales ha impactado de forma negativa la capacidad de los Estados para cumplir con sus obligaciones financieras, y es necesaria la cooperación internacional para asegurar la repatriación de fondos que fueron extraídos de manera ilícita de los respectivos países. Asimismo, parece que organizaciones delictivas internacionales son las responsables de la sustracción de recursos públicos, alimentos y medicinas, que han encontrado cabida en los países vecinos, afectando el disfrute de los derechos humanos por las comunidades para las cuales dichos recursos fueron destinados originalmente. La Oficina de lasNacionesUnidas contralaDrogay elDelitopuede ayudar a los estados a combatir estos problemas. En Venezuela, ha habido un sabotaje generalizado de los bienes públicos, incendios provocados contra los edificios públicos, hospitales y otras instituciones, destrucción de las líneas telefónicas y de electricidad, etc., algunas veces asociada con campañas electorales. Estoy preocupado acerca de informes que he recibido relativos a estos actos de sabotaje, que podrían incluso considerarse como “terrorismo”.

Si bien el gobierno venezolano tiende a responsabilizar a las causas externas, tales como las sanciones y la caída de los precios del petróleo, también es importante comprender los múltiples errores que ha cometido dicho gobierno al tratar de enfrentar estos problemas. Muchos observadores han señalado que hay demasiados ideólogos y muy pocos tecnócratas en la administración pública; otros están preocupados por el peso de las fuerzas militares. La falta de datos que estén disponibles públicamente acerca del estado nutricional, de epidemiología, inflación y presupuesto, ha complicado los esfuerzos para proveer apoyo humanitario y ha incrementado la especulación negativa acerca de la situación de la economía en general y acerca de los sectores de alimentos y salud. El gobierno podría también ejercer más flexibilidad con las políticas monetarias y ofrecer incentivos al sector privado, como se ha hecho en otros países que han mantenido los modelos sociales mientras facilitan el intercambio y flexibilizan los controles de precios, a fin de asegurar que los empresarios no queden fuera del mercado debido a los altos costos de reposición y la sensación de inseguridad. Asimismo, espero que, en ambos países, el gobierno interactúe más con un diverso grupo de actores no gubernamentales y trabajen juntos en la resolución de los problemas políticos y sociales.

Deseo expresar mi agradecimiento a los gobiernos de Venezuela y Ecuador, los cuales hicieron todo el esfuerzo para responder mis preguntas y proporcionar la documentación y las estadísticas, incluso mediante presentaciones en PowerPoint, las cuales estoy en proceso de evaluar y comparar con otras fuentes de información.

Asimismo, organizaciones de la sociedad civil proporcionaron documentación muy útil y me reuní con ONG, representantes indígenas, particulares y familiares de personas detenidas y personas cuyos parientes fallecieron debido a la escasez de medicamentos.

Lamentablemente, al parecer se lanzó una campaña en contra de mi misión semanas antes de mi llegada a Caracas y mucho incluso calificaron a la misión de ser una “falsa investigación”. Igualmente, en las redes sociales se puso en tela de juicio la credibilidad de mi persona y fui sujeto de ataques ad hominem, inclusive de insultos y toda clase de acusaciones, pese a que antes había hablado con un periodista y dado una conferencia de prensa. Esta situación refleja el alto nivel de polarización y rechazo para aceptar que un experto independiente realmente es independiente y que viene a escuchar y evaluar, no a evadir o condenar.

Existe una preocupante campaña para forzar a los observadores a ver un punto de vista preconcebido, ejemplo: que hay “crisis humanitaria” en Venezuela. Debemos ser precavidos ante la hipérbole y la exageración, teniendo en cuenta que una “crisis humanitaria” es un terminustechnicusy podría ser mal utilizado como pretexto para una intervención militar y cambio de régimen.

