Header image for news printout

Es necesario abordar urgentemente el impacto desproporcionado de la COVID-19 en las minorías raciales y étnicas - Bachelet

English

GINEBRA (2 de junio de 2020) - El aumento de las disparidades sobre cómo la COVID-19 está afectando a las comunidades, y el gran impacto desproporcionado que está teniendo sobre las minorías raciales y étnicas, incluyendo las personas de ascendencia africana, han dejado al descubierto desigualdades alarmantes dentro de nuestras sociedades, afirmó el martes la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Michelle Bachelet. También señaló que desigualdades similares están avivando las protestas generalizadas que afectan a cientos de ciudades por todo EEUU. 

“Los datos nos revelan un impacto abrumador de la COVID-19 sobre las personas de ascendencia africana, así como para las minorías étnicas en varios países, incluyendo Brasil, Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos,” declaró Bachelet. “En muchos otros lugares, suponemos que se está produciendo un patrón parecido, pero no podemos asegurarlo ya que no se están recogiendo o informando de datos por raza y origen étnico,” explicó.

En la ciudad de Sao Paulo en Brasil, las personas de color tienen un 62% más de probabilidades de morir de COVID-19 que la población blanca. En el departamento de Seine Saint-Denis en Francia, donde viven muchas minorías, se ha registrado también una mortalidad superior. 

En los Estados Unidos, la tasa de mortalidad por COVID-19 en afroamericanos es más del doble que la de otros grupos raciales. Igualmente, los datos oficiales en Inglaterra y Gales muestran una tasa de mortalidad en personas de raza negra, pakistanís y bangladesís de casi el doble que la de personas de raza blanca, incluso cuando se tienen en cuenta factores como la clase social y otros relacionados con la salud. 

“Las terribles consecuencias de la COVID-19 para las minorías raciales y étnicas está siendo muy debatido, pero lo que es menos evidente es qué pasos se están dando para solucionarlo,” indicó Bachelet. “Los países deben adoptar medidas urgentes, como por ejemplo dar prioridad al control y un mayor número de pruebas médicas, el aumento del acceso a asistencia sanitaria, y suministrar información específica para estas comunidades.”

Estas disparidades son probablemente resultado de numerosos factores relativos a la marginación, la discriminación, y el acceso a la salud, aunque se necesita más información para poder entender en su totalidad y solucionar esta situación. Las desigualdades económicas, el hacinamiento en las viviendas, los riesgos medioambientales, la disponibilidad limitada de asistencia sanitaria y los sesgos en la provisión de servicios de salud son todos factores que pueden tener que ver. Las personas procedentes de minorías raciales y étnicas también ocupan en gran proporción algunos empleos que conllevan un mayor riesgo, incluyendo los sectores de transporte, salud y limpieza. 

“Los países deben no solamente centrarse en el impacto actual de estas disparidades sobre grupos y comunidades que se enfrentan a discriminación racial, sino también en sus causas fundamentales,” señaló Bachelet. “Este virus está poniendo al descubierto desigualdades endémicas que han sido ignoradas durante demasiado tiempo. En los Estados Unidos, las protestas desencadenadas por el asesinato de George Floyd están poniendo de relieve no solamente la violencia policial contra las personas de color, sino también las desigualdades existentes en salud, educación, empleo y la discriminación racial endémica.

“Estos problemas tienen su reflejo en mayor o menor grado en muchos otros países, donde las personas de descendencia africana y otras minorías raciales se ven sometidas a formas arraigadas de discriminación,” añadió. “Es muy triste que hizo falta la aparición de la COVID-19 para revelar lo que debería haber sido obvio, que el acceso desigual a asistencia sanitaria, el hacinamiento en las viviendas y una discriminación sistemática hacen que nuestras sociedades sean menos estables, seguras y prósperas.”

Para avanzar es necesario que los gobiernos adopten medidas urgentes para dar prioridad a la recopilación de datos desglosados, según Bachelet. Un estudio reciente de The Lancet basado en documentos e informes nacionales de supervisión sobre la COVID-19 concluyó que solamente el 7% de los mismos incluían datos desglosados por origen étnico.

“La recopilación, desglose y análisis de datos por origen étnico o raza, así como por género, son fundamentales para identificar y abordar las desigualdades y la discriminación estructural que contribuyen a resultados de salud deficiente, incluyendo la COVID-19,” señaló Bachelet.

“También resultan cruciales las consultas serias y continuas con las minorías étnicas y raciales sobre la manera de avanzar en la respuesta a la COVID-19,” añadió.  

“Es imposible vencer en la lucha contra esta pandemia si los gobiernos se niegan a reconocer las fragrantes desigualdades que el virus está poniendo en evidencia,” declaró la Alta Comisionada. “En última instancia, los esfuerzos para vencer a la COVID-19 y comenzar el proceso de recuperación solamente tendrán éxito si se protegen los derechos de todas las personas a la vida y la salud, sin discriminación alguna.

“El Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-2024) también ofrece un marco relevante y una oportunidad para tratar las injusticias históricas que han contribuido sin duda a las disparidades raciales que vemos en la actualidad,” aseguró Bachelet, quién es también la Coordinadora de las Naciones Unidas del Decenio Internacional. 

FIN

Para más información y solicitudes de prensa, póngase en contacto con: Rupert Colville - + 41 22 917 9767 / rcolville@ohchr.orgo Jeremy Laurence - + 41 22 917 9383 / jlaurence@ohchr.orgoLiz Throssell- + 41 22 917 9296 / ethrossell@ohchr.org o Marta Hurtado - + 41 22 917 9466 / mhurtado@ohchr.org

Etiqueta y comparte - Twitter: @UNHumanRights y Facebook: unitednationshumanrights