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Reunión virtual de alto nivel sobre promesas de contribuciones para la situación humanitaria del Yemen

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Declaración de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

1 de marzo de 2021

Excelencias,

Los derechos humanos fundamentales de millones de yemenís han sido despojados por un conflicto devastador de más de seis años de duración, y por la escasez de fondos para ayuda humanitaria.

El acceso a una vivienda, alimentación adecuada, agua limpia, educación y asistencia sanitaria ha desaparecido en algunos casos —y para muchos, su coste los hace imposible.

El aumento de la inflación y la depreciación rápida del rial yemení están sumiendo cada vez más a las familias yemenís en una situación de endeudamiento aplastante o de falta de vivienda.

La pandemia ha tenido una repercusión devastadora en los medios de subsistencia de los trabajadores y agricultores yemenís.

Asimismo, está forzando al límite la capacidad de los centros sanitarios, ya de por sí reducida por los ataques de todas las partes durante este conflicto, en contravención del derecho humanitario internacional.

Nunca será suficiente lo que diga sobre la magnitud de estas necesidades. La población de Yemen recurre a nosotros en busca de esperanza, ayuda —y vida—.

Más de 16 millones de personas se enfrentan al dolor, la debilidad y las amenazas permanentes a la salud asociados con una malnutrición prolongada. Una generación de niños se ve amenazada por un retraso del crecimiento o del desarrollo. 

Las consecuencias de un hambre —o hambruna— prolongada en esta escala alcanzarán a toda la región y durante varias generaciones.

Las mujeres, los desplazados internos y migrantes, la comunidad muhamasheen ampliamente discriminada, los miembros de minorías religiosas y las personas con discapacidades a menudo soportan una doble o triple carga. La discriminación se ha agravado durante estos años de conflicto, y está empeorando aún más con la COVID-19.

Mi Oficina sigue documentando el saldo de civiles asesinados y heridos por el conflicto armado, y verificando detenidamente cada caso individual con vistas a garantizar una futura rendición de cuentas por las violaciones o abusos. El número total de bajas civiles verificadas desde marzo de 2015 ahora supera ampliamente las 20.000; de las cuales más de 5000 eran niños.

Todas las partes del conflicto son responsables de estos ataques. Ninguna de las partes adopta las debidas precauciones con el uso de las armas: ya sean artillería, misiles, ataques aéreos, el uso indiscriminado de minas terrestres y marinas, o el uso imprudente de armas pequeñas. 

La población de Yemen ha sufrido más allá de la capacidad humana. Precisa una ayuda humanitaria amplia, apoyo político para las conversaciones de paz y, en la medida de lo posible, una mayor protección de los grupos especialmente vulnerables.

Asistencia legal para todos aquellos que carecen de documentos de identidad por extravío o desplazamiento. Servicios para ayudar y dar refugio a las víctimas de violencia de género y violencia contra la infancia. Asistencia jurídica para supervisar y ayudar a las personas que afrontan detenciones arbitrarias, tortura, maltrato o juicios injustos. Ayuda a las familias de personas que han desaparecido.

Todo ello resulta imprescindible para la dignidad de las personas, así como para recuperar la esperanza de que el estado de derecho puede sobrevivir.

Necesitamos su ayuda, a una escala que pueda equipararse a la dedicación de miles de valientes trabajadores humanitarios y de derechos humanos, y acorde a la inmensa necesidad de millones de yemenís. Y pedimos que esa ayuda se haga efectiva sin mayor dilación.

Gracias por su asistencia.