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Discurso preliminar de la Alta Comisionada, reunión informal de los presidentes de los órganos creados en virtud de tratados,
Reunión en línea, 2-5 de junio de 2020, 12.30-13.00 PM


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Es un placer para mí dirigirme a ustedes hoy y tener la posibilidad de intercambiar impresiones en línea, como parte de nuestra nueva realidad para seguir trabajando, pero en condiciones de total seguridad.

Espero que ustedes y sus familias se encuentren bien en estos tiempos difíciles y, en primer lugar, me gustaría agradecerles su dedicación a seguir aplicando sus mandatos de forma flexible, pero eficaz, en las circunstancias actuales, con el fin estratégico de evitar deficiencias en la protección de los derechos humanos.

Muchos órganos creados en virtud de tratados han demostrado la capacidad extraordinaria para prestar servicios de alta calidad a distancia, que incluyen un asesoramiento y recomendaciones esclarecedores sobre cómo abordar las implicaciones de la crisis de la COVID-19 para los derechos humanos. En el ejercicio de mis funciones, he valorado las perspectivas que han planteado. La necesidad de seguir supervisando cada situación y ofreciendo orientaciones a los Estados es más pertinente que nunca, y la función de los órganos creados en virtud de tratados seguirá siendo de vital importancia en el mundo posterior a la COVID-19 al que nos dirigimos.

Todos los aspectos de nuestras vidas y medios de subsistencia se han visto perjudicados, desde la forma en que la tecnología ha transformado nuestro mundo, hasta una mayor desigualdad que se ha intensificado, especialmente para los que ya eran vulnerables, así como el reconocimiento de la función insustituible de los gobiernos para lidiar con los retos de la pandemia y sus efectos.

Es la segunda vez en poco tiempo que los presidentes se juntan en un contexto informal para intercambiar impresiones sobre la manera de avanzar habida cuenta de la situación actual por la COVID-19.

Soy muy consciente de los retos a los que todos nos enfrentamos para cumplir plenamente el mandato de sus comités, tal y como se explica en la carta del Presidente del Comité contra la Desaparición Forzada del 22 de mayo de 2020.

Dicha carta identificaba varios retos, entre ellos, la prestación de servicios de interpretación simultánea, los límites de la diferencia horaria en sus países de residencia, los problemas técnicos de la plataforma en línea empleada y cuestiones de confidencialidad, la accesibilidad para las personas con discapacidades, junto con problemas de conexión a Internet en sus respectivos países. Quisiera asegurarles que las Naciones Unidas trabaja arduamente para actualizar sus plataformas en línea a fin de ofrecer mejores servicios de interpretación simultánea y opciones de accesibilidad para las personas con discapacidades.

Siempre he sostenido que la crisis de la COVID-19, además de los numerosos desafíos que nos plantea, también abre la posibilidad de reconsiderar y expandir nuestros métodos de trabajo para lograr una mayor repercusión sobre el terreno. La crisis actual puede servir de catalizador para incluir nuevas herramientas en nuestro trabajo y llegar mejor a los destinatarios, quienes, de otro modo, no participarían directamente en los mecanismos de derechos humanos. He aquí el ejemplo del testimonio conmovedor de una víctima de desaparición forzada que participó en línea en la reciente reunión virtual del Comité contra la Desaparición Forzada. Comprendo que es ya práctica habitual que algunos comités intercambien impresiones por videoconferencia para garantizar la participación de las víctimas y los agentes de la sociedad civil de base en su trabajo.

La necesitad de trabajar en línea en la actualidad nos está obligando a modernizar nuestra forma de trabajar a largo plazo. Es evidente que los intercambios virtuales no pueden sustituir todo el trabajo presencial, aunque brinda nuevas oportunidades para volver a evaluar cómo estos pueden contribuir adicionalmente. Por tanto, les animo a considerar durante sus debates qué innovaciones pueden ser posibles —incluso necesarias— para realizar una labor digital más completa y de qué modo podemos asegurar la continuidad del diálogo con los Estados Partes dadas las circunstancias extraordinarias.

Coincidimos plenamente en que el trabajo en línea no debe considerarse simplemente una medida de reducción de costes a largo plazo, sino también una herramienta adicional que puede complementar las reuniones presenciales del Comité. 

