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Refuerzo de los órganos creados en virtud de tratados, guardianes de los pactos y tratados de derechos humanos del mundo

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Martes 2 de junio de 2020

Excelencias:

Quiero comenzar agradeciendo al Presidente de la Asamblea General y a los dos cofacilitadores para la revisión del sistema de órganos de tratados de las Naciones Unidas —los Representantes permanentes de Marruecos y Suiza— la convocatoria de esta consulta oportuna e importante.

Los tratados de derechos humanos constituyen el fundamento jurídico de gran parte del trabajo de las Naciones Unidas. Entre los pilares que guían nuestros fundamentos normativos comunes y acordados, a medida que afrontamos las dificultades mundiales y locales en todo el mundo, se encuentran las actividades de desarrollo en la cuestión de los derechos humanos, las fórmulas para proteger a las personas de todo el mundo de la crisis climática, y los esfuerzos para prevenir y mitigar el impacto generado por la pandemia de la COVID-19.

Dichos pilares necesitan sus propios guardianes para un mejor funcionamiento y los órganos creados en virtud de tratados en derechos humanos desempeñan esta función primordial. Durante décadas, los expertos independientes de los órganos creados en virtud de tratados, con el respaldo de mi oficina, han facilitado a las víctimas un espacio esencial de justicia y reparación y han ofrecido a los Estados miembro recomendaciones y orientaciones importantes sobre las medidas que deberían adoptar en aras del disfrute de los derechos humanos por parte de todas las personas en sus respectivos países, y, en última instancia, la mejor forma de fomentar sociedades más estables e inclusivas.

El trabajo realizado por los órganos creados en virtud de tratados ha sido inestimable. Ha guiado reformas jurídicas en países de todas las regiones, cubriendo cada aspecto de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, además del derecho al desarrollo. Ha ayudado a los Estados miembro en la reparación de las violaciones sufridas por cientos de víctimas. El control cuidadoso y especializado, combinado con las recomendaciones detalladas y elaboradas durante las evaluaciones de los países, han inspirado políticas y programas que han beneficiado a innumerables personas. Esas recomendaciones también se utilizan ampliamente y se contrastan en el trabajo de las Naciones Unidas, que incluye otros mecanismos de derechos humanos.

Estamos aquí para encontrar vías de reforzar este sistema, a medida que se enfrenta a una serie de retos.

El alcance, la complejidad y la carga de trabajo resultante del sistema de órganos de tratados han aumentado considerablemente, puesto que los tratados existentes y sus protocolos han obtenido ratificaciones adicionales, y se han introducido nuevos tratados. No obstante, los recursos asignados a los órganos creados en virtud de tratados no se han mantenido a la par de esta expansión del sistema y la carga de trabajo correspondiente, lo que ha aumentado la brecha entre las expectativas sobre el terreno y nuestra capacidad para cubrirlas.

Es esencial adoptar medidas para salvaguardar la accesibilidad y la influencia de este sistema valioso. La Resolución 68/268 de la Asamblea General supuso un hito a este respecto. Sirvió de catalizador para la armonización de los métodos de trabajo de los órganos creados en virtud de tratados, fomentó los procedimientos simplificados y un mejor cumplimiento de la presentación de informes, ofreció una base objetiva para el cálculo de las necesidades de recursos, al igual que introdujo un nuevo programa de desarrollo de la capacidad.

Hoy, seis años después de la adopción de esta Resolución, es el momento de hacer balance de los éxitos y los desafíos en su aplicación, y considerar los ajustes necesarios a la vista de las lecciones adquiridas. Me complace ver que los Representantes permanentes de Suiza y Marruecos hayan aceptado tomar el liderazgo como cofacilitadores del proceso de revisión de 2020.

Aunque el proceso de dicha revisión es intergubernamental, debería ser transparente e inclusivo, así como tener en cuenta las recomendaciones de otras partes interesadas importantes, incluidos los órganos creados en virtud de tratados, las agencias de las Naciones Unidas, las instituciones nacionales de derechos humanos y la sociedad civil. El proceso de toma de decisiones también aprovechará la experiencia de Ginebra y Nueva York, y el requerimiento actual de mantener diálogos en línea puede contribuir a la inclusión de muchas opiniones en la revisión. 

El evento de hoy constituye el lanzamiento oficial de la revisión de 2020, pero no empezamos de cero. Tenemos a nuestra disposición abundante información, análisis y propuestas, elaboradas por los Estados miembro, los órganos creados en virtud de tratados, las ONG, los expertos académicos, mi Oficina y otros.

