Artículo 4: Ser libre de la esclavitud
Hombres comprados y vendidos como productos básicos, cautivos durante años contra su voluntad en barcos de pesca frente a Tailandia. Mujeres yazidíes vendidas como esclavas sexuales, violadas diariamente y pasadas de propietario en propietario. Seres humanos ofrecidos como regalos de cumpleaños a los niños.
El artículo 4 es claro: nadie tiene derecho a hacernos esclavos y no podemos hacer que nadie sea nuestro esclavo. Pero si pensaba que la esclavitud desapareció con el fin del comercio transatlántico de esclavos en 1800, podría sorprenderle el abuso que sufren hoy en día los pescadores que suministran productos del mar a algunos de los principales supermercados del mundo, o el destino de las mujeres en el llamado Estado Islámico o de mujeres migrantes en burdeles en Europa y en otros lugares; o la realidad actual en Mauritania, el último país del mundo en prohibir oficialmente la esclavitud.
Desde la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) hace 70 años, ha habido enormes progresos. Y ciertamente los ha habido en los 150 años transcurridos desde que economías enteras se basaron en la propiedad de nuestros semejantes, y desde que los líderes religiosos encontraron inspiración divina para el sistema opresivo. Sin embargo, las prácticas similares a la esclavitud y el tráfico de seres humanos siguen siendo una realidad de nuestro tiempo.
En palabras del periodista británico de investigación Ross Kemp, "hay más esclavos hoy que en el momento más álgido de la trata de esclavos.’’
Nadia Murad, la mujer yazidi que recibió el Premio Nobel de la Paz en 2018 (conjuntamente con el ginecólogo congoleño Denis Mukwege) por dar a conocer la violación como un arma de guerra, llamó a su autobiografía "The Last Girl" porque, según explicó Murad: "quiero ser la última joven del mundo con una historia como la mía”. Nadia fue capturada por ISIS en Irak a los 21 años y vendida como esclava sexual, convertida en un blanco porque su familia pertenecía a la minoría religiosa Yazidi.
Eliminar completamente la esclavitud, unos dos siglos después de que Dinamarca y Francia lideraran los esfuerzos para prohibirla, sigue siendo una lucha. En una fecha tan reciente como 2016, aproximadamente 40.3 millones de personas vivían en la esclavitud moderna, siendo el 70 por ciento de ellas mujeres y niñas. La persecución y la migración han llevado a muchas personas desesperadas, sin saberlo, a manos de los traficantes de seres humanos. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en los últimos cinco años, 89 millones de personas experimentaron alguna forma contemporánea de esclavitud durante períodos que fueron desde unos pocos días hasta cinco años.