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En 70 años de vigencia de la Declaración Universal, se ha avanzado mucho

Acto paralelo de alto nivel

Discurso de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet

Nueva York, 26 de septiembre de 2018

Distinguidos Ministros,
Mis queridos predecesores en el cargo de Alta Comisionada,
Distinguidos ponentes,
Colegas y amigos:

Es un gran honor acompañarles hoy, en mi condición de Alta Comisionada para los Derechos Humanos, en el 70º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Setenta años es toda una vida. Pero la Declaración Universal sigue viva y goza de buena salud.

Es un documento que ha motivado a varias generaciones.

La DUDH ha dado a millones de personas la capacidad de manifestarse, reunirse y fomentar el progreso.

Mujeres y hombres han pedido que se ponga fin a la discriminación, la tiranía y la explotación. Han ratificado sus derechos a disfrutar de más libertad e independencia, y de acceso equitativo a la justicia, los servicios fundamentales y las oportunidades económicas.

Podemos medir el poder y el valor de esos logros. La vida humana en su conjunto ha mejorado enormemente –la salud, la educación, el desarrollo sostenible, la reducción de la marginación y el abuso contra muchas minorías-.

Se han evitado conflictos. Se han resuelto contenciosos mediante la labor imparcial de la justicia.

En muchos casos, la discriminación se ha atenuado. Las sociedades son ahora más abiertas, más integradoras y más respetuosas. Y los gobiernos comprenden mejor que deben estar al servicio de las necesidades y los derechos de sus pueblos.

Todavía queda mucho por hacer, pero en los últimos 70 años la humanidad ha realizado avances considerables.

Estoy convencida de que el ideario de los derechos humanos ha sido una de las corrientes de pensamiento más constructivas de la historia, así como una de las más exitosas.

Pero hoy ese progreso está amenazado.

En numerosos países se ataca el reconocimiento fundamental de que todos los seres humanos son iguales y tienen derechos inherentes.  Y se socavan las instituciones creadas por los Estados para lograr soluciones comunes.  

Excelencias:

Los derechos humanos son la argamasa que sirve para construir sociedades resistentes y seguras de sí mismas –sociedades capaces de resistir las amenazas y superarlas, de solucionar pacíficamente sus contenciosos y fomentar el progreso duradero en condiciones de prosperidad y bienestar para todos sus integrantes.

Cada paso que damos hacia la aplicación de la agenda de derechos humanos constituye un acto de prevención –equivale a reforzar los vínculos entre las comunidades y fortalecer el desarrollo inclusivo y la paz-.

Cada paso que nos aleja de ella nos sume un poco más en el sufrimiento, la injusticia, el odio y el conflicto.

Cuando se vulneran los derechos humanos –cuando las violaciones y los abusos generan crisis y conflictos explosivos- los resultados son el derramamiento de sangre, la destrucción de la economía y la devastación de las personas.
Excelencias:

Este aniversario es un importante recordatorio de la razón de ser de las Naciones Unidas y del propósito que debemos cumplir en la actualidad.

El núcleo de las Naciones Unidas –su eje central- es nuestra convicción común, forjada en la destrucción y el sufrimiento, de que todos los seres humanos somos iguales en dignidad y derechos.

Podemos hacer realidad este ideario. Hay un modo de lograrlo y consiste en luchar.

Debemos ordenar nuestras convicciones y nuestros valores, y vencer el miedo, la explotación y la división.

Y debemos esforzarnos, todos a una, por hacer realidad este ideario: Naciones, Unidas.

Porque la seguridad humana es indivisible. Nuestro mundo está interconectado. Todos estamos conectados. Las crisis, los conflictos y la miseria generan repercusiones negativas. Y, como nos recuerda la Declaración Universal: son la justicia y la dignidad las que sostienen el desarrollo, para toda la humanidad.

Son la justicia y la igualdad las que propician la paz.

Muchas gracias.