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Reunión de alto nivel sobre cobertura sanitaria universal

Discurso de Michelle Bachelet,
Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Nueva York, 23 de septiembre de 2019

Distinguido Presidente de la Asamblea General,
Secretario General,
Excelencias,
Colegas y amigos:

Uno de los logros más inspiradores y de mayor alcance de las últimas décadas ha sido la mejora general de la salud. La gente vive más años y los vive mejor, y este avance en la realización del derecho a la salud de millones de personas ha contribuido a fomentar un desarrollo más amplio y profundo.

Las sociedades saludables son esenciales para propiciar el desarrollo sostenible y los malos resultados en materia de salud pública limitan severamente la capacidad de prosperar y consolidar la resiliencia, un vínculo que está claramente expuesto en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. 

Más de la mitad de la población mundial tiene hoy poco o ningún acceso a servicios tales como cuidados prenatales y tratamientos básicos contra el paludismo, la tuberculosis o el VIH-SIDA. 

Esta situación socava las perspectivas de desarrollo sostenible de naciones y regiones enteras. En vez de prosperar, personas y comunidades se ven obligadas a realizar esfuerzos constantes simplemente para sobrevivir. Ambas son sumamente vulnerables a los brotes de enfermedades transmisibles, como vemos actualmente con la epidemia de ébola.

En este sentido, el costo es un obstáculo importante. La Organización Mundial de la Salud calcula que 930 millones de personas dedican más del 10 por ciento del ingreso familiar anual a los cuidados sanitarios y que unos 210 millones de personas gastan en ellos más del 25 por ciento. Ampliar la cobertura de los servicios sanitarios y la garantía de que las personas estén protegidas de los riesgos financieros es un asunto vital –es, literalmente, una cuestión de vida o muerte--. 

Pero los condicionantes socioeconómicos de la salud, tales como la desigualdad, la discriminación y la pobreza, también son motivos importantes para que millones de personas carezcan de acceso a cuidados y servicios médicos de calidad. Algunos de los grupos más afectados por esta privación de derechos humanos son las mujeres, las etnias y castas minorítarias, las personas con discapacidad, los migrantes y el colectivo LGBTI.

El marco de referencia del derecho a la salud es un aspecto fundamental para la consecución de la cobertura sanitaria universal. Ese marco abarca tanto los servicios de salud como los condicionantes subyacentes. Ambos aspectos han de abordarse si queremos que nadie quede rezagado. 

Tanto las leyes como las medidas políticas deben apuntalar la igualdad y la dignidad de todos los miembros de la sociedad, y es preciso que sus contenidos se pongan en práctica.

Además, los servicios de salud sexual y reproductiva son esenciales para empoderar a las mujeres, a fin de que puedan tomar sus propias decisiones en relación con sus vidas. Y esos servicios son fundamentales para el establecimiento de la cobertura sanitaria universal.

Excelencias:

Es posible alcanzar la cobertura sanitaria universal. Como señaló el Dr. Tedros, muchos países que hoy disponen de sistemas inclusivos de salud pública y otras modalidades de protección social, no los construyeron  cuando ya habían alcanzado la prosperidad, sino cuando todavía se hallaban en pésimas condiciones económicas, en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. 

Numerosos países avanzan ya hacia el establecimiento de la cobertura sanitaria universal. Otros deberían avivar el paso. A medida que la mayor cohorte de adolescentes de la historia humana ingresa en la edad adulta, la preservación de su salud será decisiva para la consecución de los ODS: 

Además, todos tendremos que afrontar nuevas amenazas a nuestra salud en los próximos años, ya sea por las repercusiones del cambio climático, el rechazo a la vacunación, que expone a los niños a múltiples peligros, u otras formas de vulnerabilidad a enfermedades transmisibles o no transmisibles.  

Insto encarecidamente a todos los Estados a que asuman compromisos vinculantes en materia de derechos humanos y los incorporen a sus leyes y políticas relativas a la salud, con miras a proteger y cumplir los derechos de millones de personas que actualmente se están quedando rezagadas.

Muchas gracias, señor Presidente.