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Noveno Foro Mundial de Ciudades por los Derechos Humanos,
Gwangju (República de Corea)
30 de septiembre de 2019


Declaración en video de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet

Desde Ginebra, quiero enviar un saludo a Gwangju. Expreso mi apoyo a todos los participantes en el Foro y agradezco al Alcalde de Gwangju el liderazgo que ha demostrado en el movimiento mundial de Ciudades por los Derechos Humanos. 

Todos ustedes –en su condición de alcaldes, funcionarios de gobiernos locales, miembros de la sociedad civil y activistas de derechos humanos-- están demostrando que un liderazgo comprometido puede hacer realidad el derecho internacional en el plano local. De hecho, la función de los gobiernos locales en el cumplimiento de las obligaciones de derechos humanos de los Estados nunca ha tenido tanta importancia como ahora.

El tema de este año, relativo a una nueva concepción de Ciudades por los Derechos Humanos, resulta muy pertinente en un contexto internacional donde los derechos humanos están sometidos a presiones cada vez más intensas. Nuestras ciudades tienen mucho que enseñar al mundo.  

Mi visión es que el movimiento Ciudades por los Derechos Humanos establezca un ejemplo que marque la pauta a los Estados. Esto significa la introducción de políticas basadas en la colaboración, no en la rivalidad. Significa cooperar para el bien común, no para el beneficio individual. Significa abordar las causas profundas de la violencia y el descontento social, como la desigualdad y la discriminación. Significa llegar a ser faros de prácticas idóneas en materia de derechos humanos a las que otras personas puedan dar continuidad.  

El Foro de Gwangju es un buen ejemplo de lo anterior. Allí se están aplicando principios de derechos humanos para los años venideros, incluso la creación de un Defensor Popular de Derechos Humanos que investigue las preocupaciones de los ciudadanos relativas a los procedimientos administrativos.

En Viena se formuló hace años la declaración sobre derechos humanos que lleva el nombre de esa ciudad, se creó el puesto de Alto Comisionado para los Derechos Humanos y se garantizó que esos derechos ocupen un lugar preferente en las leyes y medidas políticas de ámbito local. 

En Montevideo se reconoció que el derecho a la vivienda es un derecho humano y, en consecuencia, la sociedad civil, las universidades y los gobiernos nacionales colaboran hoy para transformar las propiedades abandonadas en viviendas sociales.  

El distrito más poblado de Camerún, el tercer distrito de Douala, que tiene un millón de vecinos, participa directamente en las decisiones sobre el uso de los recursos económicos, siempre limitados.

Muchos otros ejemplos se pusieron de relieve este año cuando mi Oficina y la UCLG celebraron una reunión con gobiernos locales en Ginebra: programas de apoyo a las mujeres víctimas de la violencia en la Ciudad de México; acceso igualitario para las mujeres a oportunidades de empleo en Jember (Indonesia); viviendas adecuadas para inmigrantes en Atlanta (Estados Unidos); y garantía de ingresos básicos para personas de edad en Katmandú. 

El Foro Mundial de Ciudades por los Derechos Humanos ha desempeñado una importante función de inspiración, impulso y coordinación en estas iniciativas.

Todavía nos queda mucho por hacer: alentar a una colaboración más eficaz entre los gobiernos locales y los mecanismos de derechos humanos; establecer un diálogo más estrecho entre los distintos niveles del Estado; y forjar alianzas más enérgicas con la sociedad civil.  

También es esencial que los gobiernos locales participen en los debates internacionales que les atañen directamente. Sus voces no se escuchan lo suficiente en este momento.

Les deseo un foro muy productivo en el que puedan abordar todos estos asuntos, para que el movimiento de Ciudades por los Derechos Humanos siga floreciendo y difundiéndose, para el bien de todos.