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En Afganistán, seis puntos para una paz sostenible

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Conferencia de Afganistán 2020
Evento paralelo: 
Construcción de una Paz Sostenible
Segmento A: Garantizando y reforzando los derechos humanos y la participación de las mujeres
Declaración de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
23 de noviembre de 2020

Excelencias, 
Señoras y Señores

Para el pueblo de Afganistán, este año trajo consigo un rayo de esperanza con el inicio de las Negociaciones de Paz de Afganistán, frente a un transfondo desolador de considerables desafíos para la vida diaria: un conflicto armado que sigue en marcha, desastres naturales y la aparición de la pandemia de la COVID-19.
Hoy, aprovecho la oportunidad que ofrece esta esperanza para realizar seis "peticiones" para el pueblo de Afganistán:  
En primer lugar  – de enero a octubre de este año, UNAMA registró casi 6.000 víctimas civiles (2.117 muertos y 3.822 heridos).  A la vez que surgió la esperanza de un alto el fuego, en el contexto de las Negociaciones de Paz de Afganistán y con el llamamiento del Secretario General de las Naciones Unidas a una cesación del fuego humanitaria global, el número de víctimas civiles no ha disminuido desde el inicio de las conversaciones de paz el 12 de septiembre. 

La semana de "reducción de la violencia" de comienzos de este año, del 22 de febrero al 28 de febrero, y los dos alto el fuego de tres días por la celebración de la festividad del Eid demostró que las partes del conflicto son capaces de reducir los combates con consecuencias positivas para los civiles cuando existe voluntad política para ello. En la situación actual de continuación de los combates, las partes del conflicto pueden y deben hacer más para proteger a los civiles de daños adicionales adoptando todas las medidas necesarias para prevenir y poner fin a más víctimas civiles.  

Mi petición: en el contexto de las Negociaciones de Paz de Afganistán, insto a las partes a alcanzar acuerdos inmediatos para salvaguardar la vida de los civiles.  Esto puede ahorrar el sufrimiento de miles de familias, y atenuar las recriminaciones además de reafirmar la confianza entre los negociadores. Las partes deben buscar, y aplicar, vías para reducir el uso de tácticas que provoquen daños considerables para los civiles. Por encima de todo, necesitamos una reducción declarada, clara y común de la violencia, aunque lo ideal sería un alto el fuego.      

En segundo lugar – casi la mitad de la población de Afganistán tiene menos de quince años. Las Negociaciones de Paz de Afganistán ofrecen una oportunidad para que las partes acuerden medidas para aumentar la confianza sobre la protección de los menores.         

Mi petición: que todas las partes cesen los ataques en, y en las cercanías de, hospitales y escuelas, y que desalojen estas instalaciones que son usadas actualmente para fines militares; que se de prioridad a zonas geográficas para un desminado humanitario con el fin de proteger a los niños de posibles daños; y que se creen programas en las comunidades para la puesta en libertad de niños detenidos y la reintegración de niños reclutados.  

En tercer lugar – Afganistán es parte en siete de los nueve tratados internacionales fundamentales de derechos humanos y, como Estado miembro, no debe retirarse de los Pactos Internacionales, o de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Este supone el marco legal que garantiza la promoción y protección de los derechos humanos y de la dignidad humana de todas las personas en Afganistán. 

Mi petición: que  todas las partes en las conversaciones reafirmen su adhesión con las obligaciones existentes de Afganistán en materia de derechos humanos internacionales, independientemente de qué gobierno esté en el poder. 

En cuarto lugar – existe mucho debate sobre si se intercambiarán o se negociarán los derechos de las mujeres en la mesa de negociaciones con el fin de obtener otros objetivos políticos. Debemos empezar desde la premisa que los derechos de las mujeres forman parte del marco internacional de derechos humanos, el cual es universal, inalienable e indivisible.  Los derechos de las mujeres no pueden verse amenazados sin que suponga socavar todos los derechos humanos fundamentales. 

Mi petición - a todas las partes en las conversaciones: asegurar la participación de peso de las mujeres en el proceso, usando todos los canales y a todos los niveles en la toma de decisiones. ¿Qué significa esto? Escuchar las voces de las mujeres, como mujeres, y también como individuos con distintas  procedencias, experiencias, y conocimiento - como médicos, profesoras, abogadas, madres, víctimas y organizadores de la comunidad.Al igual que los hombres, las mujeres afganas tienen múltiples y diferentes perspectivas que deben ser escuchadas y reconocidas.Existe una correlación directa entre la participación de las mujeres y la sostenibilidad de la paz: redunda en interés de todos garantizar que las mujeres ocupen un asiento de igual valor en la mesa.

En quinto lugar – Afganistán cuenta con una notable y vibrante sociedad civil.  Actores de la sociedad civil, defensores de los derechos humanos, personal de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, periodistas y trabajadores de medios de comunicación son cada vez más víctimas y se enfrentan a amenazas, intimidación y acoso. La sociedad civil desempeña un papel fundamental en la promoción y protección de derechos humanos en la actualidad y lo seguirá haciendo durante y después de cualquier acuerdo de paz.  

Mi petición: que no se reprima a los medios de comunicación, y que no se impida la labor de las ONGs mediante la legislación o la intimidación. El pueblo de Afganistán necesita de un espacio cívico floreciente en el futuro, quizás más que nunca antes. 

En sexto lugar – Toda paz sostenible se basa en la participación, la inclusión y en los derechos de todas las personas de Afganistán. Es importante que las partes aborden ahora el daño sufrido por las familias y las comunidades, y que este sea tenido en cuenta según avanzan los debates para la paz. Como Naciones Unidas, fomentamos la 'justicia centrada en las víctimas' como enfoque que sitúa a las víctimas en primer plano.  Esto supone debatir también cuestiones dolorosas sobre la verdad, la reparación, la justicia y la prevención de víctimas adicionales.       

Las iniciativas de justicia transicional han demostrado repetidamente que pueden ayudar a solucionar los agravios y divisiones.  Lo he visto de primera mano. Mi propia experiencia en Chile me convenció de que los procesos de justicia de transición que son específicos a un contexto, diseñados a nivel nacional y que se centran en las necesidades y en las decisiones informadas de las víctimas pueden conectarempoderar y transformar a las sociedades, y contribuir de ese modo a una paz duradera y justa. 

Mi petición: que las partes del conflicto reconozcan el daño provocado a las víctimas, y que se atiendan sus derechos a la verdad, la justicia, la indemnización y la reparación. Víctimas, mujeres, y minorías abogan de forma activa para que se oigan sus voces durante las Negociaciones de Paz de Afganistán, las cuales ofrece una oportunidad para que las partes analicen y afronten las pérdidas irreversibles y los efectos devastadores que ha tenido la guerra para los afganos, y la posibilidad real, la esperanza de una paz duradera para todos los afganos. 

Gracias.