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Zeid condena el aumento de víctimas civiles en Siria

GINEBRA (10 enero de 2018) – El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, condenó el miércoles el aumento del número de víctimas civiles en Ghouta Oriental (Siria), en medio de la reciente escalada de ataques aéreos y terrestres realizados por las fuerzas del gobierno y sus aliados, e hizo hincapié en que, con arreglo al derecho internacional, todas las partes tienen la obligación de distinguir entre los objetivos militares lícitos y el personal civil y sus bienes. 

El Alto Comisionado expresó también su grave preocupación por la situación de alrededor de dos millones de personas que se encuentran en la provincia de Idlib, donde el recrudecimiento de los combates entre las fuerzas gubernamentales y sus aliados por una parte, y por la otra la coalición Hay’at Tahrir Al-Sham, formada por grupos opositores que controlan la mayoría de la zona, ha desplazado a decenas de miles de civiles, según los últimos informes recibidos. Muchas de esas personas ya habían sido desplazadas anteriormente de las provincias de Hama y Alepo.

“El sufrimiento del pueblo de Siria no parece tener fin. En Ghouta Oriental, donde un asedio abrumador ha causado una situación humanitaria catastrófica, en las zonas residenciales caen cada día proyectiles lanzados desde aire y tierra, que obligan a los civiles a esconderse en los sótanos. Grupos armados de la oposición siguen disparando obuses contra barrios residenciales de Damasco, con el consiguiente terror de la población. En Idlib, los ataques terrestres y aéreos han aumentado, a medida que la rápida ofensiva gubernamental adquiere impulso, lo que pone en peligro de seguridad de cientos de miles de civiles”, afirmó Zeid.

Desde el 31 de diciembre, han muerto al menos 85 civiles, entre los cuales figuran 21 mujeres y 30 niños, y al menos otros 183 han sido heridos en Ghouta Oriental, en las afueras de Damasco, según la información compilada por la Oficina del ACNUDH. En ese periodo, al menos dos instalaciones médicas fueron bombardeadas desde el aire y, como resultado del ataque, un trabajador sanitario murió y una de las instalaciones quedó fuera de servicio.

El 9 de enero, los ataques de la artillería y la aviación hicieron blanco en una zona residencial de Hamourya, controlada por la oposición, y causaron la muerte de al menos 13 civiles, entre los que había cuatro mujeres, cuatro niños y tres niñas. En la víspera, dos ataques aéreos realizados en combinación con disparos de artillería sobre un área residencial próxima a un mercado de la ciudad de Duma, que también está en manos de las fuerzas opositoras, había dejado un saldo de 12 civiles muertos, entre ellos cinco niños y una niña.

Asimismo grupos armados de la oposición han realizado ataques terrestres en los que han bombardeado a zonas residenciales de Damasco y sus alrededores que están en manos del gobierno. El 4 de enero, un misil lanzado contra la parte antigua de Damasco explotó junto a una panadería y, según los informes, mató a una mujer e hirió a otros 13 civiles.

“El cumplimiento de las normas del derecho internacional exige que las partes en conflicto hagan todo lo posible para proteger a los civiles. Esto comprende la distinción permanente entre objetivos civiles y militares. Los informes que llegan de Ghouta Oriental acerca de bajas civiles como consecuencia de ataques aéreos apuntan a que las fuerzas atacantes pueden estar haciendo caso omiso de los principios humanitarios internacionales de distinción, proporcionalidad y precaución, lo que sugiere que podrían haber incurrido en crímenes de guerra”, declaró Zeid. “El bombardeo de zonas residenciales de Damasco con misiles, a modo de respuesta, no parece tener ningún sentido desde el punto de vista militar y contribuye a aterrorizar a la población civil”.

El Alto Comisionado señaló también que la imposibilidad de que los casos médicos más urgentes puedan evacuar Ghouta Oriental viola las obligaciones estipuladas en el derecho humanitario internacional de reunir, atender y tomar medidas para trasladar a enfermos y heridos.

En la provincia de Idlib, la inseguridad y las medidas represivas generalizadas han empeorado a medida que el grupo Hay’at Tahrir Al-Sham consolida su dominio sobre la región. Según se informa, en la ciudad de Idlib, una explosión que tuvo lugar el 7 de enero mató a 28 civiles. Además, se han recrudecido los choques armados entre las fuerzas gubernamentales y sus aliados con los combatientes de Hay’at Tahrir Al-Sham, lo que refuerza el temor de que la lucha pueda extenderse rápidamente por toda la provincia.

Tanto a Ghouta Oriental como a Idlib se les considera “zonas de reducción de hostilidades”, concepto acordado en mayo pasado por Irán, Rusia y Turquía, en el marco del proceso de Astana, con el propósito de poner fin rápidamente a la violencia y mejorar la situación humanitaria.

“Reitero mi llamamiento a las partes para que velen por el estricto cumplimiento del derecho internacional y garanticen, entre otras cosas, la protección de la población civil contra los efectos de las hostilidades y el libre acceso de las organizaciones humanitarias que proporcionan la ayuda que tanto se necesita, especialmente en Ghouta Oriental, donde al menos 390.000 civiles se encuentran sitiados desde hace cuatro años”, añadió el Alto Comisionado.

FIN

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