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Video “La transición energética para un desarrollo sostenible en Iberoamérica: respuestas desde la ciencia, la tecnología y la innovación”

Intervención de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

21 de julio de 2021

Excelencias,
Estimadas y estimados participantes,

Me complace dirigirme a este importante evento.

El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la polución tienen un impacto devastador en los derechos humanos de millones de personas, especialmente las que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Alrededor del 90% de la población mundial vive en zonas con aire insalubre. Los efectos de la polución del aire causan la muerte prematura de unos 7 millones de personas cada año, la gran mayoría de ellos niñas y niños pequeños.

Además, muchas personas dependen de fuentes de energía contaminantes para calentar sus hogares y cocinar sus alimentos.

La falta o el acceso inadecuado a la energía, así como el uso de fuentes de energía contaminantes, perjudica la salud y muchos otros derechos humanos.

Para muchas personas en países en desarrollo, el acceso a energía para las actividades más básicas, como cocinar o estudiar sigue lejos de su realidad cotidiana.

Un mejor acceso a una energía segura, limpia, sostenible y asequible contribuirá para reducir estos daños, incluidos los relacionados con la desproporcionada carga del cuidado que recae sobre las mujeres y las niñas de todo el mundo.

Debemos trabajar para acabar con nuestra dependencia del carbón y cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7, sobre energía asequible y no contaminante.

Debemos amplificar las voces de quienes exigen, con razón, esto para sus hogares y comunidades.

La pandemia de COVID-19 ha afectado gravemente nuestro progreso hacia todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Pero también nos ha abierto los ojos: proteger a las personas y al planeta requiere un cambio transformador.

Recuperarse mejor también significa recuperarse de forma más ecológica.

El acceso a una energía limpia y sostenible puede desbloquear enormes beneficios en materia de derechos humanos, desarrollo y bienestar.

Todas las personas tienen derecho a beneficiarse de la ciencia y sus aplicaciones, como las innovaciones en materia de energía sostenible y renovable.

Mi Oficina seguirá trabajando con toda la ONU, los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado, para aumentar el acceso a la energía segura, limpia y sostenible para todos.

Es importante que todos los actores trabajen juntos para lograr una transición sostenible y justa en nuestro sistema energético.

A este respecto, las empresas tienen responsabilidades claras establecidas en los Principios Rectores de la ONU sobre las Empresas y los Derechos Humanos.

Estas responsabilidades incluyen el respeto de los derechos humanos en todas sus actividades, incluidas las relacionadas con la producción, la transmisión y el consumo de energía, y la provisión de remedios efectivos cuando sus actividades causen o contribuyan a la violación de los derechos humanos.

En la práctica, esto significa que las empresas deben actuar con la debida diligencia en materia de derechos humanos y de medio ambiente, para comprender, antes y durante sus proyectos, los efectos que ellos pueden tener.

Cuando las empresas, los Estados y otros actores trabajan juntos para apoyar el acceso a una energía segura, asequible, renovable y limpia para todos, están trabajando para hacer realidad los derechos humanos y garantizar el desarrollo sostenible para todos.

Les agradezco sus esfuerzos en este sentido y les deseo un debate productivo hoy.