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24ª Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático

   Comisión Mundial de Adaptación: “Acelerar las actividades y el apoyo con miras a la adaptación”
Discurso de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,
Michelle Bachelet

Katowice, 12 de diciembre de 2018

Excelencias,
Amigos y colegas:

El cambio climático perjudica ya el derecho a la vida de numerosas personas, así como sus derechos a la alimentación, la salud, el agua, el saneamiento y la vivienda, el trabajo decoroso, la autodeterminación y el desarrollo.

También sabemos que se vislumbran repercusiones más amplias y dañinas, y que ya es demasiado tarde para evitar algunos de estos perjuicios.

Pero los peores efectos del cambio climático pueden evitarse -y debemos evitarlos-.
Las personas más afectadas por el cambio climático son las que ya padecen múltiples formas de discriminación, debido a su situación económica, su género o su condición de miembros de minorías o comunidades indígenas, o porque son migrantes, o porque tienen alguna discapacidad.

Pero eso no quiere decir que los demás grupos van a quedar incólumes. Ni la riqueza, ni los muros –por altos que sean- podrán proteger a nadie de las consecuencias sistemáticas y mundiales de este desastre evitable.

Estoy convencida de que la labor de esta Comisión es decisiva para proteger los derechos humanos y me honra participar en ella.

Es preciso que emprendamos una acción inmediata y concertada para limitar los daños que ya se han producido, mediante una labor de atenuación eficaz y ambiciosa; y donde el daño no pueda revertirse, debemos aplicar medidas eficaces para potenciar la capacidad de adaptación de las personas a los cambios ocurridos en el medio ambiente.

Esas y otras medidas encaminadas a la prevención y protección contra los perjuicios previsibles que el cambio climático puede acarrear en materia de derechos humanos, constituyen obligaciones en virtud del derecho internacional de los derechos humanos.

Según los cálculos del Banco Mundial, cien millones de personas podrían recaer en la pobreza extrema de aquí a 2030, a causa del cambio climático. Es probable que esas personas figuren entre las que menos se han beneficiado de los procesos que generaron esos daños. Por un sentido elemental de justicia, ellas deben ser las primeras beneficiarias de las medidas de adaptación.

Esas personas también podrían ser agentes decisivos en la protección del medio ambiente ante los efectos del cambio climático. Mediante la preservación de las tierras y las variedades de semillas tradicionales, y mediante la aplicación de prácticas agrícolas beneficiosas para el medio ambiente, los pueblos indígenas y las comunidades locales protegen la diversidad biológica y los ecosistemas, con lo que contribuyen a la atenuación del cambio climático y el aumento de la resiliencia.

Muchos de esos agentes decisivos son mujeres. Las mujeres indígenas, por ejemplo, han protegido durante siglos la diversidad biológica y los ecosistemas, por lo que hoy algunas de ellas son auténticas enciclopedias vivientes de prácticas tradicionales, que fomentan una gestión sana del entorno. Es evidente, pues, que todos resultamos beneficiados, cuando esas mujeres y todas las demás obtienen acceso a la tierra y a otros recursos y servicios fundamentales.

Por eso es tan importante que se aplique el Plan de Acción de Género y que se ponga en marcha la Plataforma de Conocimientos de las Comunidades Locales y los Pueblos Indígenas.

Es preciso realizar actividades transformadoras en materia de cambio climático que impulsen la erradicación de la pobreza, apoyen una transición justa y promuevan el desarrollo sostenible. Necesitamos medidas que liberen de la discriminación tradicional a las mujeres y a otros grupos de población.

El Artículo 7.5 del Acuerdo de París pide que nuestra adaptación medioambiental sea más integradora y participativa, y que responda a las cuestiones de género. Eso significa lo siguiente:

Tenemos que alzar la voz y empoderar a la sociedad civil y los defensores de derechos humanos del mundo entero para que puedan participar en la toma de decisiones relativas al medio ambiente.

En todos los ámbitos es preciso tomar iniciativas medioambientales centradas en las necesidades de las personas –de todas las personas-.

Necesitamos más claridad y mejores estadísticas, para demostrar que las mujeres y otros grupos sociales padecen los daños medioambientales de manera más que proporcional.

Nuestros países no alcanzarán el desarrollo sostenible si hacemos caso omiso de la manera en que el cambio climático agrava las desigualdades entre los Estados y las comunidades; si no logramos proteger a los defensores de derechos humanos en el ámbito medioambiental, garantizar su participación en la acción sobre el clima y asegurar su acceso a la justicia. O si no logramos colaborar en lo relativo a movilizar recursos financieros, difundir tecnologías y proteger a los países y las personas más vulnerables al cambio climático.

Una estrategia basada en los derechos humanos exige la aplicación de la acción afirmativa para abordar todas esas cuestiones y para velar por la aplicación de medidas transparentes, responsables y participativas que protejan el bienestar y los derechos de las personas.

Mi Oficina tiene el compromiso de apoyar la labor de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y de la Comisión Mundial de Adaptación en la consecución de estos objetivos.

Muchas gracias.