Evidentemente que debería haber libre circulación de alimentos y medicinas en Venezuela a fin de paliar la escasez de dichos ítems; sin embargo, la ayuda debe ser realmente humanitaria y no tener fines políticos ocultos. El Comité Internacional de la Cruz Roja, Caritas y otras organizaciones podrían seguramente ayudar coordinando la importación y distribución de los recursos.

La situación en Venezuela definitivamente no cumple con el criterio de crisis humanitaria, aun cuando hay sufrimiento causado por motivos internos y externos. Cualquier observador reconocerá que hay escasez en algunos sectores, desnutrición, inseguridad y angustia. Pregunté a muchos de los participantes acerca de las razones y supe acerca de las medidas tomadas por el gobierno para enfrentar estos problemas, haciendo recomendaciones pertinentes al gobierno de cómo mejorar dichas medidas. También he recomendado que el gobierno intensifique su cooperación y busque asistencia adicional de las organizaciones regionales e internacionales, y que acoja la asesoría de economistas internacionales y otros expertos que puedan ofrecer asesoría en cómo resolver los problemas económicos persistentes, inclusive la inflación. Es inútil simplemente repetir que existe un nivel inaceptable de sufrimiento en algunos sectores. Lo fundamental es hacer propuestas constructivas. A fin de formular tales propuestas, es importante conocer el impacto del sabotaje, el acaparamiento, de las actividades del mercado negro, la inflación inducida y del contrabando de alimentos y medicinas.

Los países no deben ser aislados ni boicoteados. Lo importante es demostrar el nivel de solidaridad internacional a través de medidas de inclusión y un esfuerzo conjunto mediante organizaciones internacionales como las NU, la UNICEF, la FAO, la ONUSIDA, etc., para prestar ayuda. Específicamente solicité a Venezuela buscar servicios de asesoría y asistencia técnica de las Naciones Unidas y, al parecer, este llamamiento ha sido escuchado2. Asimismo, recomendé que otros siete relatores sean invitados.

Los relatores de las Naciones Unidas pueden señalar las buenas iniciativas y reconocer las lecciones aprendidas. En el caso de Venezuela, opino que el programa venezolano de construcción de viviendas de bajo costo ha demostrado un aspecto positivo y ha salvado a millones de personas de la pobreza y la falta de vivienda. En Ecuador, pude admirar el Plan Nacional de Desarrollo 2017-2021 y las iniciativas para adoptar el Tratado de las Naciones Unidas sobre la Responsabilidad Social de las Empresas Transnacionales, así como la creación de un órgano tributario de las Naciones Unidas que coordinaría las políticas fiscales con el fin de erradicar la competencia fiscal, los paraísos fiscales y la evasión de impuestos. La iniciativa para los impuestos a las transacciones financieras merece el apoyo internacional.

Igualmente, reconozco que ambos países están haciendo un esfuerzo considerable para lograr las 17 Metas de Desarrollo Sostenible antes de la fecha límite de 2030, y ambos países dedican un porcentaje considerable de los presupuestos nacionales a los servicios sociales.

Lo más importante es asegurar que la paz social se mantenga a fin de promover el diálogo entre todos los sectores de la población, acercarse al sector privado y escuchar sus propuestas. Tanto en Venezuela como en Ecuador existe una gran aspiración por la paz y la justicia, lo que los ecuatorianos llaman el buen vivir. Esta aspiración quedó reflejada en la Declaración de la Unión Interparlamentaria de Quito del 2014, a la cual deseo respaldar plenamente, así como también respaldo la resolución de la CELAC del 2014, que declara que América Latinas y el Caribe como “zona de paz”. Estas representan buenas prácticas a seguir. Pax optima rerum3.

Notas:

1. http://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=22457&LangID=S

2. http://www.redpres.com/t26946-venezuela-ampliara-cooperacion-con-la-onu-para-fortalecer-abastecimiento-de-medicamentos#sthash.DYaKh5wI.dpbs

3. La paz es el mayor bien. Lema de la Paz de Westfalia, 1648.