Afrodescendientes: condenas más largas por delitos menos graves


Justin Hansford recuerda a menudo la primera vez que viajó a Ginebra. Estuvo allí para presentar el informe paralelo de su organización con motivo del examen que el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura iba a realizar a su país, Estados Unidos.

El Sr. Hansford, abogado del movimiento Black Lives Matter (“Las vidas de los negros  importan”), vino a Ginebra para apoyar a la madre de Mike Brown, un adolescente afroamericano que murió por los disparos realizados por el agente de policía Darren Wilson, la tarde del 9 de agosto de 2014, mientras caminaba por una calle de la ciudad de Saint Louis en Ferguson, Missouri. El cuerpo sin vida de Mike Brown quedó tendido en el asfalto durante cuatro horas antes de que lo retiraran del lugar.

“Entre todos los dispositivos oficiales –tribunales civiles, cortes penales, el gobierno de Estados Unidos, el Departamento de Justicia- que decidieron no presentar cargos contra el Sr. Wilson, [el Comité de las Naciones Unidas] fue el único lugar donde la madre de Mike Brown tuvo  oportunidad de contar su versión de la historia”, afirmó el Sr. Hansford. “Los activistas lograron exponer su versión de los hechos ante un mecanismo oficial que les prestó atención y les manifestó su respeto”.

Dos años y medio después, el Sr. Hansford regresó a Ginebra para participar en el 20º periodo de sesiones del Grupo de Expertos de las Naciones Unidas sobre los Afrodescendientes. En esa ocasión, pudo ponerse en contacto con otros expertos y organizaciones de la sociedad civil que le facilitaron una perspectiva más amplia acerca de las cuestiones de derechos humanos que este grupo específico afronta a escala internacional.

“La interacción con el Estado es algo a lo que tendremos que enfrentarnos. Al venir aquí he visto múltiples casos de violencia policial dirigida contra la población negra”, declaró. “No es una coincidencia que, al mismo tiempo, veamos el auge del nacionalismo blanco, el BREXIT, Trump y Marine Le Pen. Todo esto está interconectado”.

Como señaló el Grupo de Trabajo en el informe que presentó al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas tras su visita oficial a Estados Unidos, en enero de 2016, el Sr. Hansford destacó que en ese país aún existen reiteradas manifestaciones de discriminación racial.

En su intervención, el Sr. Hansford puso de relieve que Estados Unidos cuenta con el 5 por ciento de la población mundial pero tiene el 25 por ciento de los reclusos del mundo. Los afrodescendientes constituyen el 36 por ciento de los más de dos millones de personas encarceladas. El Sr. Hansford añadió que, según los informes de la organización Human Rights Watch, los negros estadounidenses representan el 14 por ciento de los usuarios habituales de narcóticos, pero constituyen el 37 por ciento de los arrestados por delitos relacionados con las drogas.

“Al examinar las estadísticas, lo que se comprueba es que los índices de delincuencia entre los afrodescendientes son similares a los de otros grupos, pero ¿qué hace la policía? Centra su atención en nosotros, procede de manera selectiva y aplica perfiles raciales”, dijo el Sr. Hansford. “En vez de hacer una redada en busca de drogas en la universidad de la zona, donde todos los muchachos fuman mariguana, proceden a hacerla en las viviendas sociales de los barrios de bajos ingresos”.

“El encarcelamiento masivo no es el resultado de una cultura de pobreza, sino de una atención selectiva de las autoridades por el simple delito de haber nacido negros en Estados Unidos”.

Desde su fundación, el movimiento Black Lives Matter propició numerosas investigaciones federales sobre la conducta impropia de la policía en Baltimore, Chicago y Fergusson. Pero, cuando el gobierno actual nombró a Jeff Sessions al cargo de Fiscal General de Estados Unidos, esas investigaciones cesaron.

“Ese es el tipo de problemas que afrontamos, de modo que tenemos que inventar una manera de responder. Muchos de nosotros creemos ahora que la forma de hacerlo es concentrando nuestra actividad en la política local… Tenemos más poder en ese ámbito, porque allí tenemos una mayor concentración de población negra, capaz de desbancar a los políticos actuales”, dijo el Sr. Hansford.

Lo que el Sr. Hansford propuso con respecto al Decenio Internacionales para los Afrodescendientes fue que esta iniciativa tuviera objetivos y metas. “Los objetivos inspiran a las personas y pueden unirlas. Algo que tenemos que hacer en Estados Unidos es tratar de reducir la encarcelación masiva, al menos hasta la mitad, durante el Decenio Internacional. Tenemos toda una década para lograrlo”.

Al otro lado del Atlántico, la Sra. Matilda MacAttram, fundadora y directora de un grupo de campañas de derechos humanos denominado Black Mental Health UK, considera que la coerción y la respuesta forense en materia de salud mental que se emplean habitualmente contra los negros británicos es una modalidad de opresión similar a la que padecen los negros en el sistema penitenciario estadounidense.

