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El aumento de ciclos de violencia en Belarús exige reformas y diálogo

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Declaración de Nada Al-Nashif, Alta Comisionada Adjunta de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

45º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos

18 de septiembre de 2020

Señora Presidenta,
Sus Excelencias,

El examen por parte del Consejo de los sucesos recientes en Belarús es oportuno.

A pesar de la violenta represión por parte de las fuerzas de seguridad belarusas, y de los miles de arrestos, han continuado las pacíficas manifestaciones masivas para refutar el resultado proclamado de las elecciones presidenciales del mes pasado.  Éstas reclaman también el fin de la violencia policial y una solución para cuestiones más amplias sobre derechos humanos.

Sucesivos Relatores Especiales sobre la situación de los derechos humanos en Belarús han venido describiendo sistemáticamente un entorno profundamente represivo para los derechos humanos en el país.  Alabo su labor, y cabe recordar que el Consejo estableció por primera vez este mandato como reacción a la crisis que siguió a las elecciones presidenciales de diciembre de 2010

Como informó la ACNUDH, las elecciones de diciembre de 2010 fueron seguidas de una represión masiva contra los opositores políticos, los grupos de derechos humanos y los medios de comunicación. Se produjeron cientos de detenciones, con denuncias de tortura y malos tratos a los detenidos, además de violaciones de garantías procesales. Tras destacar la falta de un poder judicial independiente y otras salvaguardias de derechos humanos fundamentales, el informe realizó 15 recomendaciones al gobierno.

Pocas de éstas se pusieron en práctica, y casi diez años después de las elecciones de diciembre de 2010, observamos que muchos de estos patrones se siguen repitiendo.  Algunos están incluso empeorando.

Somos testigos de miles de detenciones. Cientos de denuncias de tortura y otros malos tratos, que incluyen violencia sexual y la supuesta tortura de niños.  El secuestro violento de personas a plena luz del día por parte de individuos enmascarados, presumiblemente debido a sus opiniones expresadas de forma pacífica. Se está desplegando policía armada y personal de seguridad en un patrón casi sistemático de uso innecesario y excesivo de la fuerza contra los manifestantes, que son en su mayoría pacíficos. 

Las autoridades están promoviendo con hostilidad causas penales y administrativas contra personas que se considera que apoyan a la oposición.  Entre éstas se incluyen miembros del Consejo de Coordinación en la oposición, cuyos líderes están todos, menos en un caso, actualmente bajo detención o en el extranjero, así como dirigentes obreros y otros manifestantes.  Estas personas pueden ser condenadas a detención administrativa de hasta 25 días, o acusadas de organizar o participar en "desórdenes públicos" o en otros delitos que conllevan penas de prisión elevadas.

Periodistas que venían informando de los hechos han sido detenidos y encarcelados de forma arbitraria, han recibido malos tratos, se les ha despojado de su acreditación o equipo, y han sido sometidos a hostigamiento judicial.  Desde las elecciones, las autoridades han restringido también en repetidas ocasiones el acceso a Internet. 

En otras palabras, estamos observando las mismas deficiencias sistemáticas subyacentes que conducen a un aumento de un ciclo de violaciones graves de derechos humanos.  Me preocupa especialmente los cientos de denuncias de tortura y otros malos tratos bajo custodia policial, con escasa evidencia de que vaya a haber una pronta investigación o de una desaprobación oficial de estos supuestos incidentes.  Por el contrario, hemos recibido indicios preocupantes de que las víctimas y sus abogados se muestran cada vez más reacios a presentar denuncias de tortura y otros malos tratos, por miedo a represalias. 

Excelencias,

Es vital para el futuro de Belarús que se rompan estos ciclos de aumento de la represión y la violencia. 

Esta Oficina está convencida de que la clave más importante para una buena gobernanza es escuchar. No es la única clave, ya que también es necesario actuar, y escuchar y oir de forma atenta las distintas voces de otras personas en el contexto de un diálogo auténtico suponen la única forma de asegurar que un gobierno atiende a sus necesidades, lo cual es, después de todo, el deber de un gobierno.

La inestabilidad y los conflictos son destructivos y resultan caros.  La represión, la cual produce que se enquisten las reivindicaciones subyacentes, aviva ambos problemas.  Cuando los gobiernos limitan las libertades públicas y reprimen las voces independientes, se están privando ellos mismos de los beneficios de la participación pública, a la vez que debilitan la seguridad y el desarrollo. La sociedad civil es un socio valioso, no una amenaza; y la libre expresión de una pluralidad de opiniones debe ser acogida favorablemente, no reprimida.

Insto a las autoridades a cumplir con sus obligaciones en virtud de los tratados internacionales de derechos humanos.  Les animo también a entablar un diálogo transparente e inclusivo que reemplace a la violencia, y que garantice que no habrá represalias de ningún tipo contra aquellos que contribuyan con sus ideas y reivindicaciones. 

Deben terminarse las violaciones de derechos fundamentales a la libertad de expresión, de información y de reunión pacífica, y se debe poner en libertad de forma inmediata a todos aquellos detenidos por expresar su desacuerdo, o por su participación en protestas, huelgas y otras acciones pacíficas.

Se debe poner fin al acoso, intimidación, presión y la supuesta expulsión de Belarús de miembros de la oposición, incluyendo los miembros del Consejo de Coordinación. 

Las medidas basadas en los derechos humanos suponen la base más eficaz para lograr un desarrollo sostenible y sociedades estables y prósperas.  Existe una necesidad manifiesta de reformas, en particular, para fomentar el estado de derecho, construir instituciones responsables y dar apoyo a la buena gobernanza, a partir de un proceso de consulta inclusivo que proporcione a la población un papel a la hora de diseñar el futuro que desean. 

También apelo a las autoridades a facilitar investigaciones independientes, transparentes, rápidas, eficaces, minuciosas e imparciales sobre las denuncias de violaciones graves, con vistas a garantizar la rendición de cuentas y el acceso a una reparación efectiva para las víctimas.

Insto al Consejo a facilitar un diálogo auténtico; a promover soluciones sostenibles, pacíficas e inclusivas para todos los ciudadanos de Belarús; y a impedir que sigan escalando en intensidad estos ciclos de violencia. Los derechos fundamentales de todos los belarusos deben prevalecer sobre intereses políticos y cálculos geopolíticos. 

Mi Oficina y los mecanismos de derechos humanos están listos para ayudar a valorar las consecuencias para los derechos humanos de la crisis actual y para ofrecer recomendaciones y ayuda técnica adicional para poder abordarla.