Header image for news printout

Día Mundial de la Libertad de Prensa 2020
“Extracción de conclusiones sobre la COVID-19: Hacia un marco consistente para fomentar la información libre y fiable”


​Inglés

Evento en línea organizado por el Grupo de Amigos de la ONU para la Protección de los Periodistas y RSF
Discurso inaugural de Ilze Brands Kehris, Subsecretaria General de Derechos Humanos

6 de mayo de 2020, 10.30 – 12.00 AM, hora de Nueva York

Gracias por la oportunidad que me han brindado de hablarles con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa.

La pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto más que nunca la importancia fundamental que reviste la libertad de expresión y el periodismo libre, independiente y plural para las sociedades pacíficas, inclusivas y sostenibles.

El acceso a la información es esencial para fomentar la confianza en las instituciones públicas entre las personas. Además, aumenta la transparencia y la rendición de cuentas para la acción pública y resulta necesario para que las personas ejerzan su derecho a participar en los procesos de toma de decisiones y para garantizar respuestas inclusivas y centradas en las personas ante los desafíos políticos.

Los periodistas y los medios de comunicación desempeñan una función especialmente importante en el contexto de la COVID-19, puesto que la investigación, el acceso eficaz a información fiable y la difusión libre de los resultados relativos al virus pueden suponer literalmente una cuestión de vida o muerte ya que las personas basarán sus decisiones personales y colectivas sobre su la salud en esta información.

El informe de políticas sobre los derechos humanos y la COVID-19 del Secretario General de las Naciones Unidas subraya que los derechos humanos y el situar a las personas en el centro de las respuestas producen mejores resultados a la hora de superar la pandemia y abordar las desigualdades arraigadas y las deficiencias estructurales de los sistemas de asistencia sanitaria.  Elaborado en el contexto de su llamamiento a la acción por los derechos humanos, el informe pone de relieve la necesidad de rendición de cuentas de los gobiernos ante el pueblo al que pretenden proteger, lo que incluye la responsabilidad del Estado de garantizar la libertad de expresión, así como la libertad de prensa.

En las últimas semanas, nuestra Oficina ha publicado directrices para los estados sobre cómo abordar la pandemia de la COVID-19 de una forma efectiva y respetuosa con los derechos humanos.  Hemos señalado que cuando se adoptan medidas excepcionales en este contexto, deben ser acordes a las normas internacionales que exigen que las restricciones de derechos sean necesarias, proporcionadas y tengan un fin legítimo.

Desde el inicio de la pandemia, ACNUDH ha seguido de cerca la situación de los periodistas y la libertad de prensa en todas las regiones del mundo.

Hemos observado ejemplos positivos en el enfoque adoptado por algunos gobiernos.  Por ejemplo, cuando se declaró el estado de emergencia en toda Georgia el 21 de marzo, las autoridades remarcaron que la libertad de expresión no podía restringirse. 

Lamentablemente, la importante labor de los periodistas y los profesionales de los medios de comunicación que informan sobre la COVID-19 se ve entorpecida en demasiados lugares. Algunos sufren acoso, otros son arrestados y detenidos arbitrariamente con base en medidas formuladas con vaguedad y presuntamente para combatir la "información errónea" o "noticias falsas", o en otros casos por presuntos incumplimientos de las leyes antiterroristas. Se han registrado casos de procesamiento de periodistas por realizar su trabajo e informar al público. La Alta Comisionada Bachelet, alarmada ante las medidas restrictivas impuestas por diversos Estados contra los medios de comunicación independientes y el arresto e intimidación de los periodistas, publicó una declaración el 24 de abril en la cual resaltaba que los periodistas desempeñan una función indispensable en nuestra respuesta a la pandemia y que proteger a los periodistas del acoso, las amenazas, la detención y la censura contribuye a mantenernos seguros. 

En algunos países, tras el inicio de la pandemia, hemos observado el debilitamiento de los mecanismos y medidas previamente establecidos para proteger a los periodistas. En México, las fuerzas policiales que aplicaban medidas de protección han priorizado otras cuestiones, como la seguridad de los hospitales y otras instalaciones estratégicas. En respuesta, ACNUDH ha intensificado su seguimiento a distancia de la violación de los derechos humanos y ha prestado asesoramiento técnico a los mecanismos de protección. Nuestros colegas sobre el terreno también han participado activamente y han compartido con los cuerpos diplomáticos información relativa a los ataques a periodistas y defensores de los derechos humanos.

Los periodistas y los medios de comunicación de todo el mundo que siguen realizando su trabajo, enfrentándose a intimidaciones y a las medidas gubernamentales restrictivas, al mismo tiempo que corren riesgos para su propia salud, necesitan de nuestro apoyo. Nuestra oficina exterior en Mali ha trabajado conjuntamente con los profesionales de los medios de comunicación y la sociedad civil para conocer las amenazas a las que se enfrentan los periodistas, entre ellas los riesgos para la salud. Se nos ha informado que los periódicos se han visto obligados a publicar únicamente dos veces a la semana por la falta de equipo de protección necesario para que los periodistas trabajen con seguridad.

La función de los periodistas es de especial importancia, ya que estamos expuestos a una oleada de información errónea, que dificulta la tarea de identificar orientaciones médicas y públicas precisas, obstaculiza una respuesta eficaz de salud pública y genera confusión y desconfianza. Los consejos médicos infundados y la información falsa incluso pueden afectar seriamente la salud de las personas. Compartir determinados mensajes, vídeos y audios puede provocar una mayor propagación de la COVID-19 y avivar la discriminación y el racismo. A este respecto, nuestra Oficina ha redoblado sus esfuerzos para supervisar y combatir el discurso del odio.

Las Naciones Unidas y los gobiernos, en ocasiones en cooperación con las empresas de redes sociales y periodistas, han empezado a contrarrestar la información errónea que se difunde sobre la pandemia con la exposición de rumores, mitos y otras falsedades y la provisión de información fiable y con base científica.

Aunque es necesario esforzarse para abordar la información errónea, no se debe censurar la información crítica. Esto no solo constituiría una restricción desproporcionada de la libertad de expresión, sino que en realidad sería totalmente contraproducente, ya que la función de las noticias y los periodistas de investigación resulta crucial para exponer la información falsa y mantener informado al público basándose en análisis críticos y en evidencias por parte de médicos, científicos e instituciones reconocidas internacionalmente, junto con las orientaciones oficiales emitidas por las autoridades.

Para concluir, quisiera rendir homenaje a esos periodistas o profesionales de los medios de comunicación que han puesto en peligro su bienestar o vidas desde el inicio de la crisis para informarnos de forma oportuna y precisa y, al hacerlo, ayudan a proteger vidas. Asimismo, nos han mostrado la cara humana de esta lucha. A través de ellos, hemos visto a familias guardando duelo por sus seres queridos en aislamiento, pero también a pacientes luchando contra el virus y a los supervivientes saliendo de las unidades de cuidados intensivos. Gracias a su información, hemos oído las voces de las enfermeras y de los médicos, y hemos comprendido el papel esencial que desempeña el dependiente y el conductor del autobús.

Unamos nuestras fuerzas para defender la libertad de prensa y a los periodistas sin los cuales no lograríamos vencer a la pandemia actual.

Muchas gracias.