Estos incluyen la perspectiva acordada por los presidentes de los órganos creados en virtud de tratados en junio de 2019, así como los comentarios y propuestas relevantes de los Estados miembro.

Muchas de estas propuestas preliminares comparten conclusiones fundamentales, de las que quisiera destacar algunos aspectos cruciales bajo mi punto de vista:

  • No hay necesidad de reabrir los tratados. El refuerzo de los órganos creados en virtud de tratados que procuramos puede y debería aumentarse en el marco normativo actual.
  • La Resolución 68/268 sigue siendo relevante. Aborda los retos fundamentales que afrontan los órganos creados en virtud de tratados, incluida la accesibilidad, la previsibilidad y la coherencia del sistema. Incluye recomendaciones para adaptar, complementar o actualizar el equilibrio alcanzado en la Resolución 68/268, aunque su contenido sigue constituyendo un referente.
  • Los propios órganos creados en virtud de tratados pueden adoptar numerosas medidas para mejorar el sistema. Ya se han adoptado algunas medidas: varios órganos creados en virtud de tratados han empezado a coordinar listas de cuestiones, a ampliar los procedimientos simplificados de presentación de informes y a celebrar diálogos regionales. Existen otras innovaciones para abordar las deficiencias del sistema que deben reforzarse y dotarse de recursos. Un caso ilustrativo es la introducción prevista de un ciclo de revisiones previsibles por parte del Comité de Derechos Humanos y el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Estos ciclos de revisiones no solo facilitarían el cumplimiento de los calendarios de los órganos creados en virtud de tratados, sino que también supondría que todos los Estados Partes se revisasen con regularidad, y no solo los que presentan informes.
  • Se necesitan mejores herramientas digitales para reforzar la accesibilidad de los órganos creados en virtud de tratados. La pandemia de la COVID-19, junto con la cancelación correspondiente de recientes sesiones presenciales de los órganos creados en virtud de tratados, pone de relieve la necesidad de encontrar otras formas de avanzar con el trabajo de dichos órganos en línea en la actualidad, al mismo tiempo que se atiende la necesidad de servicios de interpretación, y otros retos. Asimismo, esta situación brinda la oportunidad para revaluar dónde pueden y podrán aportar más las herramientas digitales. La suspensión continuada del trabajo de los órganos creados en virtud de tratados perjudicaría sumamente la labor de derechos humanos y a los millones de beneficiarios de todo el mundo. Los intercambios virtuales no pueden sustituir todo el trabajo presencial. No obstante, el cambio a un trabajo más digital podría conllevar más contacto directo con la sociedad civil y los funcionarios gubernamentales en determinadas circunstancias. Igualmente podría llevar a una gestión de casos en línea y a otras ventajas en términos de eficiencia a largo plazo. Estas posibilidades habrán de analizarse cuidadosamente.
  • Un proceso abierto, transparente y basado en los méritos en la elección de candidatos para los órganos creados en virtud de tratados resulta vital para lograr una diversidad de miembros que cumplan los criterios más rigurosos de profesionalidad e independencia. Las propuestas incluyen el establecimiento de un proceso de selección nacional competitivo u otro proceso de selección independiente, como por ejemplo una plataforma compartida, y posiblemente en línea, para los candidatos actuales de los órganos creados en virtud de tratados. Acojo con agrado todos los esfuerzos por elevar el nivel en la composición de órganos tan importantes.
  • Por último, los órganos creados en virtud de tratados precisan unos recursos presupuestarios suficientes y regulares y un personal adecuado, en función de la carga de trabajo real y todas las actividades encomendadas. Los ciclos de revisiones previsibles que se proponen permitirían contar con una fórmula orientada al futuro para la asignación de recursos. Mientras ustedes analizan diversas ideas en las próximas semanas y meses, confío en que la influencia de estas ideas en los recursos se tenga plenamente en cuenta.

Excelencias:

La pandemia de hoy demuestra claramente la importancia que revisten las reformas en materia de derechos humanos para crear sociedades resistentes. La COVID-19 localiza y explota las deficiencias que existen en la protección de los derechos humanos, lo que aumenta la vulnerabilidad de las comunidades a su impacto. Este proceso de revisión representa una oportunidad para reforzar los pilares protectores fundamentales que nos sirven de guía hacia unas sociedades más seguras y menos desiguales. Espero con interés sus intervenciones contando ya con numerosos elementos creativos y prometedores sobre la mesa.