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Declaración en el Consejo de Derechos Humanos para el Día Internacional de la Mujer

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Michelle Bachelet, Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos

8 de marzo de 2019

Distinguido Presidente del Consejo,
Excelencias:

Hoy es un día para la celebración y la acción. Hoy reconocemos y celebramos los avances logrados en el mundo entero en la consecución de la igualdad de género. Honramos a las mujeres y las niñas que, al exigir sus derechos, han logrado que nuestras sociedades sean más justas, más prósperas y más resilientes. Y aprovechamos la oportunidad para preparar nuevas medidas encaminadas a alcanzar la igualdad.

Las mujeres y las niñas todavía padecen vulneraciones generalizadas y nocivas de derechos humanos. Al igual que ocurrió en el pasado, a quienes exigen igualdad se les considera personas peligrosas. Se les acusa de traicionar las funciones sociales tradicionales y están expuestas a campañas calumniosas y agresiones.

La historia nos enseña que no debemos permitir que el temor de poner en tela de juicio la cultura y la tradición nos impida poner fin a la crueldad y promover la justicia. En el pasado, la tortura gozaba de una aceptación general. La esclavitud se consideraba como parte del orden natural de las cosas. Algunos sostenían que el apartheid formaba parte de una cultura.

Las defensoras de derechos humanos exigen igualdad y eso es lo que el mundo necesita. El tema de esta jornada, “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”, expresa perfectamente esta idea. Necesitamos la participación igualitaria, las opiniones y las contribuciones de la mitad de la población mundial, si realmente queremos solucionar los urgentes y complejos retos que plantean el cambio climático, los conflictos, la desigualdad, el desarrollo y muchas otras cuestiones.

Quiero expresar mi apoyo y solidaridad a todas las niñas y mujeres del mundo, a sus activistas y a los movimientos que están en la vanguardia del esfuerzo por suscitar adhesiones a la causa de los derechos, la autonomía, la dignidad y las opciones de las niñas y las mujeres. Exhorto a los hombres y los niños del mundo a que se sumen a este empeño. 

Necesitamos amplificar nuestras voces, multiplicarlas y hacerlas llegar a audiencias más numerosas, para establecer un diálogo genuino, incluso sobre temas que puedan parecer incómodos. Solo así podremos asegurar la profunda transformación que necesitamos, desde la aceptación y el acomodo de las denominadas “necesidades femeninas”, hasta la auténtica inclusión y el diseño conjunto de sociedades igualitarias.

Confío en que todos los Estados Miembros defenderán los derechos de las mujeres, del mismo modo que yo.