La Sra. MacAttram explicó al Grupo de Trabajo que la salud mental es el único ámbito de la atención sanitaria en el Reino Unido en el que se aplica la coerción del Estado. En virtud de la Ley de Salud Mental, si se estima que una persona ha perdido capacidad y se considera que necesita tratamiento mental, esa persona puede ser recluida en un hospital y tratada sin su consentimiento.          

Cuando esa evaluación se realiza en una institución pública y la persona se niega al tratamiento, la policía puede prestar asistencia a los especialistas en salud mental y los trabajadores sociales, con el fin de arrestar al paciente.

La organización de la Sra. MacAttram considera la cuestión de la aplicación de esta ley desde una perspectiva de derechos humanos y justicia social. “Cualquier persona que se encuentre detenida en virtud de la Ley de Salud Mental puede recibir o no un diagnóstico”, declaró.

En 2002, el Centro Nacional de Investigaciones Sociales reveló que los índices de morbilidad entre los británicos negros no eran superiores a los de los demás grupos étnicos. Sin embargo, el censo de 2011, denominado Count Me In, que compila datos desglosados según el grupo étnico de los pacientes internados en centros de salud mental en Inglaterra y Gales, demostró que los negros tenían nueve veces más probabilidades de verse recluidos en esas instituciones que el resto de la población. Estas estadísticas reflejan el aumento registrado desde 2005, cuando el índice era de tres veces más probabilidades que el conjunto de la población.

La Sra. MacAttram señaló hasta qué punto el caso de David “Rocky” Bennett resultó fundamental para el Reino Unido. La noche del 30 de octubre de 1998, este paciente esquizofrénico de 38 años de edad, de origen afroantillano, participó en una riña con otro interno en la clínica Norvic, en Norwich. El Sr. Bennett recibió un torrente de insultos racistas proferidos por el otro paciente. El personal de la clínica decidió trasladar a Bennett a otra sala.

Cuando el Sr. Bennett comprendió que tendría que pasar toda la noche en otro pabellón, sintió que era víctima de una injusticia y golpeó a un enfermero, lo que obligó al personal a reducirlo por la fuerza. Los enfermeros lo soltaron cuando se calmó: una investigación posterior reveló que el Sr. Bennett había muerto a causa de las lesiones recibidas en el incidente, que “indicaban que le habían aplicado una presión excesiva”.

Según la Sra. MacAttran, el informe del gobierno del Reino Unido sobre el caso de David Bennett puso de relieve el racismo institucional que prevalece en los servicios de salud mental de todo el país.

“También resultó fundamental porque, en respuesta, el gobierno se comprometió a poner en marcha un programa quinquenal denominado Delivering Race Equality in Mental Health Care [Prestación de servicios de salud mental equitativos para todas las razas]. Pero este programa presenta una gran deficiencia: si no hay tratamiento para el grupo que padece la injusticia, ésta no se abordará”, dijo la Sra. MacAttram.

“La comunidad negra no consume medicamentos en exceso, no recibe diagnósticos en exceso, no segrega a las personas y sus tratamientos no causan víctimas, pero la comunidad necesita recursos”, insistió. “El fracaso más evidente fue que el programa Delivering Race Equality no cumplió ni uno solo de los objetivos que figuraban en el informe, tras haber gastado 100 millones de libras esterlinas”.

La Sra. MacAttram señaló también que el uso de la coerción en virtud de la Ley de Salud Mental afecta desproporcionadamente a los afrodescendientes. Pero el estigma asociado a la enfermedad mental dificulta la discusión pública del asunto.

“Entre los negros británicos hay cierto cansancio en lo tocante a la investigación y las encuestas. Lo que quisiéremos ver, si los recursos están disponibles, es lo que debería haber ocurrido tras la muerte de David Bennett: que los recursos se asignen a los servicios comunitarios culturalmente adecuados, que satisfagan las necesidades de las personas que más los necesitan”, insistió la Sra. MacAttram.  
“Y también queremos que, si los recursos están disponibles, se aplique el derecho a recibir asistencia letrada en caso de detención; ¡que se respeten los derechos humanos de la gente!

En 2014, la Sra. MacAttram fue elegida para participar en el Programa de Becas para Afrodescendientes del ACNUDH. Desde entonces, ha podido aplicar en su organización los conocimientos que adquirió en el programa.

“Casi de inmediato. La beca me empoderó de manera increíble. Les agradezco a quienes propiciaron el reconocimiento de nuestro problema de delincuencia en este ámbito, de modo que la próxima generación pueda abordarlo”, afirmó. “La idea consiste en expresarse y protestar lo más posible, y no guardar silencio hasta que se haga justicia”.

Si, al igual que Matilda MacAttram, usted está interesado en participar en la edición de 2017 del Programa de Becas de las Naciones Unidas para los Afrodescendientes, pulse aquí para obtener información adicional y envíenos su solicitud. El plazo de presentación vence el 31 de mayo de 2017.

Si desea más información acerca de la labor del Grupo de Trabajo de Expertos sobre los Afrodescendientes o si desea colaborar con este grupo o participar en otras actividades con miras a proteger los derechos humanos de los afrodescendientes, pulse aquí.

27 de abril de 2017

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