Mi Oficina y su división de órganos de tratados somos sus aliados para lograr ese objetivo.  Distintas secciones de la división han realizado recientemente seminarios en línea para analizar cuál es la mejor forma de proseguir nuestra labor, incluso durante este cambio al mundo digital, el cual, en lugar de distanciar los órganos creados en virtud de tratados de los titulares de derechos, mejora la accesibilidad y la visibilidad de la labor crucial que ustedes realizan en materia de derechos humanos. Esperamos compartir con ustedes las conclusiones y recomendaciones de nuestros colegas en breve.

El pensamiento crítico y la innovación resultan necesarios para afrontar el riesgo inmediato que suponen las deficiencias en la protección y para reforzar métodos de trabajo a largo plazo.

En la esfera de las peticiones y de la labor de medidas urgentes, la COVID-19 ha sacado a la luz las partes menos visibles del “iceberg” de las peticiones, por así decirlo. Se han puesto de relieve los problemas que existían con los procedimientos ya que estos exigían un gran volumen de papeleo.  Por otro lado, gran parte de las peticiones y de la labor de medidas urgentes se ha llevado a cabo siempre fuera de las sesiones formales de los órganos creados en virtud de tratados, por lo que es un buen momento para revisar internamente la forma en que se ha realizado este trabajo desde el punto de vista tecnológico para ampliar nuestro horizonte de innovación.

A este respecto, se han realizado numerosos esfuerzos para analizar una transformación digital de los procedimientos de las peticiones para liberarnos de la dependencia excesiva de los archivos en soporte papel y garantizar las ventajas en términos de eficiencia y repercusiones que ofrecen las herramientas informáticas adecuadas, tal vez incluso a través de una iniciativa exclusiva de recaudación de fondos a largo plazo de los órganos creados en virtud de tratados. No obstante, es necesario adoptar con urgencia medidas a corto y medio plazo para dotar a la división con la infraestructura informática más básica para posibilitar una transformación digital más completa.

Esta tarde voy a participar en el inicio oficial virtual de la revisión de 2020, junto con el Presidente de la Asamblea general y sus cofacilitadores nombrados, los embajadores de Marruecos y Suiza de las Naciones Unidas en Nueva York. Para el 4 de junio, está prevista otra reunión virtual para expertos, en la cual ustedes podrán participar para establecer su perspectiva sobre cómo el sistema de órganos de tratados tiene que evolucionar.

La labor de los órganos creados en virtud de tratados de derechos humanos es el fundamento de nuestros esfuerzos. Ustedes plasman las normas jurídicas en medidas concretas que los Estados deberían adoptar en aras del disfrute de los derechos humanos para todas las personas. Esa adopción contribuye a la aplicación de los ODS y otros compromisos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Sin embargo, la crisis financiera de las Naciones Unidas sigue afectándonos a todos, con pocas perspectivas de mejora. Tengan por seguro que el Secretario General y yo seguiremos haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para evitar o mitigar el impacto de la crisis financiera en sus trabajos. Procuraremos demostrar las repercusiones de nuestro trabajo y la agilidad necesaria para garantizar que los órganos creados en virtud de tratados reciban su parte de los recursos necesarios para ser eficaces.

La visión de los presidentes, algo que ha reconocido el Secretario General en su informe sobre el estado del sistema de órganos de tratados, no debería quedar solo en eso: una visión.

Afinar la perspectiva que ustedes tienen sobre ajustes concretos de los métodos de trabajo y sobre el apoyo que la Asamblea General brinda a su labor es una prioridad estratégica para los debates de esta semana. Ello reforzaría positivamente la práctica de los órganos creados en virtud de tratados. Se está iniciando una mejor coordinación y expansión del procedimiento simplificado de presentación de informes, así como agendas previsibles para los dos pactos.

Asimismo, hace poco se celebraron los primeros diálogos regionales.

Necesitamos reforzar estos pasos y buscar apoyo, tanto político como financiero, de los Estados, incluyendo el contexto de 2020. Para ello, cuanto más concretos sean a la hora de transformar sus ideas en medidas y necesidades específicas mayores serán nuestras probabilidades de conseguir un éxito duradero.

También les animo a explicar su perspectiva de las experiencias adquiridas durante los últimos meses de circunstancias extraordinarias. Cuando la normalidad ha dejado de ser una opción, el impulso a ser más creativos e innovadores al que nos empuja esta situación puede propiciar una evolución que traiga cambios permanentes.

Muchas gracias.